El martes 5 de mayo, en la Milken Institute Global Conference de Beverly Hills, el fundador de Citadel Ken Griffin tomó el micrófono y respondió por primera vez en público al video que el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani filmó frente a su penthouse de Manhattan. “Lo que el alcalde de Nueva York les dejó claro a mis socios, y principalmente a mis socios neoyorquinos, es que tenemos que redoblar nuestra apuesta en Miami”, aseguró Griffin desde el escenario. Y agregó: “Fuimos a Miami y revisamos el plan del edificio para hacerlo más grande”.
La frase no es retórica. Citadel ya estaba construyendo una nueva sede en Miami. Lo que cambió fue el tamaño. Y mientras tanto, un proyecto en Manhattan de USD 6.000 millones quedó, según el propio Griffin, “como punto de discusión interna”.
El video del Tax Day
El 15 de abril, día del vencimiento del impuesto federal a la renta en Estados Unidos, Mamdani publicó un video titulado “Happy Tax Day, New York. We’re taxing the rich” filmado frente al edificio del 220 Central Park South, donde Griffin tiene un departamento de USD 238 millones, el récord histórico de propiedad residencial de Estados Unidos.
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En la filmación el alcalde nombró específicamente a Griffin para anunciar un nuevo impuesto del 5% a las segundas residencias, conocido como pied-à-terre tax. La pieza se viralizó. Griffin la calificó ayer en Beverly Hills como creepy and weird (rara y perturbadora) y dijo que “la había mirado tres veces”.
Lo que cambió la lógica fue la singularización. Un impuesto general a segundas residencias es política fiscal. Un video frente al edificio de un millonario nombrado por su nombre es ataque personal con cámara. Griffin lo leyó así y respondió donde duele: la billetera.
La cuenta concreta para Nueva York
Citadel tiene 2.500 empleados en Nueva York. La torre que estaba en construcción en 350 Park Avenue, en pleno Midtown, era un proyecto de USD 6.000 millones que iba a generar 6.000 empleos de construcción y más de 15.000 trabajos permanentes una vez operativa.
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El COO de Citadel, Gerald Beeson, había escrito en un memo interno del 23 de abril, ocho días después del video, que la empresa estaba “a punto de comenzar el redesarrollo de 350 Park Avenue”. En el mismo memo, Beeson recordaba que Citadel y sus empleados pagaron USD 2.300 millones en impuestos a Nueva York en los últimos cinco años, y que Griffin donó USD 650 millones a instituciones de la ciudad.
Doce días después, el fundador de la empresa dejó el proyecto en suspenso desde un escenario en Beverly Hills. La inversión que se va a Miami no incluye solo la oficina ampliada: incluye el peso simbólico de un movimiento que otras firmas financieras de Nueva York miran con atención. Citadel Securities ejecuta cerca del 25% del volumen diario de acciones cotizadas en Estados Unidos. Lo que decida Griffin sobre dónde concentrar operaciones tiene efecto demostrativo sobre el resto de Wall Street.
Por qué la política simbólica acelera la fuga
Griffin se mudó de Chicago a Miami en 2022 tras una pelea pública con el gobierno de Illinois. Lleva tres años repitiendo que ese traslado fue acertado. Mamdani le dio el argumento que le faltaba. “Cuando nos mudamos de Chicago, había un debate entre Nueva York y Miami”, dijo Griffin ayer. “Es indiscutible que tomamos la decisión correcta”.
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Durante la charla que generó varias rondas de aplausos por parte del público de financieros, el CEO de Citadel también agregó: "Mamdani ha dejado muy claro que Nueva York no ve con buenos ojos el éxito“.
El cálculo del alcalde de Nueva York fue el de un comunicador, no el de un administrador. Un video frente al edificio del hombre más visible del 1% de la elite global genera viralidad inmediata, posiciona la propuesta del impuesto a segundas residencias como acción concreta y refuerza la narrativa de campaña.
Para un alcalde recién asumido y con perfil de socialista democrático, la economía política del clip es perfecta. La economía real es otra. Citadel anuncia expansión en Miami el mismo día en que Mamdani consolida su mensaje. La narrativa gana, la base imponible se va.
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Las ciudades compiten por capital móvil con instrumentos limitados. Nueva York tenía a Citadel adentro, en proceso de construcción, con un proyecto de USD 6.000 millones aprobado y un memo interno que en abril decía que se avanzaba. Hoy ese proyecto es punto de discusión y la oficina de Miami se agranda. La diferencia entre los dos escenarios cabe en un video de Instagram.
Mamdani consiguió viralidad. La ciudad que gobierna perdió la oportunidad de retener una de las inversiones inmobiliarias y de empleo más grandes del año. El alcalde que se posicionó como freno del capital extremo terminó siendo el mejor aliado de la mudanza de ese capital al sur de Florida.