La segunda temporada de Bronca (Beef) se ha encargado de abordar cuestiones tan diversas como la desigualdad sanitaria, los conflictos de clase y la identidad de la diáspora, partiendo en gran medida de hechos verdaderos según ha explicado Lee Sung Jin, creador de la serie.
Aunque en su concepción original Beef era una miniserie, la ficción ha evolucionado en formato de antología y ahora explora los dramas románticos de tres parejas cuyas posiciones sociales difieren: Ashley (Cailee Spaeny) y Austin (Charles Melton); Lindsay (Carey Mulligan) y Josh (Oscar Isaac); y la Presidenta Park (Youn Yuh-jung) junto al doctor Kim (Song Kang-ho).
La segunda entrega se inspira de modo directo en elementos extraídos de la propia vida de Lee Sung Jin. El detonante creativo surgió tras haber escuchado, durante una ocasión, una fuerte discusión en la casa de una pareja.
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Discusiones entre distintas generaciones
Sobre esa experiencia, el guionista ha relatado a la revista People que fue especialmente llamativo el contraste entre las interpretaciones generacionales: mientras que personas jóvenes, como los personajes Ashley y Austin, reaccionaban de un modo, coetáneos y mayores de Lee le restaban importancia con frases como “Es una pelea. ¿Quién no ha pasado por ahí?”. El recurso a este episodio ha permitido que la temporada afronte lo que Lee considera la clave de la serie: el modo en que la clase social condiciona absolutamente todas las relaciones.
Durante la nueva temporada, el desigual acceso a la sanidad se representa en la trama a través de Ashley, que atraviesa una emergencia médica que se complica por carecer de seguro sanitario y por las dilatadas esperas para recibir atención. Lee Sung Jin ha confirmado a People que este episodio está sacado de su propia experiencia personal: “Una vez estuve más de 10 horas en urgencias con mi esposa”, ha precisado, señalando que toda la secuencia tiene un correlato en la realidad. “Simplemente anoté en mi aplicación todo lo que sucedía, las frases que oía, y lo escribí casi sin cambios en un solo día”, ha recordado Lee, quien insiste en que no hay exageración en ese relato y lo describe como “el estado actual de nuestro sistema sanitario”.
Amor joven, amor maduro
La ambientación en la exclusiva localidad costera de Montecito, en Santa Barbara, responde también a una vivencia concreta, ya que Lee Sung Jin pudo acceder ocasionalmente a la zona y analizar su entorno. Así lo ha contado: “Durante el tiempo que estuve allí, me di cuenta de que todos los socios del club pertenecían a la generación del Silencio o eran Boomers, mientras que los empleados eran de la generación Z o Millennials. Por mucho que se esforzaran, esos empleados jamás iban a convertirse en socios; para mí, eso es una clara metáfora o microcosmos del momento social que vivimos.” Esta observación se ha trasladado al guion y sirve, en palabras de Lee, para profundizar en la brecha ‘intergeneracional’ y de clase.
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La temporada, centrada en “el amor joven frente al amor maduro en 2026”, se ha planteado desde el compromiso de abordar la desigualdad social como elemento transversal. Según ha defendido Lee Sung Jin, “el tema de la clase afecta a toda interacción. No ha mejorado, va a peor”. Para el guionista, la serie es una llamada de atención sobre dinámicas que considera insostenibles: “Nos limitamos a responder a la realidad. Me encantaría que llegara el día en que la sociedad fuera diferente y pudiéramos escribir sobre otra cosa que no fuera la clase social. Hasta entonces, seguiremos tratando de gritarlo a los cuatro vientos”, ha manifestado Lee a People.
Actualmente, la segunda temporada de Beef puede verse en streaming, ya que acaba de aterrizar en Netflix. Tal y como subraya Deadline, la influencia de experiencias personales y el análisis de la desigualdad configuran el eje narrativo de la ficción creada por Lee Sung Jin.