Descubren en La Rioja los restos de un dinosaurio de hace 120 millones de años que podría pertenecer a una nueva especie

La campaña de excavación en Las Cerradas ha permitido recuperar nuevas piezas del esqueleto y reconstruir parte del ecosistema que existió en la zona

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El equipo de investigadores trabajando en el yacimiento de Las Cerradas en Igea. (Universidad La Rioja)

Hace unos 120 millones de años, el paisaje del municipio riojano de Igea era completamente diferente al actual. Las excavaciones desarrolladas este mes en el yacimiento de Las Cerradas han permitido recuperar nuevos restos fósiles de un enorme dinosaurio herbívoro que habitó la zona durante el Cretácico Inferior. El material encontrado ha llevado a los investigadores a plantear una hipótesis que todavía deberá ser confirmada: el ejemplar podría pertenecer a una especie aún no descrita por la ciencia.

La campaña, realizada entre el 4 y el 12 de julio, ha estado liderada por el equipo Garras junto a investigadores de la Universidad de La Rioja, la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y la Universidad de A Coruña. El objetivo era continuar los trabajos iniciados el verano pasado, ampliar la superficie de excavación y localizar nuevos restos que permitieran conocer mejor al animal descubierto entonces.

Los primeros fósiles hallados en 2025 ya habían despertado el interés de la comunidad científica. Se trataba de los restos de un ornitópodo estiracosterno de grandes dimensiones, un dinosaurio herbívoro bípedo —aunque con capacidad para desplazarse ocasionalmente sobre cuatro patas— cuyo tamaño rivaliza con el de los mayores ejemplares conocidos en la cuenca de Cameros.

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El regreso de los investigadores a Las Cerradas permitió retomar el trabajo sobre los sedimentos de la Formación Enciso, un enclave privilegiado para estudiar los ecosistemas del Cretácico Inferior. Hace unos 120 millones de años, esta zona formaba parte de un paisaje húmedo y embarrado, dominado por sistemas lagunares donde se desarrollaba una rica biodiversidad.

Un equipo de arqueólogos trabaja en las excavaciones del yacimiento 'Las Cerradas' en Igea en 2025. (Universidad de La Rioja)

Nuevos restos para identificar a un posible dinosaurio desconocido

La campaña de este verano ha permitido ampliar el conocimiento sobre este gigantesco dinosaurio herbívoro. Entre los restos recuperados destacan elementos de la cintura pélvica, una escápula y varios huesos de la mano, incluidos metacarpos y falanges. Estos nuevos hallazgos aportan información clave para reconstruir la anatomía del ejemplar y conocer con mayor precisión sus dimensiones y características.

Los nuevos hallazgos demuestran que Las Cerradas todavía tiene mucho que revelar. Por ello, los investigadores ya preparan futuras campañas de excavación, con una nueva intervención prevista para 2027 en la que continuarán buscando restos de la cola y otras zonas del esqueleto que siguen enterradas.

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Aunque los científicos insisten en que todavía es pronto para confirmar que se trata de una nueva especie, la combinación de los restos encontrados mantiene abierta esa hipótesis. Por ello, los investigadores deberán comparar sus características con las de otros ornitópodos del Cretácico Inferior europeo y determinar cuál es su posición dentro de la evolución de estos dinosaurios.

Un equipo internacional liderado por el científico Ignacio Díaz de la Universidad de Cantabria ha utilizado tecnología 3D para analizar huellas de dinosaurios en La Rioja. El estudio no solo determina la velocidad de estos animales, sino también la dinámica de su carrera hace 120 millones de años.

Un ecosistema perdido bajo tierra

Pero el valor del yacimiento de Las Cerradas no se limita al gran dinosaurio encontrado. Bajo sus capas de roca también se conserva la historia de todo un ecosistema que existió hace millones de años. Junto a los huesos del ornitópodo han aparecido restos de otros organismos que compartieron aquel antiguo paisaje, como cocodrilos, peces lepisosteiformes, coprolitos —excrementos fosilizados— atribuidos a hybodóntidos, un grupo de tiburones primitivos de agua dulce, además de restos vegetales.

Para conocer con mayor precisión ese paisaje, el investigador Manuel Pérez Puello desarrolla un estudio palinológico de los sedimentos del yacimiento junto a las universidades de Zaragoza y Vigo. Además, el análisis del polen y las esporas fósiles conservadas en las rocas permitirá identificar las comunidades vegetales que crecían en las orillas del antiguo lago y aproximarse a los recursos alimenticios disponibles para este enorme dinosaurio.

Cada campaña en Las Cerradas aporta nuevas piezas para reconstruir un pasado que permaneció oculto durante 120 millones de años. Aunque la confirmación de una nueva especie requerirá todavía tiempo y análisis científicos, los investigadores consideran que el yacimiento riojano posee un enorme potencial para comprender mejor la evolución de los dinosaurios herbívoros que habitaron Europa durante el Cretácico Inferior.