Naiare Rodríguez
Zaragoza, 12 feb (EFE).- La escritora Cristina Araujo explora los efectos del éxito y la fragilidad emocional en su novela 'Distancia de fuga' y asegura que el mundo de la fama puede llegar a ser "como una eterna juventud”.
La autora (Madrid, 1980) quería contar "una historia de amor muy potente, con mucha intensidad y un poco tormentosa" pero, tal y como afirma en una entrevista a EFE con motivo de la presentación del libro en Zaragoza, tuvo que buscar un "obstáculo creíble" para el siglo XXI.
"Creí que la fama podía servirme como recurso y, además, me generaba mucha curiosidad porque si no tampoco habría sido algo en lo que me hubiera puesto a investigar", añade, al mismo tiempo que acepta que, en el libro, el amor se ve sometido a las presiones del éxito, el deseo y la mirada ajena.
Como recogen las páginas, la protagonista, Frances, alcanza un éxito fulgurante como actriz, mientras Teo permanece anclado al mundo universitario, la tesis y el reconocimiento intelectual.
Para construir ese universo, Araujo leyó biografías de actores, especialmente de aquellos que cayeron en dinámicas autodestructivas: “En Frances se ve mucho el acercamiento a las drogas, al alcohol y a la autolesión".
"Siempre creemos que hay riqueza, lujo y fiesta, pero también son personas con limitaciones y traumas que a veces van asociados al tipo de vida que llevan", sostiene.
En este sentido, reconoce que "el mundo de la fama puede llegar a ser como una eterna juventud", con gente que no está sometida a los mismos horarios ni a los mismos carriles vitales que el resto, con otros que organizan las agendas y que cuando cometes un error grave, "a veces se te disculpa o se te saca de él".
Ese contexto, sostiene, condiciona "profundamente" la forma de relacionarse y de amar porque, mientras la mayoría de las personas, tras la etapa de estudiante, entran en rutinas difíciles de romper, en el entorno de su protagonista “todo es más inestable, con continuos encuentros y desencuentros”.
Como la memoria ocupa también un lugar central en la novela, Araujo duda de la fidelidad de los recuerdos, sobre todo en el amor. “Creo que nos inventamos un poco los recuerdos, y eso me fascina y también me da miedo. Por autoprotección, creo que muchas veces recuerdas las cosas de una manera más alineada con lo que necesitas en ese momento”, reflexiona.
Con el tiempo, dice, “se queda lo bueno y lo malo se difumina”, salvo cuando es necesario recordar lo traumático como mecanismo de protección.
"Hay desengaños, frustraciones, golpes que te quitan algo de romanticismo y te vuelven más práctico. Pero si de joven tenías ciertos valores y una fe en el amor, creo que eso se mantiene. Lo que cambia es la forma de enfrentarte a las cosas", subraya.
En 'Distancia de fuga', Frances encarna la vulnerabilidad que se esconde tras la imagen pública perfecta. Araujo considera que, aunque en los últimos años hay más visibilidad, "la salud mental sigue siendo un terreno frágil cuando se vincula al éxito".
“Las personas son muy esclavas de lo que los demás piensan de ellas”, advierte, en un mundo donde el físico y la opinión ajena pesan de forma constante.
Durante su proceso de documentación, tal y como recuerda, le marcaron los testimonios de actores como Kit Harington, protagonista de 'Juego de Tronos', que habló del impacto del final de la serie y de su ingreso en un centro de reposo. “A veces no hacen falta grandes traumas: basta con que se acabe un proyecto que ha durado años y que te ha mantenido en la cresta de la ola”, señala.
Frente a ese vértigo, su protagonista Teo representa otra ansiedad generacional, más relacionada con la de quienes transitan la veintena.
Para Araujo, es una etapa vital "fértil" desde el punto de vista narrativo, ya que "todavía puedes empezar algo y echarte atrás, reiniciarte, cambiar de país, de carrera o de relación”. EFE
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