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Calamar: propiedades, beneficios y contraindicaciones

Este molusco ocupa un lugar destacado en la gastronomía española

Un plato de calamares frescos (Magnific)

Calamarius es la palabra que el latín vulgar dio a un tintero antiguo y el origen del calamar, que recibió su nombre por su concha interna (una fina lámina transparente en forma de pluma) y por la bolsa de tinta que posee. Este molusco cefalópodo se ha ganado un lugar destacado en la gastronomía española gracias a su versatilidad culinaria y a su excepcional perfil nutricional.

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el calamar es una fuente de proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos poliinsaturados omega-3, minerales y vitaminas. Sin embargo, también contiene una cantidad elevada de colesterol, una característica que debe tenerse especialmente en cuenta en determinadas personas.

Uno de sus principales atractivos nutricionales es su contenido en proteínas. La FEN indica que 100 gramos de porción comestible aportan alrededor de 17 gramos de proteínas, mientras que una ración de 200 gramos alcanza los 23,8 gramos. Estas proteínas son de alto valor biológico, por lo que proporcionan aminoácidos necesarios para diferentes funciones del organismo y contribuyen al mantenimiento de los tejidos. Además, se trata de un alimento con un contenido relativamente bajo de grasa.

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El calamar también aporta ácidos grasos poliinsaturados omega-3, nutrientes presentes en diferentes productos del mar y de interés dentro de una alimentación equilibrada, así como vitaminas y minerales. La FEN destaca especialmente la presencia de selenio, fósforo y yodo. El selenio participa en diferentes funciones del organismo y contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Por su parte, el fósforo interviene, entre otros procesos, en el mantenimiento de los huesos y en el metabolismo energético, mientras que el yodo resulta necesario para el funcionamiento normal de la glándula tiroides.

En el apartado vitamínico sobresalen la vitamina B12, la vitamina E y la niacina. La vitamina B12 merece una mención especial: según la FEN, una ración de calamares aporta casi el 100 % de las ingestas recomendadas para la población de referencia. Los datos de composición indican que una ración de 200 gramos proporciona alrededor de 1,8 microgramos de vitamina B12, frente a una recomendación diaria de 2 microgramos para hombres y mujeres en la tabla utilizada.

Calamares a la romana, un clásico de la cocina española (Pixabay)

Contraindicaciones de comer calamar

Junto a estas ventajas existe una cuestión que limita su consumo en determinados casos: el colesterol. La FEN considera al calamar el cefalópodo con mayor contenido en este compuesto y señala que no es recomendable su consumo en personas que presenten niveles elevados de colesterol en sangre. Una ración de 200 gramos contiene aproximadamente 280 miligramos de colesterol, según los datos recogidos por la Fundación.

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Esta característica no significa que el calamar sea un alimento que deba eliminarse necesariamente de la dieta de toda la población. La advertencia de la FEN está dirigida especialmente a quienes presentan niveles elevados de colesterol sanguíneo. En estos casos, la frecuencia y cantidad de consumo deben valorarse dentro del conjunto de la alimentación y, cuando corresponda, siguiendo las recomendaciones de un profesional sanitario.

También resulta importante distinguir entre el alimento y la forma en que se prepara. Un calamar cocinado de manera sencilla no tiene el mismo perfil nutricional que una preparación rebozada y frita, especialmente cuando se acompaña de salsas o de otros ingredientes ricos en grasas y sal. Por ello, métodos como la plancha, el horno o la cocción pueden facilitar preparaciones más ligeras y permitir aprovechar mejor las características propias del alimento.