Mañueco mira de reojo a Extremadura y Aragón: Los pasos de PP y Vox que marcarán el pulso

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Óscar R. Ventana

Valladolid, 20 ene (EFE).- El presidente de la Junta de Castilla y León y candidato del PP a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, es consciente de que los dos próximos meses antes del 15 de marzo van a estar en parte condicionados por algunos de los pasos que su partido y Vox puedan dar en Extremadura y en Aragón y también por los acuerdos o desacuerdos que surjan a nivel nacional.

En el día en el que las elecciones de Castilla y León han quedado convocadas con la publicación del decreto en el Boletín Oficial de la Comunidad, la resaca de este paso definitivo para los comicios está condicionada aún por el grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), pero las formaciones políticas llevan meses preparándose para el 15-M.

Esos vasos comunicantes que son los partidos en sus diferentes territorios y en las sucesivas convocatorias electorales tienen su reflejo en Castilla y León, pero acuerdos y desacuerdos entre PP y Vox pueden marcar estas próximas semanas, también para el PSOE, que busca en esta disputa entre sus principales rivales una baza para conseguir ser la fuerza más votada.

Ejemplo de esto es la constitución de la Asamblea de Extremadura, este martes, el inicio de la campaña electoral en Aragón, pero también el precedente de la reciente investidura del nuevo presidente de la Comunidad Valenciana y, a futuro, la inminencia de las elecciones en Andalucía.

Mañueco ya ha vivido en las últimas semanas de 2025 la presión de Vox por la vía de la comparación con el acuerdo alcanzado entre PP y Vox para la investidura de Juanfran Pérez Llorca como president de la Generalitat Valenciana: "Condene aquí el pacto verde europeo", le gritaba en uno de los últimos plenos el portavoz parlamentarios de Vox, David Hierro, al presidente, para poner en evidencia las diferencias de postura en los diferentes territorios.

Pero el hecho es que en la Comunidad Valenciana hubo un pacto entre ambos partidos, lo que fue visto como un anticipo de lo que podía ocurrir en otros territorios y a nivel nacional, aunque con el matiz de lo ocurrido con la dana y sin que hubiera mediado una ruptura como tal, por ejemplo en materia presupuestaria, algo que sí ocurrió en Extremadura.

Y también en Castilla y León, donde Vox ha rechazado en los dos últimos años los presupuestos de Mañueco -en 2024 sin llegar a presentarlos formalmente-. La discrepancia presupuestaria fue el desencadenante del adelanto electoral en Extremadura y en Vox insisten en que el perfil de Mañueco y la presidenta extremeña, María Guardiola, son similares a ojos de la formación de Santiago Abascal.

 Hoy mismo se ha plasmado en la Asamblea de Extremadura lo que puede ser el primer desencuentro de PP y Vox en sus conversaciones sobre el Gobierno en esa Comunidad, al suspender las negociaciones y motivar que el PP se haya quedado con la Presidencia del Legislativo, cargo al que también ha aspirado un representante de Vox.

Además, en las votaciones posteriores Vox se ha tenido que conformar con un único miembro en la Mesa de la Asamblea, sin acceder a una Vicepresidencia que hubiera podido obtener si hubiera alcanzado un acuerdo en este sentido con el PP.

Tanto a Guardiola como a Mañueco les han lanzado desde Vox avisos sobre la posibilidad de que su futuro político no sea halagüeño, hasta el punto de insinuar la posibilidad de que el PP tenga que optar por buscar otras alternativas.

En Vox reconocen que el caso de Aragón es un poco diferente a lo que ocurre en Castilla y León y Extremadura, con un presidente autonómico, Jorge Azcón (PP), a quien conceden un mayor "respeto" por la forma en que se han relacionado ambos partidos tras la ruptura global de 2024, han detallado a EFE fuentes de Vox.

Por este motivo, cuando está a punto de arrancar la campaña electoral -aplazada por todos los partidos excepto Vox desde el jueves al viernes por la mañana por los 3 días de luto por el accidente ferroviario de Córdoba-, con la vista puesta en el 8 de febrero como la jornada de las votaciones, parece que tendrá una influencia más limitada en Castilla y León que lo que pueda ocurrir con Extremadura.

La hipótesis de un nuevo gobierno de coalición entre PP y Vox en Castilla y León, que esbozan la mayor parte de las encuestas, no partirá desde cero.

La herencia en forma de confianza y desconfianza mutua radica en la experiencia vivida entre 2022 y 2024, y en unos meses posteriores que sirvieron para que el PP enmendara algunas de las medidas tomadas por las consejerías que eran gestionadas por Vox

Especialmente se observaron cambios de dirección en materia de relación con los agentes sociales, pero también en memoria histórica, violencia machista e inmigración, entre otros temas, lo que ha deparado un año y medio de fuerte enfrentamiento entre PP y Vox. EFE