El palacio de los Luján continúa revolucionado por las bodas que se avecinan. La Promesa encara este martes, 8 de septiembre, su capítulo 901 después de una entrega en la que los compromisos sentimentales y los secretos volvieron a cobrar protagonismo. Mientras Carlo y María Fernández preparan su enlace, Curro y Ángela también avanzan hacia el altar, aunque la pareja sigue encontrando obstáculos en su camino.
El episodio del lunes estuvo marcado, además, por el regreso de una información que puede cambiar la situación en el servicio del palacio. Julieta confesó a Manuel que había localizado a Simona y Candela en el refugio. Preocupado por no haber hecho lo suficiente para protegerlas, Manuel decidió informar a Alonso de su paradero. El marqués encargó entonces al joven y a Curro que intentaran convencer a las cocineras para que regresaran. Sin embargo, Simona y Candela no están dispuestas a abandonar su escondite mientras Julio continúe en La Promesa. Una condición que complica todavía más su posible vuelta al palacio.
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En el terreno sentimental, Ángela compartió con Julieta y Martina sus dudas acerca de Máximo. Sus amigas intentaron hacerle ver que debía escuchar sus sentimientos y valorar la relación que mantiene con Curro. Finalmente, los prometidos consiguieron reconciliarse.
La jornada dejó también otros conflictos: Teresa y Ricardo tuvieron problemas para sacar adelante la comida, mientras Ciro consiguió cerrar el acuerdo relacionado con la licencia y Lorenzo comenzó a buscar la manera de hacerse con la firma de Manuel.
Además, Tomasa responsabilizó a Petra de no haber podido tener hijos. Pero la gran sorpresa llegó de la mano de Leocadia, que planteó a Máximo una propuesta tan inesperada como interesada: casarse con ella a cambio de convencer a Ángela para que permita que su padre la acompañe hasta el altar.
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Capítulo 901 del martes 8 de septiembre
El capítulo 901 comienza precisamente con las consecuencias de esa sorprendente propuesta. Leocadia no pretende engañar a Máximo sobre sus intenciones: su objetivo es convertirse en duquesa. Para lograrlo, está dispuesta a formalizar un matrimonio sin amor y utilizar el acuerdo para conseguir que Ángela acepte que sea su padre quien la acompañe durante la ceremonia.
Ahora la decisión queda en manos de Máximo. Aceptar supondría entrar en un matrimonio marcado desde el principio por los intereses y las condiciones, mientras que rechazarlo podría hacer fracasar los planes de Leocadia. La aristócrata, además, tendrá que afrontar otro golpe durante la jornada.
Mientras tanto, María intenta mantenerse ocupada con sus obligaciones para no pensar demasiado en el enlace con Carlo. Sin embargo, su estrategia no funciona. Pía termina encontrándola llorando junto a Janita y descubre que detrás de la aparente tranquilidad de la futura novia hay un profundo sufrimiento.
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María deja entrever entonces que sus motivos para casarse podrían ser muy diferentes de los que todos imaginan. Su decisión estaría relacionada con el deseo de proteger a su hija, una circunstancia que podría arrojar nuevas dudas sobre su futuro junto a Carlo.
Por otro lado, Manuel y Curro se desplazan hasta el refugio para hablar personalmente con Simona y Candela. El encuentro comienza con alegría, pero las cocineras mantienen su postura: no regresarán a La Promesa mientras Julio siga formando parte de la casa. Alonso, por su parte, conversa con Cristóbal para conocer de primera mano los episodios de maltrato que han sufrido.
Las intrigas relacionadas con la licencia también avanzan. Ciro informa a Lorenzo de que ya dispone del dinero necesario para continuar con su operación y ambos confían en que el negocio pueda reportarles importantes beneficios.
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Pero las bodas vuelven a convertirse en el gran eje del capítulo. Ángela toma una decisión que afecta directamente a Leocadia: será Alonso quien la acompañe al altar. Y, como respuesta, Curro anuncia quién ocupará un lugar especialmente importante en su propia ceremonia. Para sorpresa de todos, el joven escoge a Pía Adarre como madrina.
La noticia cae como un jarro de agua fría sobre Leocadia, que ve cómo sus planes comienzan a complicarse justo cuando parecía tenerlos bajo control. En La Promesa, una boda puede estar a punto de unir a una pareja, pero también de abrir nuevas heridas.
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