Campaña llama a visibilizar el abuso sexual infantil: "Me he limitado a sobrevivir"

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Barcelona, 19 nov (EFE).- La Fundación Vicki Bernadet ha lanzado la campaña 'Soy yo' para acercar el abuso sexual infantil a las familias y romper tabúes en el marco del Día Internacional para la Prevención del Abuso Sexual Infantil (19 de noviembre).

En esta edición, la entidad se ha centrado en los reveladores datos de un reciente informe de la ONG Save the Children, que arroja que ocho de cada diez abusadores pertenecen al entorno familiar o de confianza de la víctima en España.

Ante esta situación, la Fundación Vicki Bernadet ha reunido a víctimas, familias y expertos para dar voz a las historias que se esconden detrás de las cifras del abuso infantil en España con la campaña 'Soy yo', reflejando una frase que representa lo fácil que entra un abusador en la vida de un menor.

"Tenemos que saber poner nombre a las emociones con normalidad desde la infancia. Si nos acostumbramos a ello y aprendemos a no culpar las formas de supervivencia de las víctimas, todo será un poco más fácil", ha explicado Vicki Bernadet, presidenta de la fundación y superviviente de abuso sexual infantil.

Convivir con una pesadilla

Una de las víctimas invitadas al evento ha sido Esther Pujol, que sufrió abusos sexuales por parte del cura de su pueblo durante unas colonias de verano a los 10 años, un día en el que se quedó en la casa mientras sus compañeros se fueron de excursión.

Al volver a su hogar, sus padres se dieron cuenta de que el comportamiento de su hija cambió radicalmente y, después de mediar con ella, la menor habló 15 días después de vivir esa pesadilla.

"Mis padres detectaron que yo no era la misma y finalmente lo verbalicé a pesar de las amenazas del abusador, que me decía que me ocurrirían cosas terribles si lo contaba", ha recordado.

Después de vivir esta situación, asegura que es imprescindible "que te crean" y "tener un entorno seguro" en el que explicar estos tabúes.

Sin embargo, en ese momento la familia decidió no denunciar para proteger el bienestar emocional de su hija, pero se dirigieron al obispado, donde decidieron trasladar al cura a otro pueblo, pese a ser "muy venerado" en ese municipio de 600 habitantes.

"Durante este proceso he transitado por el estrés postraumático. Me he limitado a sobrevivir, no a vivir", ha lamentado la superviviente, después de iniciar un proceso terapéutico a los 36 años.

Ahora, Esther es profesora y trata de ofrecer un espacio seguro para sus alumnos: "Estoy muy atenta a todos los síntomas que pueda ver en este aspecto y he realizado el curso de prevención para sensibilizarme todavía más".

Denunció a su abusador en 2016, sabiendo que el caso sería archivado por la prescripción de los hechos después de casi tres décadas.

"Más de un 90 % de las víctimas denunciamos 30, 40 o 50 años después de sufrir los abusos. Nos hemos unido con otras víctimas para exigir que estos delitos no prescriban", ha apuntado.

A raíz de esta lucha, conoció a otras seis víctimas de su abusador, que no denunciaron al cura.

Pese a ser la única en denunciarlo, destaca por encima de todo el hecho de "no revictimizar": "Todo el juicio que recibimos por parte de la sociedad después de la denuncia, sobre todo si llega tarde, a veces es incluso peor que el abuso", ha subrayado.

 

Llamamiento a ser escuchados

La Fundación Vicki Bernadet trabaja desde 1997 en la prevención, formación, consultoría y sensibilización ante casos de abusos sexuales en la infancia, pero alerta de que, después de tanto tiempo, cuando tratan de llegar a las familias o instituciones es "una molestia".

Vicki Bernadet insta a padres y profesores a identificar indicadores que dejen entrever que se ha cometido un abuso, como cambios radicales del comportamiento de los niños o señalen que los menores lanzan y que, a su manera, son un llamamiento a ser escuchados y a que se les ayude.

"Hay muchas infancias y no todas son bonitas. Debemos estar atentos y dispuestos a ayudar a quienes no la han tenido porque las cifras sobre abusos sexuales infantiles no son exageradas", ha resaltado Pilar Polo, psicóloga de la fundación especializada en el abuso sexual infantil.

En el último año, la Fundación Vicki Bernadet ha atendido a 16.390 personas, incluyendo a 10.600 niños y adolescentes, que se han beneficiado de sus actividades formativas, y ha habido más de 1.500 nuevos contactos en el área terapéutica y jurídica, con más de 400 usuarios recibiendo terapia.

"Hemos picado mucha piedra, pero hace falta que la infancia esté dentro de la agenda política. La infancia no desaparece cuando cumplimos 18 años, somos el resultado de nuestra infancia", ha concluido Pilar Polo. EFE

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