La salud mental es uno de los ámbitos que más importancia ha ganado en los últimos años. Aunque todavía sigue siendo un tema tabú para algunos, lo cierto es que cada vez existe una mayor conciencia sobre la importancia de cuidar el bienestar emocional.
Hablar de lo que sentimos o acudir a un profesional cuando lo necesitamos son gestos cada vez más habituales. Aun así, no siempre sabemos cómo gestionar nuestras emociones ni cómo afrontar determinadas situaciones. Esto ocurre, por ejemplo, cuando sentimos ansiedad y no encontramos una explicación aparente.
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Si todo a nuestro alrededor parece estar bien, es fácil caer en la culpa y pensar que no tenemos motivos para sentirnos así. Sin embargo, el malestar emocional no siempre responde a una causa evidente, y aprender a reconocerlo es el primer paso para entender qué nos ocurre.
Esto es algo de lo que advierten diferentes expertos. Uno de ellos es Antonio de Dios, psicólogo especializado en ansiedad. En uno de los últimos vídeos que ha publicado en su cuenta de TikTok (@antoniodediosg) ha explicado cómo actuar ante esta situación.
¿Por qué tengo ansiedad si no me está pasando nada malo?
“Esta pregunta me aparece muchísimo en consulta”, afirma el experto durante los primeros segundos del vídeo. De hecho, explica que muchas personas llegan a su consulta sin entender por qué se sienten mal cuando, en principio, todo marcha bien. Tienen trabajo, su familia está bien y no han vivido ningún acontecimiento especialmente difícil, pero siguen notando esa inquietud y una sensación de alerta que no consiguen quitarse de encima.
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Para entenderlo, Antonio de Dios señala que la ansiedad no siempre tiene que ver con algo que esté sucediendo en el presente. Muchas veces aparece por lo que imaginamos que podría pasar. La mente se adelanta a los acontecimientos e intenta prepararse para posibles problemas, aunque todavía no haya ninguna señal de que vayan a ocurrir.
“Lo que tienes que entender es que la ansiedad no está reaccionando a lo que pasa ahora. La mayoría de las veces, simplemente está en todo lo que tu cabeza intenta anticipar para sentirse segura”, asegura Antonio de Dios.
El problema es que esa anticipación también tiene consecuencias en cómo nos sentimos. Aunque no esté ocurriendo nada malo, el cuerpo sigue en alerta y la persona puede experimentar ansiedad sin encontrar una explicación en lo que sucede a su alrededor.
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Por eso, el psicólogo invita a reflexionar sobre cuánto tiempo dedicamos a imaginar situaciones que todavía no han ocurrido. Considera que aprender a identificar esos pensamientos y reconocer cuándo nos estamos adelantando a los acontecimientos es fundamental para no alimentar las preocupaciones. Su propuesta pasa por dejar de dar vueltas a esos posibles problemas y centrar de nuevo la atención en lo que está sucediendo en el presente.
Cómo dejar de sobrepensar
Una de las claves para evitar que las preocupaciones se apoderen de nuestro día a día es aprender a reconocer cuándo estamos dando demasiadas vueltas a un mismo asunto. Para ello, conviene distinguir entre lo que está pasando y lo que tememos que pueda pasar.
Preguntarnos si existe un problema real o si estamos imaginando un escenario negativo ayuda a poner los pensamientos en perspectiva. También puede ser útil escribir aquello que nos inquieta para ordenar las ideas y separar lo que podemos solucionar de lo que escapa a nuestro control. Por último, caminar, hacer ejercicio o leer permite cambiar el foco de atención y desconectar de esas preocupaciones.
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