Pedro Sánchez comparece hoy, 3 de septiembre, ante el Congreso para dar explicaciones sobre la crisis migratoria de Ceuta, desencadenada el 30 de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron de forma irregular la frontera desde Marruecos. La intervención llega tras semanas de presión política y social, con la ciudad autónoma aún tensionada por la atención a las personas que permanecen allí y por las dudas sobre la respuesta del Estado.
El presidente deberá detallar qué información tenía el Gobierno antes de la entrada masiva, qué medidas adoptó desde entonces y cuál es la situación actual en Ceuta. También se esperan anuncios o una actualización sobre los traslados, la acogida de menores y solicitantes de asilo, y el refuerzo de los recursos destinados a la ciudad autónoma.
La comparecencia se produce, además, después de que trascendiera un informe policial que atribuye a fuerzas de seguridad marroquíes un papel activo en la planificación y ejecución de la entrada. Ese documento contradice la posición defendida hasta ahora por Moncloa, que había descartado pruebas sobre una implicación de Rabat. La oposición y los socios parlamentarios pedirán aclaraciones sobre esa discrepancia, sobre las alertas previas y sobre la relación diplomática con Marruecos.
El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras y el Ministerio de Interior discrepan sobre el grado de implicación de Marruecos en la entrada masiva de más de 70.000 personas los pasados 30 y 31 de julio en Ceuta. Después de que este lunes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, desvinculara al país y atribuyera lo ocurrido a la difusión de bulos a través de redes sociales “rusas e israelíes”, dos días después se ha conocido el informe que asegura que fueron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos los que guiaron a los migrantes y les facilitaron a cruzar la frontera.
El Gobierno ha defendido a ultranza que no hubo información sobre la entrada masiva de migrantes en Ceuta ni que Marruecos jugase un papel en la operación. Sin embargo, este miércoles se dio una inusual situación: un informe policial que habría sido entregado a la jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, a espaldas de Fernando Grande Marlaska, desmontaba la versión oficial. Y lo que es más preocupante, evidenciaba que en la cadena de mando de Interior hay graves fisuras.
Un ministro del Interior pidiendo explicaciones por carta, para que quede constancia, al director de la Policía Nacional que él mismo nombró. Y un director montando una reunión de urgencia con sus mandos policiales de Extranjería para recabar las explicaciones que le solicita el ministro. Dos muestras evidentes de que dos de los máximos responsables de la cartera de Interior (el ministro y el director de la Policía) hace tiempo que “no controlan a unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que ya saben que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está amortizado”, explica una fuente del departamento de Fernando Grande-Marlaska. Y es que la crisis migratoria que sufre Ceuta desde finales de julio ha “desnudado” las costuras de una de las áreas más sensibles del Gobierno.
Sánchez comparece en el Congreso bajo presión por la crisis de Ceuta
Pedro Sánchez informará este jueves al pleno del Congreso sobre la gestión del Gobierno ante la entrada masiva de personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio. El debate estará centrado en el papel de Marruecos, tras conocerse un informe remitido por la Policía a la jueza María Tardón que, según su contenido difundido, sostiene que la operación fue planificada y apunta a personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes.
La situación ha abierto una nueva disputa política. El director general de la Policía, Francisco Pardo, trasladó a Fernando Grande-Marlaska que no existe ningún informe policial que atribuya esa planificación a las fuerzas marroquíes. PP, Vox y varios socios de investidura exigirán explicaciones al presidente sobre las alertas previas, la actuación del Ejecutivo y la relación con Rabat.