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El truco de los hoteles para evitar la humedad en habitaciones vacías que puedes aplicar en casa: sólo necesitas 10 minutos

Con este protocolo hotelero se pueden evitar la condensación y prevenir el moho en casa de manera económica

Saber cómo evitar el moho en habitaciones cerradas empieza por entender cómo funciona la temperatura y la humedad del ambiente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada mañana de invierno, antes de ir a trabajar, abrir la puerta de la habitación de invitados durante unos minutos puede marcar la diferencia. Nadie duerme allí desde hace meses, pero la ventana se abre igual, con la misma puntualidad que si esperara la llegada de un huésped.

El gesto podría parecer una manía sin sentido. Sin embargo, reproduce casi al detalle un truco de hoteles contra la humedad que las camareras de piso aplican a diario, incluso en las habitaciones que no tienen reserva.

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Detrás de esa rutina se esconde un problema que afecta a miles de viviendas cada temporada de frío. El deterioro silencioso de los cuartos que permanecen cerrados durante meses, y la razón por la que conviene ventilar una habitación aunque no se use.

Las habitaciones vacías también acumulan humedad

En las ventanas se suele acumular condensación de la humedad interior del piso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una puerta cerrada no impide que el aire cambie de temperatura ni que las superficies se enfríen. Cuando una estancia se mantiene por debajo de los 10°C sin ventilación, el vapor de agua presente en el ambiente se condensa sobre paredes y ventanas, y esa condensación es el punto de partida del moho. Saber cómo evitar el moho en habitaciones cerradas empieza, precisamente, por entender este mecanismo.

En la industria hotelera, el fenómeno se controla de forma sistemática. Las habitaciones sin ocupación no quedan al margen de los protocolos de mantenimiento. El personal las ventila igual que las habitaciones ocupadas, porque los picos de humedad se generan con independencia de que haya huéspedes dentro. Algunos establecimientos incluso instalan sensores que miden la humedad relativa habitación por habitación, para detectar desviaciones antes de que se conviertan en un problema visible.

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El rango óptimo de humedad en una habitación es de entre 40 y 50%, según el RITE.

La pregunta de qué humedad relativa es ideal en una vivienda tiene una respuesta técnica clara. Mantenerla por debajo del 60%, con un rango óptimo situado entre el 40% y el 50% en los meses fríos. En España, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) fija ese mismo intervalo como condición de confort higrotérmico para invierno, y advierte de que superar el 60-65% de forma sostenida favorece la aparición de moho y ácaros.

El coste de no ventilar una habitación

El riesgo de ignorar una habitación cerrada no se limita a una mancha en la pared. Los tratamientos contra la humedad varían mucho según el origen del problema. Una intervención con pintura antihumedad puede rondar los 15 euros por metro cuadrado, mientras que tratamientos más profundos, como la inyección de resinas hidrofugantes o la instalación de sistemas de ventilación mecánica controlada, pueden superar los 300 euros por metro cuadrado o alcanzar varios miles de euros si afectan a paredes completas o requieren obra estructural.

Diez minutos, dos veces al día

Para limpiar mejor, debes saber estos trucos

Cómo evitar la humedad en casa sin instalaciones complejas ni inversión previa es, en realidad, una cuestión de rutina. Mantener la habitación por encima de los 10-15°C, abrir la ventana entre cinco y diez minutos por la mañana y por la noche, y revisar que puertas y ventanas cierren de forma hermética son las tres medidas que recomiendan los especialistas en climatización interior para cualquier estancia sin uso frecuente. Ventilar 10 minutos al día para evitar humedad es, de hecho, la cifra que manejan la mayoría de estos protocolos, tanto en el sector hotelero como en el ámbito doméstico.

La habitación de invitados, según esta clasificación, se considera una estancia habitable al mismo nivel que el salón o el comedor, con un rango de humedad ideal de entre el 40% y el 60%, muy similar al que exige el RITE para el resto de la vivienda.

El hábito, en definitiva, no responde a ningún ritual supersticioso. Es la misma lógica que aplican los hoteles a diario. Una habitación cerrada no es una habitación protegida, sino una habitación expuesta a un deterioro que solo se hace visible cuando ya es costoso repararlo, según recogió el medio francés 20 Minutes.

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