Cómo se explica que ir al Mundial 2026 cueste más que nunca entre entradas, vuelos y hoteles

El sistema de tarifas dinámicas fue encareciendo los tickets en cada etapa de venta: entre octubre y abril hubo aumentos en 95 de 104 partidos, con una suba promedio de 35% y valores que duplican a Qatar 2022 en varias rondas

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El costo de asistir al Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá alcanzó cifras históricas para los aficionados (Reuters)

El costo de asistir al Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá alcanzó niveles inéditos en la historia de la competición más importante del fútbol.

El precio total varió según el tipo de entrada, la sede y los desplazamientos, pero incluso las opciones más modestas resultaron difíciles de costear para la mayoría de los aficionados.

El gasto se concentró en tres rubros: boleto para el partido, transporte y alojamiento. Según datos recopilados por The Athletic, el precio de las entradas superó todos los récords previos.

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Una localidad de Categoría 1 para la final llegó a costar USD 10.990 cuando la FIFA liberó su último lote en abril, mientras que los asientos de primera fila alcanzaron USD 32.970.

Para partidos de fase de grupos, las entradas más económicas (Categoría 3) se ubicaron entre USD 140 y USD 1.410, sujeto a disponibilidad.

Las entradas para la final del Mundial 2026 superaron los USD 10.990 y los asientos premium llegaron a los USD 32.970 (REUTERS/Mike Segar)

Para dimensionar el presupuesto real, asistir a la final desde fuera de Norteamérica implicó sumar entrada, vuelo ida y vuelta y al menos dos noches de hotel: el desembolso total pudo superar USD 10.000 en función de la sede y la demanda.

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En ese cálculo, un pasaje desde otro continente a Nueva York rondó USD 2.000 y una noche de hotel en Manhattan el fin de semana de la final superó USD 1.000.

Entradas más caras y un lead dominado por la reventa

La edición de 2026 se perfiló como la más cara de la historia en boletos, alojamiento y servicios asociados. Los hinchas locales que consiguieron boletos de USD 60 —solo el 2% del total, reservados para seguidores de algunos países— quedaron como una minoría.

Para el resto, el mercado de reventa se convirtió en la vía habitual, con precios que variaron a diario y, en muchos casos, superaron los valores oficiales.

Precios variables y subidas entre octubre y abril

Desde el inicio de la venta en octubre, la FIFA aplicó una política de precios variables que elevó los costos en distintas fases. The Athletic documentó subidas de hasta 35% entre octubre y abril en 95 de los 104 partidos.

Solo el 2% de los boletos del Mundial 2026 se ofrecieron a precios accesibles para hinchas locales, marcando una fuerte exclusión (EFE/ Ángel Colmenares)

La comparación con Qatar 2022 expuso el salto: los boletos de Categoría 1 en fase de grupos pasaron de USD 220 a entre USD 450 y USD 990, y para cuartos de final el mínimo ascendió a USD 1.360 (frente a USD 425 en 2022).

El alojamiento también aumentó en noches de partido. En ciudades como Kansas City y Guadalajara, la tarifa promedio de hoteles económicos fue el doble que en otras fechas de junio y julio. Cerca del estadio Arrowhead, una noche llegó a costar USD 390, frente a USD 150 en días sin partido.

Transporte, estacionamientos y comida: el costo que se acumula

A los rubros principales se sumaron gastos difíciles de anticipar. El transporte local se encareció en jornadas de partido: trenes y autobuses en Massachusetts y Nueva Jersey aumentaron tarifas, y los estacionamientos cercanos a los estadios oscilaron entre USD 100 y USD 300, con reserva previa. En paralelo, aplicaciones como Uber y Lyft multiplicaron tarifas en eventos de alta demanda.

La comida dentro de los estadios también elevó el gasto. Durante el Mundial de Clubes 2025, se pagó USD 8 por papas fritas, USD 14 por una cerveza, USD 19 por pollo o un sándwich cubano y hasta USD 30 por un rollo de langosta en algunos recintos.

Ahorro limitado y una brecha más visible

Transporte, estacionamientos cercanos a estadios y comidas dentro de los recintos multiplicaron los costos inesperados para los asistentes (REUTERS/Daniel Cole)

Para recortar gastos, algunos aficionados optaron por hospedarse con amigos, compartir alojamientos en plataformas tipo Airbnb o elegir moteles alejados de los centros urbanos. La estrategia, sin embargo, tuvo un alcance limitado por la presión de la demanda y las restricciones logísticas.

El Mundial de 2026 marcó un punto de inflexión para el acceso: la suma de boletos, traslados, alojamiento y consumos volvió la experiencia prohibitiva para una parte del público tradicional.

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