Este es el tenista que ha sido capaz de levantar un título en la dictadura de los dos últimos años de Alcaraz y Sinner

La temporada de tierra abatida comienza ahora con el máster 1000 de Montecarlo

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Los tenistas Carlos Alcaraz y Jannik Sinner (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)
Los tenistas Carlos Alcaraz y Jannik Sinner (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner han levantado un imperio. Con el máster 1000 de Montecarlo a la vuelta de la esquina, el calendario de tierra abatida da el pistoletazo de salida en un contexto intimidante: desde hace casi dos años, nadie ha sido capaz de ganar un torneo importante si en el cuadro estaban Carlos Alcaraz o Jannik Sinner.

Son 18 torneos consecutivos. Dieciocho citas en las que el título ha terminado o bien en Murcia o bien en Italia. Un reparto perfectamente equilibrado: nueve trofeos para cada uno. Un dominio que se traduce en un 94,74% de efectividad cuando uno de ellos juega el torneo.

Debemos remontarnos al Mutua Madrid Open 2024 para encontrar a un “intruso” en esta dinastía. Aquel torneo lo conquistó Andrey Rublev, que derrotó en la final a Félix Auger-Aliassime.

Vale la pena recordar que fue el campeón quien derrotó en cuartos a Carlitos mientras que Sinner no llegó a disputar ese torneo por problemas físicos. Desde entonces, el circuito ha sido testigo de una sucesión imparable de títulos repartidos entre ambos.

Andrey Rublev. (REUTERS/Amr Alfiky)
Andrey Rublev. (REUTERS/Amr Alfiky)

Números de otra dimensión

El dominio no es solo una sensación: está respaldado por cifras abrumadoras. Desde el inicio de 2024, Alcaraz y Sinner suman conjuntamente 291 victorias por apenas 37 derrotas ante otros rivales. Un 91% de triunfos que refleja la distancia real con el resto del circuito.

Además, entre ambos han acumulado grandes títulos en escenarios como Roland Garros, Wimbledon, US Open y el Abierto de Australia, además de múltiples Masters 1000 y las ATP Finals. Y especialmente significativo es que en siete de esos torneos el título se decidió en un enfrentamiento directo entre ellos, recordando los enfrentamientos entre Nadal y Federer.

Alcaraz y Sinner en la final de Roland Garros. (Europa Press)
Alcaraz y Sinner en la final de Roland Garros. (Europa Press)

Regularidad extrema

La consistencia de ambos es otro de los pilares de esta hegemonía. Sinner ha alcanzado la final en siete de sus últimos ocho Masters 1000 y en cinco de sus seis participaciones más recientes en Grand Slam, mostrando una fiabilidad casi total.

Alcaraz, por su parte, apenas ha quedado fuera de los cuartos de final en torneos compartidos en tres ocasiones (Cincinnati 2024, París-Bercy 2025 y Miami 2026), todos ellos ganados por el propio Sinner.

En el ranking, la supremacía también es absoluta: desde que el italiano arrebató el número uno a Novak Djokovic en junio de 2024, el liderato mundial no ha salido de este binomio, con la única irrupción puntual de Alexander Zverev entre ambos.

El español le ganó al italiano en la final y dejó una jugada que deleitó a los espectadores

Dos superficies, un dominio

Como en los tiempos del ‘Big Three’, ambos se reparten los territorios. Sinner es el gran dominador de la pista dura y las condiciones indoor, donde ha construido la mayor parte de su palmarés reciente.

Sin embargo, la tierra batida tiene un claro dueño: Carlos Alcaraz. El español se ha consolidado como heredero natural de Rafael Nadal, con títulos en París, Madrid, Barcelona y Río que avalan su superioridad sobre arcilla. Desde su derrota ante Rublev en Madrid 2024, solo Holger Rune ha logrado vencerle en esta superficie.

Carlos Alcaraz son su título de Roland Garros.(Susan Mullane(Reuters)
Carlos Alcaraz son su título de Roland Garros.(Susan Mullane(Reuters)

Montecarlo, el inicio de un nuevo capítulo

El torneo de Montecarlo marca el comienzo de un tramo decisivo del calendario. Con Sinner ya ganador de los primeros Masters 1000 del año, el foco se traslada ahora a la tierra batida, donde Alcaraz parte con ventaja teórica.

El objetivo del murciano es ambicioso: repetir gestas históricas como la de Nadal en 2010 y dominar toda la gira de arcilla, culminando con un nuevo título en París. Pero más allá de nombres y estadísticas, la gran incógnita sigue intacta en el ambiente del Principado: ¿puede alguien romper la dictadura de Sinner-Alcaraz?