La mayoría de las personas asocia el dolor en las piernas al paso del tiempo, al cansancio o a problemas musculares. Sin embargo, cuando esa molestia aparece siempre al caminar una distancia similar y desaparece al detenerse, puede estar indicando algo mucho más importante que una simple sobrecarga. Ese patrón, aparentemente cotidiano, puede ser la primera señal de una enfermedad vascular con consecuencias potencialmente graves.
Reconocer este síntoma a tiempo puede marcar la diferencia. La enfermedad arterial periférica afecta a miles de personas, muchas de ellas sin diagnosticar, y no solo compromete la circulación de las extremidades inferiores. También constituye un importante marcador del estado de salud del resto del sistema arterial, aumentando el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares como un infarto de miocardio o un ictus.
El doctor Eliseo Candela, cirujano vascular y divulgador sanitario en redes sociales, advierte sobre esta situación en uno de sus vídeos publicados en TikTok desmontando algunas de las creencias más habituales sobre el dolor en una misma pierna: “Miles de personas piensan que podría ser la edad, una ciática, un problema muscular, pero si siempre puedes caminar la misma distancia y aparece un dolor que te obliga a parar, podríamos tener un problema serio”.
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Ese cuadro clínico recibe el nombre de claudicación intermitente. Según explica el doctor Candela, “los médicos llamamos a este cuadro claudicación intermitente y se debe a un estrechamiento en tus arterias producido por placas de colesterol”. En estos casos, el problema no está en los músculos, sino en el aporte sanguíneo que reciben durante el esfuerzo. “Tus músculos piden más sangre para caminar, pero tus arterias no pueden llevarla con suficiente presión”, resume el especialista.
Un síntoma de una enfermedad del corazón
La claudicación intermitente es uno de los síntomas más característicos de la enfermedad arterial periférica, una patología causada por la acumulación de placas de ateroma en las arterias que reduce el flujo sanguíneo. Como consecuencia, el dolor aparece de forma repetitiva durante la marcha y obliga a detenerse, desapareciendo tras unos minutos de reposo. Precisamente esa repetición del síntoma es una de las claves para diferenciarlo de otros problemas musculoesqueléticos.
Sin embargo, el mensaje del cirujano vascular va mucho más allá de las piernas. “Si tienes las arterias de la pierna enfermas, probablemente también tengas obstrucciones en las arterias de tu corazón y en las arterias cerebrales”, alerta. Esta relación se explica porque la aterosclerosis es una enfermedad sistémica, es decir, suele afectar a diferentes territorios vasculares al mismo tiempo.
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Una señal de alarma de un infarto o ictus
La presencia de claudicación intermitente no solo limita la capacidad para caminar, sino que puede convertirse en una señal de alarma sobre el riesgo cardiovascular del paciente. “Este síntoma en las piernas podría ser un aviso antes de que suframos un infarto o un ictus”, insiste el especialista, subrayando la importancia de no restarle importancia al dolor cuando aparece de forma repetitiva durante el ejercicio.
El especialista concluye con una recomendación clara dirigida a cualquier persona que experimente este tipo de molestias. “No lo normalices porque el dolor que aparece al caminar no solo viene de nuestras piernas, viene de nuestras arterias”. Ante un síntoma con estas características, la valoración médica resulta fundamental para confirmar el diagnóstico, identificar los factores de riesgo cardiovascular y establecer el tratamiento más adecuado. Como recuerda el doctor Candela, “podría ser hora de consultar este asunto con tu médico”.