La decisión entre instalar césped natural o artificial al llegar a una casa nueva recae en los nuevos propietarios. Bajo mantenimiento o una alfombra natural en el jardín son algunos de los pros que se manejan a la hora de decantarse por uno o por otro.
Joan Calderón, jardinero y parte de la empresa Jardinería Calderón, tiene experiencia en los efectos de ambos tipos de superficies bajo condiciones extremas de calor. Según su experiencia, la diferencia principal radica en la temperatura: “La gente lo pone para olvidarse pero en verano pero nadie te cuenta que en verano se pone a 60 grados”.
El experto aclara un punto clave más actual que nunca dado la ola de calor que atraviesa la península: el césped artificial parece una solución sencilla pero la acumulación de calor transforma por completo la experiencia cotidiana bajo altas temperaturas y puede poner en riesgo a niños y mascotas. Por su parte, el césped natural refresca el ambiente y permite el uso seguro durante todo el año. Esta diferencia térmica es la clave para elegir entre uno u otro.
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La mejor opción de césped para instalar en el jardín de casa
La popularidad del césped artificial creció por la promesa de eliminar tareas de mantenimiento como el riego y el corte. Calderón explica que este material sintético absorbe radiación solar y retiene el calor con facilidad. Si se elige esta opción, medidas como mojar la superficie antes de caminar sobre ella o colocar una pérgola encima para frenar la incidencia del sol, son algunas medidas para evitar quemaduras en los más pequeños y mascotas en jornadas calurosas.
En el vídeo que ha subido a su cuenta de Tik Tok, explica que la temperatura extrema no solo limita el uso del jardín, sino que también puede generar incomodidad para toda la familia. Además, la superficie sintética irradia calor hacia el entorno, lo que eleva la temperatura ambiente en el jardín. Una tarde en el jardín leyendo en el jardín puede convertirse en una vuelta a casa para poner el aire acondicionado.
El césped natural refresca y requiere menos agua
Frente a estas limitaciones, Calderón enfatiza las ventajas del césped natural. Existen variedades resistentes a la sequía que requieren un consumo de agua menor y soportan climas extremos. “El césped natural respira, baja la temperatura del suelo y permite caminar descalzo incluso en pleno verano”, afirma el experto. La vegetación absorbe el calor y actúa como regulador, lo que facilita el uso del jardín en cualquier época.
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Calderón recomienda evaluar las necesidades reales del hogar y los deseos de quien decide, además de dejarse asesorar antes de tomar una decisión. Insiste en que el césped natural puede adaptarse a familias con niños o mascotas, mientras que el artificial exige precauciones adicionales durante el verano. La decisión final debe considerar el uso previsto del espacio y el impacto de las temperaturas, para evitar sorpresas tras la instalación.