Casi el 95% de las extensiones capilares en Estados Unidos contienen sustancias peligrosas, alerta un estudio

Investigadores de Silent Spring Institute identificaron compuestos clasificados como cancerígenos, disruptores hormonales y contaminantes en distintas muestras. Qué tener en cuenta a la hora de elegir, según los especialistas consultados por Scientific American

Un estudio de Scientific American revela la presencia de químicos peligrosos en la mayoría de extensiones capilares vendidas en Estados Unidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mayoría de las extensiones capilares que se venden en Estados Unidos, tanto de origen natural como sintético, contienen químicos peligrosos relacionados con cáncer, defectos congénitos y problemas reproductivos, según una reciente investigación publicada por Scientific American.

El estudio identificó hasta 169 compuestos en 43 muestras de extensiones, la mayoría incluidos en la lista de sustancias peligrosas de la Proposición 65 de California. Al menos 12 de estos productos químicos están asociados de forma directa con graves riesgos para la salud humana.

Resultados del estudio científico y sustancias identificadas

El equipo encabezado por Elissia T. Franklin, científica del Silent Spring Institute, analizó extensiones fabricadas con cabello sintético, cabello humano sin tratar y productos biobasados hechos a partir de fibras como el plátano. Solo dos de las muestras analizadas estaban libres de compuestos peligrosos.

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Uno de los hallazgos más destacados fue la presencia de compuestos organoestánnicos, conocidos como disruptores endocrinos, detectados en cerca del 10% de las extensiones. Algunas muestras contenían estos químicos en concentraciones superiores a los límites fijados por la Unión Europea, detalló Scientific American.

El equipo de investigación redujo más de 900 firmas químicas detectadas a un grupo central de compuestos potencialmente dañinos. Esta selección se realizó usando una biblioteca especializada para identificar y clasificar los riesgos asociados.

La investigación halló compuestos organoestánnicos, disruptores endocrinos, en cerca del 10% de las muestras de extensiones de cabello (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis encontró, en las extensiones de cabello sintético, niveles de cloro que alcanzaron los 277.000 microgramos por gramo. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, exponerse a más de 60 microgramos por gramo de cloro durante una hora por inhalación puede provocar irritación pulmonar y dificultades respiratorias.

Además, se detectaron restos de flúor —conocido por disminuir la fertilidad en dosis elevadas—, así como organohalógenos y nitroaromáticos, ambos señalados como compuestos cancerígenos.

Implicaciones para la salud y comparación internacional

La presencia de estas sustancias genera inquietud sobre la magnitud de los riesgos sanitarios. Sin embargo, el estudio destacó que aún no es posible definir los niveles de exposición química debido al uso de extensiones capilares ni establecer umbrales legales o afectados concretos, según admitió Franklin a Scientific American.

Esta falta de referencias regulatorias complica la emisión de orientaciones precisas de seguridad. Hay disparidades internacionales: la concentración de cloro encontrada en algunas muestras fue mayor a la permitida por las normas europeas, mientras que en Estados Unidos no existe regulación específica para estos productos.

Los autores del informe consideran necesario evaluar si los niveles detectados justifican regulaciones más estrictas, aunque advierten que se necesitan más investigaciones para determinar el impacto real sobre la salud, insistió Scientific American.

La falta de referencias regulatorias dificulta la elaboración de recomendaciones precisas sobre el uso seguro de extensiones capilares (Imagen ilustrativa de Infobae)

La advertencia sobre el riesgo que implica el contacto o la inhalación de estos productos adquiere mayor relevancia cuando se consideran los usos repetidos —en distintos contextos sociales y culturales— que pueden facilitar la acumulación de exposiciones químicas.

Impacto cultural y social: comunidad afrodescendiente y tendencias históricas

El uso de extensiones capilares tiene un profundo arraigo cultural, sobre todo en la comunidad afroamericana. Más del 70% de las mujeres negras en Estados Unidos utiliza estos productos al menos una vez al año, en estilos como las trenzas.

Esta tradición responde a la herencia de la diáspora africana, el colonialismo y los estándares occidentales de belleza. Además de expresar identidad y pertenencia, estas prácticas suelen acompañarse de la aplicación de productos químicos con sus propios riesgos para la salud.

Franklin expresó su preocupación, destacando que “mi comunidad está profundamente expuesta a sustancias nocivas incluso en prácticas tan arraigadas como las trenzas”, según recogió Scientific American.

No es una inquietud reciente. Un estudio de 2022 ya había documentado la presencia de metales pesados en extensiones sintéticas. Posteriormente, un análisis de 2025 liderado por James Rogers en Consumer Reports demostró que ciertos productos utilizados para trenzas contenían compuestos orgánicos volátiles, vinculados a irritaciones y a posibles daños a largo plazo en riñón e hígado, informó también Scientific American.

Limitaciones, advertencias y recomendaciones del estudio

El informe de Consumer Reports señala que no se puede confirmar si las extensiones capilares superan límites legales de exposición química (imagen ilustrativa de Infobae)

A pesar de los resultados obtenidos, los autores subrayan que actualmente no es posible afirmar si los niveles de exposición superan los límites legales ni que causen directamente enfermedades en las personas que los usan. Esta limitación impide elaborar recomendaciones determinantes para los consumidores.

James Rogers, director de investigación de Consumer Reports, explicó a Scientific American que la detección de distintas clases de contaminantes indica la posible presencia de más compuestos químicos todavía no identificados en extensiones capilares.

El informe destaca además que, aunque se considera que los productos biobasados como los de seda o fibras de plátano son alternativas más saludables, algunas extensiones catalogadas como “no tóxicas” o de “baja toxicidad” contienen componentes complejos sin clasificar cuya seguridad no está garantizada.

Por este motivo, los científicos insisten en la importancia de seguir investigando para establecer límites claros de concentración y exigir transparencia sobre los ingredientes utilizados. Igualmente, piden precaución con el uso de extensiones, incluso si se ofrecen como biobasadas o libres de tóxicos, una sugerencia que Franklin repitió en sus declaraciones.

El simple hecho de que un producto sea de origen biológico no garantiza que sea más seguro para la salud de los consumidores.

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