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Las 4 claves del juicio a Lindsay Clancy, la enfermera acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts

En el tramo decisivo del caso, 12 jurados deben resolver si los crímenes fueron producto de una decisión premeditada o de un colapso psiquiátrico extremo tras el parto. La pulseada entre fiscales, defensores y peritos definirá si la acusada recibe prisión perpetua o queda internada de forma indefinida en un hospital estatal

El juicio contra Lindsay Clancy en el tribunal del condado de Plymouth entra en su etapa final por la muerte de sus tres hijos en Duxbury, Massachusetts. (Josh Reynolds/Pool via REUTERS)

El tribunal del condado de Plymouth, en Massachusetts, atraviesa la etapa final del juicio contra Lindsay Clancy, una enfermera de 36 años acusada de asesinato en primer grado por la muerte de sus tres hijos —Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses— en enero de 2023, en su casa de Duxbury.

La discusión central del caso Lindsay Clancy se concentra en su estado mental al momento del crimen y en si podía comprender la criminalidad de sus actos. (Greg Derr/Pool via REUTERS)

Clancy quedó con parálisis permanente después de arrojarse por una ventana del segundo piso tras los hechos y comparece ante el juez William Sullivan en silla de ruedas. En el proceso, la discusión central no pasa por la autoría material de las muertes, sino por su estado mental al momento del crimen y por si podía comprender la criminalidad de sus actos.

La acusación, homicidio en primer grado con premeditación

La fiscalía del condado de Plymouth, encabezada por Shanan Buckingham, sostiene que Clancy actuó con premeditación y que entendía la gravedad y la ilicitud de lo que hacía. Según esa hipótesis, la acusada organizó una secuencia de acciones para quedarse sola con sus hijos y ejecutar los ataques sin interferencias.

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La fiscalía de Plymouth acusa a Lindsay Clancy de asesinato en primer grado con premeditación y sostiene que organizó acciones para quedar sola con sus hijos. (Greg Derr/Pool via REUTERS)

Entre los elementos expuestos por la acusación figura que Clancy envió a su entonces esposo, Patrick Clancy, a hacer compras fuera de la casa. Para los fiscales, ese dato resulta relevante porque mostraría planificación previa. A eso se suma que, horas antes de los asesinatos, había compartido actividades cotidianas con los niños, como jugar en la nieve y llevarlos al médico.

La fiscalía sostiene que ese comportamiento evidencia un grado de organización incompatible con una ruptura total con la realidad. Si el jurado adopta esa interpretación, el caso quedaría encuadrado como asesinato en primer grado, el cargo más grave que enfrenta que exige probar que hubo intención de matar y planificación previa.

La defensa, inimputabilidad por presunta psicosis posparto

La defensa, a cargo del abogado Kevin Reddington, apunta a demostrar que Clancy no era penalmente responsable por sus actos debido a un cuadro severo de psicosis posparto asociado, según su planteo, a un trastorno bipolar.

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De acuerdo con reportes de Associated Press, los abogados sostuvieron que la acusada atravesaba una desconexión profunda de la realidad tras el nacimiento de su hijo menor. Para reforzar esa postura, presentaron parte del historial clínico de los meses previos al crimen.

Los fiscales señalaron que Lindsay Clancy envió a Patrick Clancy a hacer compras y mantuvo actividades cotidianas con los niños horas antes de los asesinatos. (Greg Derr/Pool via REUTERS)

Entre los elementos incorporados al debate aparecen consultas médicas en varios centros de salud, la prescripción de más de una docena de medicamentos psiquiátricos y una internación voluntaria pocos días antes de los hechos. La estrategia defensiva busca demostrar que ese recorrido reflejaba un deterioro mental severo y que la red de atención no logró contener la crisis.

La prueba central, el choque entre peritos psiquiátricos

El corazón del juicio quedó en manos de los especialistas convocados por cada parte. El psiquiatra forense Phillip Resnick, citado por la defensa, declaró que Clancy actuó bajo “alucinaciones de mandato” e ideas delirantes, con la creencia de que sus hijos estarían mejor muertos.

A esa línea se sumó el testimonio de la capellana hospitalaria Sheila Cavanaugh, quien declaró que la acusada le habló de una voz masculina que le ordenaba cometer el crimen. Esa afirmación se convirtió en una de las piezas más sensibles del proceso, porque refuerza la tesis de una ruptura con la realidad en el momento del ataque.

La defensa de Lindsay Clancy plantea una inimputabilidad por presunta psicosis posparto asociada, según su argumento, a un trastorno bipolar. (Mark Jarret Chavous/Pool via REUTERS)

La fiscalía presentó una lectura distinta. El psiquiatra forense Avram Mack afirmó que Clancy presentaba depresión mayor y ansiedad, pero que conservaba la capacidad legal para comprender la inmoralidad de su conducta. En la misma línea, la psiquiatra tratante Jennifer Tufts declaró que en las consultas previas no había detectado signos severos de manía o psicosis que anticiparan un riesgo inminente para la familia.

También tuvo peso el testimonio de Patrick Clancy, quien describió ante el jurado el deterioro de la salud mental de su esposa en las semanas previas al crimen, con pérdida marcada de peso, insomnio persistente y expresiones de desesperanza. Su relato quedó incorporado al debate sobre si ese deterioro anulaba o no su responsabilidad penal.

El desenlace, entre cadena perpetua o internación psiquiátrica indefinida

Tras los alegatos finales y las instrucciones del juez Sullivan, el jurado debe resolver entre tres escenarios posibles. El primero es un veredicto de culpabilidad, que implicaría cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por asesinato en primer grado.

El historial clínico incorporado al juicio incluyó consultas médicas, más de una docena de medicamentos psiquiátricos y una internación voluntaria antes del crimen. (Greg Derr/Pool via REUTERS)

La segunda posibilidad es un fallo de no culpabilidad por falta de responsabilidad penal. En ese caso, Clancy sería derivada de forma inmediata a un hospital psiquiátrico estatal de alta seguridad, con internación indefinida y revisiones periódicas sobre su situación clínica y legal.

El tercer escenario es un jurado sin unanimidad, figura conocida en Estados Unidos como hung jury. Si eso ocurre, el juicio quedaría nulo y la fiscalía tendría que decidir si impulsa un nuevo proceso.

Fuera de la sala, el caso también empujó un debate público sobre la salud mental materna en Estados Unidos y sobre la atención de cuadros psiquiátricos en el posparto. El veredicto del tribunal de Plymouth definirá la situación judicial de Clancy y cerrará una etapa central de uno de los procesos más seguidos del país.

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