El primer verano como padre o madre: “Es necesario darse cuenta de que deja de ser el verano de uno y pasa a ser el de ‘nosotros’”

El terapeuta familiar Xifré Ramos habla con ‘Infobae’ para recordar que “las prioridades se transforman” cuando tienes un hijo

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Una familia disfruta de un atardecer en la playa. (Canva)

El balance de natalidad de los cinco primeros meses del año ha dejado un pequeño repunte de 130.495 nacimientos, unos 1.087 más que en 2025. Aunque esto es un punto positivo para los datos demográficos españoles, lo cierto es que el país sigue sin llegar a los 30.000 recién nacidos en un solo mes desde octubre de 2021, según uno de los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística.

Aun así, para muchas de esas familias, este verano será uno de los primeros grandes retos a los que se tendrán que enfrentar. Y es que la llegada de un hijo transforma la estructura familiar y eso, inevitablemente, redefine la dinámica de los meses veraniegos y las vacaciones. El psicólogo Xifré Ramos, terapeuta por la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar (FEATF), lo reafirma: “La llegada de un hijo/a es el nacimiento de un nuevo orden”, explica en una entrevista para Infobae.

El experto, que acaba de ser padre de su segunda hija y puede hablar bajo una experiencia doble, matiza que “es necesario darse cuenta de que deja de ser el verano de uno, y el de la pareja, para ser el verano de ‘Nosotros’”, determina. Así, aunque “cada familia es un mundo, y, por lo tanto, hay infinidad de factores que deberíamos tener en cuenta”, la palabra “‘Nosotros’ es la primera persona del plural de la familia”.

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Cuando se trabaja desde este pronombre, “las prioridades se transforman”. Dentro de este concepto entrarían cuestiones como “la gestión del tiempo, las relaciones, la organización familiar y social, los límites con la familia de origen, la familia política, la vida íntima…”, enumera. De este modo, para Ramos, “el primer verano como padre o madre supone simultáneamente una oportunidad y un gran desafío.

En primer lugar, lo define como “una oportunidad porque, en el mejor de los casos, nos ofrece tiempo que podemos llenar de presencia dentro de la familia”. Aunque “si las vacaciones se han planeado excesivamente, o si las expectativas con el otro/a progenitor son muy diferentes”, estos meses pueden convertirse en un gran reto.

Xifré Ramos habla con ‘Infobae’ para recordar que “las prioridades se transforman” cuando te conviertes en padre o madre. (Cedida)

“Un bebé genera unos costes que no todas las familias pueden asumir”

A pesar de que la llegada de un bebé suele ser una gran alegría, la presencia real peligra debido a las pantallas y a la “indisponibilidad” de adultos secuestrados por asuntos pendientes. “No podemos normalizar la idea de estar indisponibles para nuestros hijos/as”, advierte el terapeuta familiar. Al final, en ocasiones se ve a “padres que quieren que se cumplan una clase de expectativas mágicas, las desean, pero su atención está normalmente fuera, secuestrada por el mundo de afuera”.

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De este modo, afirma que la responsabilidad parental debe procurar sus necesidades: “Nuestros hijos/as necesitan nuestra mirada, nuestra paciencia, nuestra delicadeza”, añade. Y es que muchos padres se enfocan en capturar la foto de verano perfecta para redes sociales. Pero “a los peques les importa un carajo dónde iremos este primer verano, así que ocupémonos de cómo queremos estar con ellos/as, y no tanto de las fotos que nos gustaría tomar para mostrar a los demás”, determina.

Este consejo sirve también para aquellas familias que no pueden irse de vacaciones. Al final, como recuerda el psicólogo, “la llegada de un bebé genera unos costes que no todas las familias pueden asumir”. De este modo, Ramos propone desconectar de las obligaciones, “del día a día frenético”, “visitando a los tíos, a los abuelos o incluso sin salir de casa”.

Además, hay investigaciones que sostienen que disponer de este tiempo vacacional “fuera de la vorágine laboral, ayuda muchísimo a que las relaciones familiares, los afectos y los vínculos se den de una manera mucho más genuina y directa”, subraya Xifré Ramos.

Una madre con su bebé recién nacido aprendiendo a andar. (Canva)

“Disfrutar no significa estar eufórico todo el tiempo”

El gran desafío es lidiar con el cansancio y el miedo de sucumbir al FOMO por perderse planes externos. El experto recuerda que la infancia pasa rápido y que la verdadera pérdida sería no estar presentes en su niñez: “Eso sería terrible”. Normalmente no estamos acostumbrados a ver a “hijos que no molestan” en nuestras redes sociales. De hecho, “parece que el verano exige ser feliz como imperativo con playas espectaculares, familias sonrientes y atardeceres de película”, expone Ramos.

Pero esto solo denota que estamos demasiado expuestos a TikTok e Instagram. Y como señala: “La realidad de la crianza, del primer verano, suele ser bastante más compleja”. De este modo, aunque “adaptarse a una forma de estar diferente en el mundo, dentro de un ‘Nosotros’” hará que te pierdas de muchas otras experiencias, lo cierto es que: “Disfrutar no significa estar eufórico todo el tiempo; muchas veces significa sentirse acompañado y entender que lo que se está viviendo es una aventura única, bellísima y necesaria para madurar”, afirma.

En su caso, “el desafío más fuerte pasa por lidiar con el cansancio”. Pero en cada familia se encuentran retos infinitos. Por este motivo, el terapeuta de la FEATF señala que es vital que los padres se cuiden, conserven espacios propios y acepten ayuda de abuelos o tíos sin culpas.

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La obsesión de la perfección

La obsesión por la perfección solo entorpece. “La crianza tiene un curioso sentido del humor: cuanto más intentas ser un padre o una madre perfectos, más descubres que lo realmente importante es ser suficientemente buenos/as y sostenibles en el tiempo”, afirma Ramos.

No obstante, “es útil recordar que todas las emociones tienen cabida: el amor, el miedo, el agotamiento, la alegría, la incertidumbre… todas ellas pueden convivir perfectamente" y eso no te tacha como un mal padre o madre, como recuerda el psicólogo. Al final, “nuestros hijos han llegado para enseñarnos muchísimas cosas maravillosas, cosas de nosotros que tan siquiera sospechábamos”.

Así, Xifré expresa que lo importante es “que no luchen por tener el verano perfecto, sino uno posible, suficientemente bello y con presencia”, porque “los primeros años de crianza son una etapa de aprendizaje para toda la familia”, concluye.