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Juan Ortega se lleva la tarde en Cuenca y sale a hombros junto a Talavante

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Julio César Sánchez 

Cuenca, 24 ago (EFE).- El diestro Juan Ortega hizo este lunes lo más destacado de la segunda de la feria de Cuenca y salió a hombros tras cortar tres orejas, una de ellas a un toro de vuelta al ruedo de Román Sorando, en una tarde en la que también triunfó Alejandro Talavante, que sumó un apéndice de cada uno de sus oponentes.

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Con la expectación desbordada, Morante hizo su aparición en el primero de la tarde desinflando las ilusiones al tener que enfrentarse tanto a las bruscas acometidas del de Román Sorando como al molesto viento que le imposibilitó manejar con mando la muleta, como antes el capote. Ante tales inconvenientes el de La Puebla abrevió para enfado del público, que le abroncó.

Con algo más de disposición salió frente al cuarto, si bien fue más intención que concreción ya que el astado ofrecía arrancadas intermitentes salpicadas de caídas que deslucían el conjunto, por lo que Morante no se entretuvo en demasía. Tan solo nos pudimos llevar al recuerdo un magnífico cambio de mano inicial. En esta ocasión no pudo ser.

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Talavante también tuvo que bregar con el viento en el segundo, un toro que se lo pensó y que hizo tomar precauciones al extremeño, sobre todo al pasarlo por el pitón derecho, por donde el ajuste fue escaso, y algo mayor por el izquierdo. En suma, una faena aparente rematada con corrección que llevó una oreja a su esportón.

Y más de lo mismo en el quinto, al que recibió de capote con un vistoso farol. En el último tercio Talavante pasó al de Sorando con disposición aunque sin apreturas, poniendo él la sal que le faltaba a su antagonista, con inicio por estuarios y cierre por manoletinas. A pesar de pinchar, a su mano fue un trofeo que le abrió la puerta grande.

Juan Ortega se ganó el derecho a salir a hombros por la puerta grande ya en su primero, tercero de la tarde. Y lo hizo con un recibo de capote doblándose por bajo con su antagonista hasta poder enjaretarle tres verónicas de pie de más arrebato que limpieza.

En un trasteo de muleta brindado emotivamente a los tres hijos de Maximino Pérez, Marcos, Domingo y Dodi, presentes en el callejón, Ortega encandiló al público con un emocionante inicio sentado en el estribo y más tarde de rodillas, en cuyo remate los tendidos entregados aplaudieron en pie.

Hubo fases de toreo templado a media altura, sobre todo por el lado diestro, sin apretar al toro por abajo por su medido fuelle, alegrando el epílogo con molinetes encadenados antes de dejar media y ganarse generosamente el derecho antes citado.

En el que cerró plaza, Ortega ejecutó dentro del mismo saludo capotero un amplio repertorio de suertes: un lance sentado en el estribo, varias armónicas verónicas, dos tafalleras, una chicuelina y el remate con la media.

Fue el preludio a la mejor faena de la tarde, interpretada ante un toro enrazado que persiguió la muleta con nobleza y codicia. Ortega lo pulseó por los dos pitones, con estética y gusto, también en tandas doblándose con el de Sorando, en un conjunto de notable belleza. Se llegó a pedir el indulto para el toro, aunque el premio quedó con justicia en vuelta al ruedo, mientras que su matador recibió una oreja tras marrar con la espada en el primer intento.

Se lidiaron seis toros de Román Sorando, bien presentados. Primero brusco; segundo incierto; tercero manejable y justo de fuerza; cuarto blando; quinto manejable; sexto bravo, de nombre Imaginado, número 2, de 482 kilos, premiado con la vuelta al ruedo.

Morante de la Puebla (catafalco y oro): media arriba (bronca); casi entera desprendida (silencio).

Alejandro Talavante (blanco y plata con remates en negro): casi entera arriba (oreja); pinchazo y casi entera arriba (oreja).

Juan Ortega (verde esperanza y oro): media arriba (dos orejas); pinchazo y estocada arriba (oreja).

En cuadrillas, Javier Ambel saludó tras banderillear al quinto.

La plaza registró un lleno en los tendidos. EFE

jcs/jlp

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