Barcelona, 22 oct (EFECOM).- Tras casi dos años en el paro, los extrabajadores de Nissan ponen sus esperanzas en el grupo chino Chery, que estudia si ensambla sus vehículos eléctricos en Barcelona, dadas las dudas que generan los proyectos elegidos por las administraciones para garantizar la reindustrialización.
Los retrasos que acumulan los planes iniciales del proyecto de electromovilidad D-Hub, encargado de la reactivación de la planta de la Zona Franca antes en manos de la multinacional nipona, han vuelto a poner bajo los focos al gigante automovilístico chino, una opción que había aparecido ya en los inicios del proceso de reindustrialización pilotado por las administraciones pero que quedó descartada.
Chery baraja fabricar modelos de su marca Omoda desde Barcelona, ciudad que serviría para su desembarco en Europa, y está en conversaciones para ello con BTech, una de las compañías que lidera el D-Hub junto con QEV.
Si se cierra el acuerdo, BTech podría empezar a ensamblar los vehículos de Chery el próximo abril y contratar a unas 150 personas, en un primer momento, y a otras 150, después, hasta alcanzar las 300 a finales de 2025, según los datos que la empresa compartió con los sindicatos en la reunión del pasado jueves.
El proyecto de Chery es, de momento, el que promete mayor carga de trabajo a corto plazo para la Zona Franca, han admitido los sindicatos, que confían en que fructifiquen las gestiones que realiza la Generalitat para conseguir este tan esperado "sí".
Fuentes del sector han señalado que se espera que el acuerdo pueda cerrarse muy pronto, en las próximas semanas.
Precisamente, el conseller de Empresa de la Generalitat, Roger Torrent, se encuentra de viaje institucional en China, donde se ha reunido con directivos de Chery para intentar garantizar que el proyecto llegue a buen puerto.
La administración catalana evita comentar la evolución de los contactos, consciente de que en 2010 la Generalitat, presidida por el socialista José Montilla, ya se acercó a Chery para captar inversiones, en aquella ocasión sin éxito.
Conforme pasan los meses y se acerca el momento en que se quedarán sin la prestación de desempleo, los extrabajadores de Nissan elevan más y más su voz, exasperados por la lentitud con la que avanzan los proyectos del D-Hub, en especial el de la empresa QEV Technologies, en el que confiaban para poder volver al trabajo en enero de 2024.
El ERE de Nissan dejó sin trabajo a finales de 2020 a 2.525 empleados, de los que 1.100 accedieron a prejubilaciones y algo menos de 1.400 esperaban la recolocación: una parte ha encontrado otra salida laboral, pero otra sigue pendiente del proceso de reindustrialización.
El D-Hub ha contratado de momento solo a un centenar de extrabajadores de Nissan para tareas auxiliares, cuando el compromiso era que se llegaría a unos 1.300, y los sindicatos no vislumbran el momento en que tendrán los contratos sobre la mesa, pese a que QEV asegura ahora que algunos llegarán en enero.
"QEV nos dijo que podía trasladar a la Zona Franca de manera más o menos rápida su producción actual en China para generar puestos de trabajo, pero se ha ido retrasando. Ahora aseguran que lo harán en enero, pero no sabemos si volverán a incumplir los plazos", ha dicho a EFE un dirigente sindical.
En marzo de 2022, de hecho, este fabricante anunció que en 2023 ya fabricaría unas 5.000 unidades y situó en 60.000 su objetivo de producción anual para más adelante.
Por su parte, el fabricante de motocicletas eléctricas Silence, otra de las patas de la reindustrialización, ha incorporado ya a 96 personas, pocas menos de las que se comprometió.
Al tiempo, BTech no tiene previsto fabricar sus furgonetas de la marca Ebro hasta 2025, ya que cuenta con la dificultad de la homologación de su vehículo.
"Si no viene Chery, tendremos un problema. Es la mejor solución posible", ha admitido esta misma fuente.
Por otro lado, un fabricante de camiones norteamericano planea montar sus vehículos en la antigua planta de Montcada i Reixac (Barcelona) y realizar tareas de pinturas y soldadura en Zona Franca. Un proyecto que en cualquier caso no arrancaría hasta finales de 2025, con una contratación prevista de unas 230 personas.
De los 1.100 empleados pendientes de recolocación, 606 han pedido entrar en unos cursos de formación dual acordados con la Generalitat que darán opción a estos exempleados de Nissan a cobrar un ingreso mínimo de algo más de mil euros mensuales una vez se acabe la prestación de desempleo.
La preocupación principal de los sindicatos es garantizar que este número de trabajadores (que son los que no tienen un plan B a la reindustrialización) no se quede sin ingresos mientras se espera el desenlace final: el "sí" del fabricante chino, el más deseado; o la maduración del resto del D-Hub si Chery vuelve a rechazar la apuesta por Barcelona. EFECOM
mje/hm/ltm
(Recursos de archivo en www.lafototeca.com cód 21104740 y otros)
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