Madrid, 11 feb (EFE).- El prestamista Antonio Arroyo, uno de los principales de España y que ha sido investigado en varios procesos por presunta estafa, ha negado este miércoles que engañara a decenas de familias que necesitaban dinero rápido en los años cercanos a la crisis económica de 2008, mientras dos de las acusadas en el mismo juicio han reconocido que sí estafaron a clientes.
La Audiencia Provincial de Madrid ha continuado este miércoles el juicio a nueve integrantes de un presunto entramado de empresas acusados de atraer, entre 2006 y 2012, a personas con escasos recursos y necesidad inmediata de dinero y prometerles créditos que entregaban incompletos y con un interés de demora del 29 %.
Hay una treintena de afectados que ejercen la acusación particular, en una macrocausa para la que se ha habilitado la sala de vistas más amplia de la audiencia madrileña.
Todos apuntan como líder de la trama a Antonio Arroyo, que ha estado investigado en otras presuntas estafas y ya se sentó en el banquillo de la misma sede judicial en 2017, pero no llegó a ser juzgado porque al iniciarse la vista oral la sala constató que el delito que se le imputaba había prescrito, de modo que fue absuelto.
Ahora la Fiscalía acusa a ocho implicados por un delito de estafa por el que pide para el principal encausado 8 años de prisión, mientras solicita siete años de cárcel para cinco de sus presuntos colaboradores y cuatro para otros dos.
El Ministerio Público sostiene que entre los años 2006 y 2012 Antonio Arroyo lanzó una campaña publicitaria en la que hacía reclamos para captar personas presionadas por la necesidad de dinero.
Una vez atraídos los clientes, el resto de acusados se encargaban de negociar los préstamos, aunque ocultaban hasta el momento de la firma ante notario que conllevaba condiciones como una garantía hipotecaria, un tipo de interés entre el 8 % hasta la fecha de vencimiento y un 29 % hasta completar el pago una vez superada dicha fecha.
Además, al forzar que los clientes no pudieran cumplir los plazos, fechando las entregas antes incluso de acordar el préstamo, llegaron a hacerse con varias viviendas hipotecadas por precios notablemente inferiores al valor de mercado, añade la Fiscalía.
De esta manera, el entramado comprometió numerosos créditos por un valor cercano a 1,2 millones y solo entregó a los clientes un tercio del dinero (388.402 euros), pero les exigió la deuda por el total.
Pero en el juicio Antonio Arroyo lo ha negado todo, durante una larga declaración de varias horas en la que ha contestado a todas las partes para tratar de desbaratar cada una de las "mentiras" de las que se le acusa.
Ha explicado que entre 2005 y 2014 se dedicó a esa actividad y su trabajo consistía en recibir información de intermediarios para dar créditos, valorando las circunstancias económicas y el perfil del cliente.
Preguntado sobre si dio explicaciones falsas a los clientes para que firmaran créditos engañosos, ha asegurado que él siempre preguntaba a los interesados si entendían lo que firmaban, si creían que había algún problema, y que todo se hacía ante notario.
Ha incidido en que él "detallaba el dinero, el plazo de entrega, el interés y en qué consistiría la hipoteca cambiaria". "Lo que me interesaba era el dinero, no las casas", ha dicho.
Una de ellas ha detallado que intermediaba con personas que necesitaban "dinero rápido" y "fácil".
Una vez aceptado un caso Arroyo citaba al cliente en la notaría, donde se le informaba de lo que iba a firmar, pero en unos términos que "en ese momento no eran reales".
Ha reconocido que sabía que "se les iban a entregar unas cantidades que no eran las que figuraban el día de la firma". "Lo sabíamos todos, era la forma de operar", ha añadido.
El resto de los acusados ha mantenido, en líneas generales, que o no conocían los detalles de los créditos, o que no vieron irregularidades. EFE
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