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Construyó su propia casa a los 13 años en el jardín: 8 metros cuadrados y 3 reglas de sus padres

Con solo 1500 dólares y mucho ingenio, Luke Thill se ponía manos a la obra para construir su propia minicasa

Luke Thill construyó su propia casa ahorrando dinero y utilizando materiales reciclados. (Luke Thill)

El proyecto está financiado al 100% por él. Trabajó y ahorró ese dinero para construir su pequeña casa. A los 13 años, Luke Thill sorprendió a su entorno en Dubuque, Iowa, al presentar una casa de 8 metros cuadrados levantada en el jardín de sus padres.

El origen de la idea surgió durante el verano de 2016, cuando Luke descubrió videos sobre casas diminutas navegando en YouTube. Esa inspiración se transformó pronto en una meta concreta de construir su propia vivienda bajo sus reglas. Como detalló el Des Moines Register, sus padres, Greg y Angie Thill, aceptaron la iniciativa bajo tres condiciones: “Tú recaudas el dinero. Tú lo construyes. Es tuyo”. No habría anticipos ni ayuda financiera directa. El joven debía encargarse de cada etapa, desde el presupuesto hasta la ejecución.

Trueques, materiales reciclados y trabajo para conseguir su objetivo

Durante casi un año, Luke Thill cortó césped, limpió garajes y realizó trabajos ocasionales en el vecindario. Parte de los fondos también provinieron de una campaña en línea. La creatividad fue clave: cuando no tenía recursos, recurrió al trueque. Así, un vecino electricista ofreció cablear la casa a cambio de la limpieza de su garaje. En declaraciones recogidas por el Des Moines Register, Luke recordó: “Aprendí a negociar y a resolver problemas con adultos, cosas que no se enseñan en la escuela”.

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La construcción avanzó utilizando aproximadamente un 75% de materiales reciclados y donados. El revestimiento exterior incluía restos de la casa de su abuela, mientras que la puerta principal y varias ventanas llegaron de manos de un amigo de la familia. Las cortinas fueron obra de su abuela y la decoración interior contó con el apoyo de su madre. El exterior combinaba tejas de cedro y revestimiento de vinilo, según lo que pudo recuperar. Una pequeña terraza completó el acceso a la vivienda.

En el interior, Luke Thill consiguió instalar una pequeña cocina con nevera y microondas, una zona de estar con puf, una mesa plegable y un televisor. La cama está ubicada en un altillo al que se accede por una escalera. Según informaron medios estadounidenses, el espacio total ronda los 8 metros cuadrados, incluido el altillo. “Me obsesioné con las casas diminutas, así que decidí construir la mía propia”, declaró Luke a ABC News cuando su experiencia se viralizó.

El proyecto tiene limitaciones. No dispone de agua corriente ni baño. Para lavarse las manos, utiliza un recipiente con grifo y palangana y para el resto de las necesidades, acude a la casa principal. “Es más un cobertizo mejorado que una residencia permanente”, describió Luke en diálogo con el Des Moines Register. Para aliviar el calor, diseñó un sistema de aire acondicionado casero con filtros, agua y un ventilador, lo que despertó curiosidad y elogios en redes sociales.

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Inspiración y el inicio del movimiento de las minicasas

La torre eléctrica que se ha convertido en una minicasa de 25m² (Lautenbag Architectuur + De Stadsmeubelmaker / Bas Gijselhart)

La historia de Luke Thill se sumó rápidamente al movimiento de las casas diminutas en Estados Unidos. Tras su hazaña, participó como orador en TinyFest Midwest, un festival especializado, y abrió un canal de YouTube para compartir el proceso de construcción. Su siguiente objetivo es levantar una casa sobre un remolque, pensada para llevarla a la universidad y así ahorrar en alquiler.

Otros jóvenes también han protagonizado iniciativas similares: Jos y Fenna, por ejemplo, construyeron su casa a los 29 años por 75.000 euros, logrando reducir su jornada laboral y aumentar su capacidad de ahorro. En otra escala, el caso de un danés que construyó una vivienda de 16 metros cuadrados en el bosque o el estadounidense que afirma vivir en la casa más pequeña del mundo, con solo 1,8 metros cuadrados de superficie.

Para Greg Thill, padre de Luke, la experiencia representó una oportunidad de aprendizaje fuera de la escuela. “Fue una manera de que mi hijo hiciera algo concreto y útil para su vida”, expresó en el Des Moines Register. En el proceso, Luke aprendió a administrar un presupuesto, negociar, organizar recursos y trabajar con adultos, habilidades que, según su entorno, pocos adolescentes desarrollan tan temprano.