La enfermería se consolidó como uno de los motores económicos más sólidos en Estados Unidos en los últimos años, ofreciendo no solo estabilidad laboral sino, cada vez más, la oportunidad de alcanzar niveles de prosperidad propios de la clase media y superior.
En un contexto donde la automatización y la inteligencia artificial erosionaron rutas tradicionales hacia empleos estables, el crecimiento sostenido del sector salud lo transformó en la opción preferente para quienes buscan ingresos altos, movilidad social y resistencia a ciclos económicos adversos, informó The Wall Street Journal.
Según datos federales analizados por la Universidad de Chicago, el empleo en salud superó en número al sector manufacturero y al comercio minorista en la década de los 2000 y desde entonces la brecha no deja de ampliarse.
Durante 2023, la industria de la salud fue la mayor generadora de nuevos empleos, tendencia que persistió a inicios de 2024 pese a una caída puntual en febrero vinculada a huelgas de enfermería en Nueva York y otros estados.
Este fenómeno se explica por el aumento constante del gasto en salud, que pasó de representar el 7% del PBI en 1970 a un 18% en 2024, impulsado por el envejecimiento poblacional, la prevalencia de enfermedades crónicas y la expansión de coberturas tras la Ley de Cuidado de Salud Asequible de 2010.
Paralelamente, el rango de acción de la enfermería se amplió: hoy, más de dos tercios de las enfermeras registradas cuentan con título universitario y cada vez más profesionales con grados avanzados acceden a funciones altamente remuneradas y mayor autonomía.
La remuneración da cuenta de este auge. El Departamento de Trabajo de Estados Unidos indica que el ingreso anual mediano de una enfermera registrada es USD 93.600, frente a USD 49.500 de la media general.
Asimismo, profesionales con maestría o doctorado —enfermeros especialistas o “nurse practitioners”— alcanzan salarios de USD 132.050, y en funciones de anestesia, los ingresos pueden superar los USD 200.000 anuales.
Esta diferencia explica por qué el sector salud fue, según Joshua Gottlieb, profesor de economía en la Universidad de Chicago, “un motor moderno de empleos para la clase media”.
Aumento de graduados e impacto en la movilidad social
Instituciones como la Universidad Loyola de Chicago han intensificado la formación de nuevos enfermeros para cubrir la demanda: solo en 2023 se incorporaron 305 estudiantes al programa de licenciatura en enfermería, por encima de los 200 de años recientes, aspirando a 400 por cohorte cuando se inaugure un nuevo edificio.
El atractivo de la carrera es tangible en experiencias de nuevos y futuros profesionales. Michael Nolan, ex vendedor de software de 27 años, eligió la enfermería por la estabilidad que observó frente a los despidos que afectaron a colegas en el mundo corporativo.
Para Nolan, “a largo plazo, solo veo potencial en el aspecto financiero”, en contraste con las dificultades laborales que enfrentan sus amigos en negocios y tecnología, según relató en The Wall Street Journal.
Diversificación, retención y género en la enfermería estadounidense
La proyección para los siguientes años es aún más destacada: el propio Departamento de Trabajo prevé que el empleo para enfermeros con títulos avanzados aumentará un 35% entre 2024 y 2034, en comparación con el 3% del total del mercado laboral; las posiciones de enfermería registrada crecerán un 5%.
Esa expansión no solo implica mayor demanda sino también un acceso más horizontal a la movilidad salarial, como señala un estudio reciente según el cual, desde 1980 hasta 2022, los ingresos en salud subieron mucho más rápido que en otros sectores, beneficiando a los niveles medios y medio-altos.
El perfil de quienes eligen la enfermería también evoluciona. En 2023, un 13% de enfermeros registrados eran hombres, frente al 8% en 2005, de acuerdo con el Departamento de Trabajo. La experiencia de familias inmigrantes refuerza la percepción de seguridad.
Sin embargo, existen retos estructurales. El estrés y el agotamiento impulsan la salida anticipada del sector: una encuesta de 2024 a 800.000 enfermeros reveló que entre quienes planean dejar la profesión antes de cinco años, el 41% lo atribuye al desgaste emocional, solo superado por las jubilaciones.
Las presiones se intensificaron durante la pandemia, aunque la fuerza laboral recuperó terreno en 2022 luego de una caída documentada el año anterior.
De la atención al paciente al emprendimiento en salud
El despliegue de la enfermería abarca también el surgimiento de pequeñas empresas encabezadas por profesionales del sector. LaDonna Hart, enfermera y copropietaria de una clínica que atiende a 80 pacientes diarios en Nebraska, reportó ingresos de USD 300.000 anuales; el acceso a cargos de dirección y la propiedad de negocios médicos marcan el techo de una carrera que en los años 90 apenas permitía cubrir la cuota inicial de la primera vivienda, como recordó Hart al diario estadounidense.
Actualmente, con una casa de USD 600.000, viajes frecuentes y fondos para el retiro, la enfermera resume el efecto de la evolución profesional. “Vivo mejor que la clase media. La enfermería me dio seguridad”, aseguró.
El avance de la inteligencia artificial no representa una amenaza concreta a corto plazo. Para Lorna Finnegan, decana de la Escuela de Enfermería de Loyola, el contacto humano en la enfermedad resulta insustituible. “La enfermería es a prueba de recesión y de IA. Nuestra población envejece, aumentan las enfermedades crónicas y el cuidado se expande fuera del hospital”, afirmó la experta.
De este modo, la enfermería se mantiene como un engranaje seguro y ascendente del empleo en Estados Unidos, resistente a disrupciones tecnológicas y económicas, y eje central de la movilidad social para miles de estadounidenses, tanto nativos como inmigrantes.