Isabel Rivero, tercera española en proclamarse campeona del mundo de boxeo: “Me cuesta asimilarlo porque al final, gane o pierda, yo tengo que ir a trabajar mañana”

La investigadora científica todavía no asimila el título que ya destaca en su palmarés deportivo, aunque se ha marcado como objetivo intentar ganar otro torneo mundial, cuenta a ‘Infobae’

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La boxeadora Isabel Rivero. (Europa
La boxeadora Isabel Rivero. (Europa Press)

Con 28 años y una carrera asentada como investigadora científica en el departamento de I+D de un laboratorio farmacéutico en Valladolid, Isabel Rivero se dio cuenta de que necesitaba una actividad que ordenara su vida y le permitiera establecer unos horarios. Unos requisitos que encontró en el boxeo. Una vez se enfundó los guantes y se subió al ring para hacer sparring, el gusanillo de la competición y el combate se convirtió en un runrún en su mente. En 2018, debutó en el Campeonato de España como amateur y se alzó con el título. Desde entonces, su carrera sobre el ring ha sido meteórica, con dos campeonatos europeos, un WBC Mediterráneo y un WBA Iberoamericano. Ahora se ha convertido en campeona del mundo, tras derrotar a la mexicana Silvia Torres, lo que convierte a Finita (como se la conoce) en la tercera española en alzarse con el título.

Isabel no empezó de niña, como muchos de los deportistas de alto nivel, sino con 28 años, como vía de escape a su trabajo en un laboratorio como investigadora. “Mi trabajo no acaba nunca. Tuve una temporada en la que me quedaba muchísimas horas y necesitaba alguna actividad que tuviera un horario, porque yo hacía deporte, salía a correr, pero no tenía ningún horario”, explica. Fue entonces cuando comenzó a buscar un deporte que le permitiera “liberar adrenalina” y que tuviera un horario. “Por eso empecé en boxeo”, aclara. Y desde el primer momento se enganchó a ese deporte de contacto con “algo especial” que lo reunía todo: “liberas muchísima tensión, mueves todo el cuerpo, es muy completo, y necesitas también estar supercentrado y superfocalizado para coordinarte”.

Poco a poco fue mejorando y avanzando. Haciendo sparring se dio cuenta de que no se le daba nada mal y la idea de competir comenzó a sonar en su cabeza. “Justo cuando fui a debutar en amateur me lesioné y no pude debutar. Pasó un tiempo hasta que pude hacerlo y ahí ya sí que me picó el gusanillo del todo”. Tener el objetivo de competir fue lo que la hizo motivarse y esforzarse más en cada entrenamiento. En el año 2018 finalmente se produjo su debut en el Campeonato de España, como amateur. Lo hizo por todo lo alto, ante la subcampeona de España. “Fue muy bonito un debut así y una pelea encima con una persona que sabía tanto y que encima es buena persona, que me cuidó, que pude hacer mi trabajo y ella pudo hacer el suyo sin problema. Para mí fue increíble”.

La boxeadora española Isabel Rivero
La boxeadora española Isabel Rivero

Su siguiente paso habría sido el campeonato nacional, ya como profesional, pero cuando surgió la idea de llevarlo a cabo, varias boxeadoras rechazaron participar. No supuso un problema: dio el salto directamente a Europa. Una preparación donde su trabajo como científica le ha facilitado el camino, con la idea siempre en mente de que realmente no es su trabajo. “Siempre quieres ganar, pero yo siempre he tenido muy claro que el boxeo para mí era un hobby, pero también algo muy importante, porque me ocupa muchísimo tiempo. Pero no era algo por lo que yo estuviera dejando de hacer otras cosas”. Y añade: “Al final mi sustento es el laboratorio y yo siempre digo que, gane o pierda, al día siguiente voy a tener que venir a trabajar”.

Durante todo ese tiempo, tanto Isabel como su equipo se movieron mucho de ciudad en ciudad, y fue en Madrid donde consiguió lo que se convertiría en uno de sus signos de identidad, algo que siempre la ha acompañado en los combates: una boina. “Nosotros íbamos mucho donde José Valenciano, que es una escuela muy importante que hay en Madrid. Allí conocimos a Pedro Espino que es entrenador y que en su juventud fue boina verde. Me regaló una boina para mi debut, como un amuleto. Yo la saqué en su honor porque me hizo ilusión el detalle y ya salgo siempre con ella”. No fue lo único que fue adquiriendo en su camino como profesional. Su apodo Finita viene de un boxeador mexicano que se llamaba Ricardo López, al que llamaban Finito López. “Cuando me vieron también allí, donde Valenciano, tan pequeñita y moviéndome mucho, me dijeron ‘anda, si tiene un boxeo muy parecido a Finito’. Y ya me quedé con Finita”.

Reconoce que compaginar trabajo y deporte es complicado, tanto para llegar a la oficina como al revés: “Yo salgo sobre las siete del laboratorio y al salir tengo que ir a dar una clase o ir a entrenar. Muchas veces es muy difícil y es muy complicado porque estás muy cansada”. La necesidad de aprovechar las horas del día le han convertido en una experta en gestión del tiempo. Cuadró entrenamientos y trabajó como pudo, y dio sus frutos: en 2023 ganó el WBC Mediterráneo y luego en diciembre el primer europeo. Un año que describe como “increíble”. “Yo no esperaba ni mucho menos hacer un título tan pronto y se dio muy bien. La verdad que he tenido un gran apoyo por parte de mi patrocinador oficial aquí de Valladolid”.

Después llegó otro europeo y el WBA Iberoamericano, antes de dar el salto al Mundial de Alemania disputado en abril de 2025, en peso mínimo, la misma categoría con la que se coronó dos veces en Europa. En tierras teutonas no pudo alzarse con el título, pero no se fue con las manos vacías. “Me llevo superbién con la chica alemana con la que combatí y, tras el Mundial, nos contrataron para hacer sparring y hemos estado ayudándola a preparar una pelea que ha tenido”.

Isabel Rivero y el título de campeona del mundo

La preparación para el Campeonato del Mundo comenzó en Alemania y mantuvo sus entrenamientos como hasta ahora, pero enfocada ya en el objetivo del título mundial. En noviembre, viendo que la fecha del combate se acercaba, decidió pedir una excedencia en el trabajo para poder dedicarse al “200%”, como asegura. “Al final, muchas veces salía del laboratorio reventada y con la cabeza en otro sitio y en ese momento necesitaba centrarme”. Una decisión que considera acertada y que después dio sus frutos. Venció a la mexicana Silvia Torres, conocida como La Guerrita, por decisión unánime. Un hecho histórico que permitió a Isabel Rivero escribir su nombre en los libros de historia del boxeo y desmarcarse como la tercera española en convertirse en campeona del mundo.

“No me lo creía. Bueno, todavía no me lo creo”, asegura. Y añade: “Me cuesta mucho asimilarlo. Ya me costó mucho asimilar el haber ganado los campeonatos de Europa, porque al final yo sigo teniendo que ir a trabajar. Entonces es como que no lo interiorizas del todo”. Ahora es todo un referente en el mundo del boxeo y, en especial, en Valladolid. “Para mí es un honor que haya niños que quieran hacer boxeo por mí. Es un halago. Ojalá pudiera llegar a más gente, y no porque tengan que hacer boxeo, sino para decirles que hagan lo que les apetezca y que no hay ni límites de edad, ni de sexo, ni de nada. Hay que hacer lo que a cada uno le haga feliz”.

De cara al futuro, lo tiene claro: le gustaría conseguir otro título mundial. “No puedo decir que vaya a ser algo factible porque es muy complicado, pero sí tener la opción de intentar ir a por otro”. Y matiza: “Igualar o mejorar este año va a ser muy difícil”. Pero lo va a intentar. Será de la mano de los mismos que le han acompañado en su ascendente carrera en el mundo del boxeo: su entrenador Diego Uceta, su mánager Quique Soria y las instituciones de Valladolid. Todos han estado con ella en la aventura en el mundo del boxeo y seguirán a su lado en la búsqueda de un nuevo título mundial.