Madrid, 24 feb (EFECOM).- Los expertos consideran que el mayor reto para el próximo canciller alemán, el conservador Friedrich Merz, será abordar los importantes desafíos económicos de Alemania, entre ellos, la debilidad cíclica de su economía, la necesidad de abordar reformas estructurales, y modificar la regla del freno de la deuda.
Merz, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), ganó en la víspera las elecciones y será probablemente el próximo canciller alemán, aunque para ello, tendrá que formar un Gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas.
Tras conocerse los resultados de los comicios, el analista de mercados Pablo Gil destaca que el verdadero reto para Merz radicará en los desafíos estructurales que enfrenta Alemania.
"Su modelo económico, antaño sinónimo de éxito, muestra signos de agotamiento. Además, el debate sobre la inmigración sigue polarizando a la sociedad y la presión por encontrar soluciones efectivas es creciente", asegura el experto, quien a nivel geopolítico, advierte de que el regreso de Donald Trump a la presidencia de EE.UU. plantea nuevos desafíos, tanto por una posible guerra comercial, como por empujar a Europa a asumir un papel más activo en su propia seguridad.
"Alemania, como actor clave en la UE (Unión Europea), deberá tomar decisiones que influirán en el futuro del continente", añade el experto, para quien Merz ha demostrado ser consciente de la gravedad del momento, con un discurso que enfatiza la necesidad de reformas profundas y un apoyo firme a Ucrania.
El gran interrogante es si su liderazgo será suficiente para responder a estos tiempos extraordinarios, se pregunta Gil, para quien las propuestas de Merz para reactivar o cambiar el modelo económico alemán "no convencen demasiado".
Asimismo, desde Renta4 declaran que la composición final del Parlamento alemán será clave para implementar el estímulo fiscal necesario para sacar a la economía de dos años de crecimiento negativo y un lustro de estancamiento.
"Esto es así en la medida en que se necesita una mayoría de dos terceras partes para reformar la cláusula de freno de deuda en la Constitución, existiendo el riesgo de minorías de bloqueo en un Parlamento altamente fragmentado", añaden sus expertos, quienes alertan de que el nuevo Gobierno tendrá que hacer frente al nuevo escenario en Ucrania y necesidades de mayor gasto en defensa, así como a un contexto comercial más complicado ante la amenaza de aranceles.
Por su parte, el economista jefe de Julius Baer, David Kohl, considera que, tras las elecciones, en Alemania se abre el camino a un cambio político y a nuevas oportunidades.
"Un nuevo gobierno liderado por los conservadores tendrá la oportunidad de abordar algunos de los problemas económicos adversos de Alemania, como la escasez de inversiones y los elevados costes laborales". "Sin embargo, el papel del cambio político podría fácilmente resultar decepcionante", reconoce.
Aunque Kohl espera que Alemania vuelva al crecimiento en 2026, alerta de problemas estructurales, además de vientos cíclicos en contra, como un aumento significativo de los costes laborales.
El estratega de Inversiones de Franklin Templeton, Kim Catechis, recuerda que Alemania es la tercera economía más grande del mundo y la mayor de Europa, históricamente impulsada por un poderoso conjunto de empresas industriales que exportan con éxito a todo el mundo.
Advierte de que la dirección política que tome Alemania en los próximos cuatro años establecerá parámetros para la Unión Europea y, por extensión, tendrá un impacto significativo en la economía mundial.
El analista del sector público y soberano de Scope Ratings, Eiko Sievert, también explica que aunque el resultado de las elecciones facilitan un acuerdo de coalición, las reformas del freno a la deuda, "que son necesarias para ayudar a abordar los graves desafíos económicos y de seguridad, seguirán planteando un reto para el país".
"Alemania necesita ampliar su margen de maniobra presupuestaria no solo para invertir en la corrección de sus debilidades estructurales, sino también ante la creciente presión para aumentar el gasto en defensa" ,dice el experto.
Entre las reformas a las que Alemania debe hacer frente, Sievert cita algunas como definir una estrategia industrial clara, modernizar la infraestructura energética e implementar cambios largamente esperados en materia fiscal, pensiones y mercado laboral.
En conjunto, estas medidas podrían fortalecer la competitividad económica, mejorar sus perspectivas de crecimiento y hacer frente a las crecientes presiones en materia de defensa y bienestar, concluye.
Desde DWS, sus analistas consideran que abordar los principales problemas económicos estructurales de Alemania sigue pareciendo una tarea de enormes proporciones, mientras que desde Voltobel aseguran sobre las "tan necesarias reformas", que el factor decisivo para la economía alemana será si el nuevo gobierno tocará el freno de la deuda. EFE


