Durante el verano es normal leer y escuchar noticias sobre las altas temperaturas. A lo largo del periodo estival se suceden las olas de calor que baten récords en los termómetros y, frecuentemente, no dejan a los ciudadanos conciliar el sueño o realizar sus actividades rutinarias de manera normal.
En meteorología al periodo más caluroso del año se le conoce como canícula. Este fenómeno atmosférico abarca en España aproximadamente desde el 15 de julio hasta el 15 de agosto, dependiendo de la localidad.
Este fenómeno anual no solo transforma los paisajes urbanos y rurales en escenarios de quietud abrasadora, sino que también reaviva el debate global sobre la adaptación climática, la gestión del agua y la necesidad de proteger a las poblaciones más vulnerables ante los rigores de un clima cada vez más extremo.
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Por qué se produce
Generalmente, es frecuente que durante los meses de calor haya varias entradas de aire cálido y seco procedentes del norte de África, pero hay más factores que condicionan esta situación.
En los primeros días de verano (tras el solsticio de verano), la posición del Sol provoca que los mares y océanos se calienten y pierdan su efecto refrescante y regulador, lo que origina que el calor comience a acumularse en la tierra. Este calor acumulado en el suelo también se refleja en el ascenso de las temperaturas. Además, los sistemas de alta presión que provocan los anticiclones hacen que se bloquee la formación de nubes y lluvias, haya cielos despejados con relativa frecuencia y la radiación solar llegue de forma directa a la superficie.
El origen del nombre
Ya en la etapa de nuestros antepasados romanos se referían a la canícula para referirse a la época más calurosa del año. El término canícula viene del latín de la palabra ‘canis’ (perro) y hace referencia a la estrella de Sirio (“la abrasadora”), que pertenece a la constelación del Can Mayor cuyo nacimiento helíaco coincide con esta época del año, la que marca el inicio de las semanas en que hace más calor de todo el año.
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Esta constelación era una de las más observadas en la Antigüedad. Se dice que nuestros antepasados se pensaban que cuanto más brillase esa estrella, más calor haría en los días siguientes.
Cuál es la temperatura más alta registrada
La temperatura más alta registrada en España durante la canícula se dio el 23 de julio de 1995, en los aeropuertos de Sevilla y Córdoba. Los termómetros de aquel día alcanzaron los 46,6ºC en estas zonas, sumados también a los 44ºC que se midieron en varios puntos de Extremadura em esa misma jornada. Además, con esta misma Comunidad Autónoma como protagonista, el 1 de agosto de 2003 se dio otro hito histórico en la ciudad de Badajoz en la que se alcanzaron los 45ºC.
Aunque parece que todos estos récords se dan en el sur de la península, en el norte del país también se han dado a conocer algunas temperaturas entre el 15 de julio y el 15 de agosto que no se quedan atrás. En Amieva-Camporriondi (Asturias) se llegó a los 42ºC el 31 julio de 2013, la máxima más alta registrada en la Comunidad Autónoma desde 1910.
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Qué precauciones se deben tomar
Además de las recomendaciones habituales que emiten la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP) y Cruz Roja: mantenerse hidratado bebiendo agua con frecuencia, evitar la exposición solar en las horas centrales del día (de 12:00 a 18:00) y conservar un hogar fresco cerrando las persianas durante el día y ventilando por la noche. Se deben extremar las precauciones con todos los grupos de riesgo: niños, personas mayores, ancianos o embarazadas, para evitar los golpes de calor.
Por otro lado, durante la canícula en España es habitual que se sucedan una gran cantidad de incendios forestales. Por ello, también hay que extremar las precauciones en este sentido. No tirar basura ni vidrios al campo, que podrían crear el efecto lupa con los rayos del sol, o no hacer fogatas, son algunas de las medidas básicas.