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España necesita vivienda pública, pero pocos quieren construirla: 129 licitaciones quedan desiertas en 2026 y 128 M€ sin adjudicar

El Banco de España calcula que faltan 750.000 casas y advierte de que el déficit podría aumentar en otras 300.000 hasta 2028 y superar el millón

Edificios de viviendas en construcción.

España necesita acelerar la construcción de viviendas para responder a una demanda creciente que la actual oferta no logra cubrir. La escasez de inmuebles disponibles está disparando precios, que han alcanzado niveles no vistos desde 2005, cuando el país vivía una burbuja inmobiliaria que estallaría tres años después. La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, puso el miércoles cifras a la falta de casas: “Desde 2021 se ha acumulado un déficit estimado de unas 750.000 viviendas, que podría aumentar en otras 300.000 entre 2026 y 2028”. Por ello considera que aumentar la oferta a precios asequibles es “una prioridad”.

A pesar de la crisis residencial existente, la construcción de vivienda pública no despega y una parte de los proyectos impulsados por las administraciones ni siquiera consigue encontrar una empresa dispuesta a ejecutarlos. Al menos 129 licitaciones públicas relacionadas con vivienda han quedado completamente desiertas en lo que va de 2026, con un presupuesto conjunto de 128,5 millones de euros que finalmente no ha podido adjudicarse, según recoge un análisis elaborado por licitaciones.io a partir de los datos oficiales de la Plataforma de Contratación del Sector Público.

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El dato pone de manifiesto que, mientras las administraciones tratan de aumentar la oferta de vivienda pública, numerosas promociones, rehabilitaciones y actuaciones sobre suelo público no llegan a materializarse porque ninguna empresa presenta una oferta que pueda ser adjudicada.

Un déficit de un millón de viviendas en 2028

El problema de que gran parte de concursos residenciales queden desiertos coincide con un déficit de vivienda que no para de aumentar. El Banco de España calcula que solo en 2025 se formaron alrededor de 240.000 hogares, mientras que se terminaron unas 92.000 viviendas. La distancia entre ambas cifras refleja la presión que soporta el mercado residencial y el reto al que se enfrentan las administraciones para aumentar la construcción.

El informe incide en que, además de las 129 licitaciones completamente desiertas, otras 20 lograron adjudicar alguna parte del procedimiento, pero dejaron el resto de los lotes sin adjudicar. En conjunto, el estudio contabiliza 149 licitaciones y 255 lotes desiertos durante 2026.

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De esos 255 lotes, 214 no recibieron ni una sola oferta. En los restantes sí hubo empresas interesadas, pero las propuestas terminaron siendo excluidas del procedimiento. El resultado es el mismo: contratos que las administraciones habían previsto ejecutar y que, al menos en primera instancia, no encuentran quién los lleve a cabo.

El mayor impacto se concentra en las actuaciones que deberían contribuir a ampliar o recuperar el parque residencial. De las 129 licitaciones completamente desiertas, 74 correspondían a proyectos de construcción o rehabilitación, con un valor conjunto de 84,6 millones de euros. Otros 22 procedimientos estaban relacionados con suelo y patrimonio público y sumaban 37,6 millones.

Una de cada diez licitaciones lleva años sin adjudicatario

El fenómeno tampoco parece exclusivo de 2026. Hasta el 21 de septiembre de este año, el 10,4% de las licitaciones de vivienda resueltas este año había quedado desierto. La proporción fue del 10,9% tanto en 2025 como en 2021, lo que apunta a un problema que permanece prácticamente estable desde hace un lustro.

Dicho de otra manera, aproximadamente una de cada diez licitaciones públicas de vivienda lleva cinco años terminando sin adjudicatario. “No se trata, por tanto, de un episodio aislado, sino de un cuello de botella que persiste pese al aumento de la necesidad residencial y de la actividad promotora pública”, señalan fuentes de licitaciones.io.

La consecuencia es relevante en un momento en el que las administraciones están movilizando más suelo, recursos presupuestarios y fondos europeos para intentar aumentar la oferta residencial. Un concurso que queda desierto obliga a iniciar nuevas actuaciones administrativas, revisar las condiciones o modificar el presupuesto antes de volver a buscar una empresa que ejecute el proyecto.

El coste de construir complica la viabilidad de los contratos

Una de las claves del problema se encuentra en la evolución de los costes de construcción. El encarecimiento de materiales, energía y otros componentes ha reducido los márgenes con los que trabajan las compañías del sector y puede hacer que determinados contratos públicos dejen de resultar económicamente atractivos.

Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, afirma que el sueldo que cobran los jóvenes es menor que las pensiones que reciben los jubilados, por lo que considera necesario llevar a cabo medidas que reduzcan esa desigualdad.

La presión no afecta únicamente a la vivienda. Datos de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) apuntan a que durante la primera mitad de 2026 se identificaron 1.130 concursos sin concurrencia, con presupuestos que en conjunto alcanzaban los 707 millones de euros.

El problema aparece cuando el presupuesto fijado por una Administración no resulta suficiente para cubrir los costes reales que afronta una constructora. En esos casos, las empresas pueden optar por no presentarse, especialmente si consideran que los riesgos de ejecución, los plazos o las condiciones del contrato reducen demasiado la rentabilidad de la obra.

Pedro Fernández Alén, presidente de la CNC, considera que “la situación es asfixiante para miles de constructoras, especialmente pequeñas y medianas, que se están viendo abocadas a trabajar a pérdidas o, directamente, a echar el cierre”. Advierte que “o se adoptan soluciones urgentes o seguirán quedando desiertas obras fundamentales para solucionar los problemas de infraestructuras y viviendas que sufre España”.

Una promoción de 134 viviendas, sin ninguna oferta

El fenómeno alcanza también a proyectos de gran dimensión. El mayor expediente detectado por licitaciones.io corresponde a la construcción de 134 viviendas protegidas en Tenerife, promovida por el Instituto Canario de la Vivienda, con un presupuesto de 23,9 millones de euros y financiación procedente de los fondos Next Generation.

Pese al volumen de la actuación y a su objetivo de ampliar el parque de vivienda protegida, la licitación no recibió ninguna propuesta. El proyecto quedó sin adjudicatario, a la espera de que la Administración pueda replantear las condiciones y volver a sacar a concurso las obras.

Andalucía concentra más concursos fallidos y Canarias el mayor importe

El problema presenta diferencias importantes según el territorio. Andalucía registra el mayor número de licitaciones de vivienda completamente desiertas, con 23 procedimientos. Le siguen la Comunitat Valenciana y Aragón, con 18 cada una, mientras Castilla-La Mancha suma 17.

Madrid contabiliza 11 licitaciones íntegramente desiertas durante el periodo analizado, y Canarias y Castilla y León registran diez cada una. El número de procedimientos, sin embargo, no refleja por sí solo el impacto económico de cada territorio, ya que el tamaño de las promociones puede variar considerablemente.

Canarias destaca por esta razón. Sus diez procedimientos desiertos alcanzan un presupuesto conjunto de 50,6 millones de euros, debido al peso de varias promociones públicas de gran tamaño. En el extremo contrario, País Vasco, Navarra, Asturias y La Rioja no registraron ningún procedimiento de vivienda íntegramente desierto durante el periodo estudiado.

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