Anabel Pantoja cumple 40 años este miércoles 15 de julio en un momento atravesado por dos planos opuestos: su regreso a la televisión y una celebración rodeada de amigos y familia, pero también las tensiones con su entorno más próximo y la investigación judicial abierta por las lesiones que sufrió su hija Alma tras su ingreso hospitalario en enero de 2025.
La creadora de contenido celebraba su cumpleaños el pasado fin de semana en El Rocío, en Huelva, junto a su madre, Merchi Bernal, su pareja, David Rodríguez, y su hija Alma. Según ha publicado en sus redes sociales, la fiesta se adelantó para facilitar la asistencia de familiares y amigos, y la propia Anabel escribió: “Este finde he celebrado mi cumpleaños, que es el día 15. Estoy muy agradecida y me siento millonaria de estar rodeada de personas que son maravillosas”.
El aniversario llega además poco después de su vuelta a la pequeña pantalla como consultora romántica de Amor... ¡O lo que surja!, el formato conducido por Carlos Lozano con el que la sobrina de Isabel Pantoja vuelve a las tardes de Telecinco tras su etapa en Sálvame. Antes, también había visitado la ermita del Rocío junto a su madre y otros familiares en unas fechas que coincidían con una cifra redonda y con una exposición pública renovada.
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Tensión entre la madre y la pareja de Anabel Pantoja
Entre los asistentes a la celebración estuvieron también Raquel Bollo, Amor Romeira o Susana Molina. Las ausencias más visibles fueron las de Belén Esteban o el trío formado por su tía Isabel Pantoja y sus primos Kiko Rivera e Isa Pantoja, con quienes ha conseguido mantener una buena relación pese al distanciamiento entre ellos, que seguramente haya sido lo que los ha alejado de la fiesta.
Por otro lado, la lectura de lo ocurrido durante la fiesta no es unívoca. La celebración habría terminado marcada por un episodio de tensión entre David Rodríguez, su pareja, y Merchi Bernal, su madre. Antonio Rossi sostuvo en el programa De lunes a viernes que suegra y yerno ni siquiera se habrían saludado ni mirado durante el encuentro. De acuerdo con esa versión, la incomodidad fue tan visible que, una vez terminada la fiesta, David Rodríguez se marchó a Córdoba con Alma.
Esa reconstrucción choca con la ofrecida por Pepe del Real en Vamos a ver. El colaborador afirmó que ambos habían decidido “enterrar el hacha de guerra” y mantener una actitud cordial por Anabel en una fecha señalada. Las dos versiones, por tanto, dibujan escenarios incompatibles: una convivencia pacífica por compromiso o una ruptura ya imposible de disimular. Cuando Anabel regresó a Madrid para retomar las grabaciones del programa de Telecinco, evitó hacer declaraciones al ser preguntada por esa supuesta mala relación entre su madre y su pareja.
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La inesperada decisión de Isabel Pantoja
El distanciamiento entre Merchi Bernal y David Rodríguez, se habría agravado después del ingreso de Alma en un hospital de Gran Canaria en enero de 2025. A raíz de ese episodio se abrió una investigación judicial sobre las circunstancias de las lesiones sufridas por la menor. Ese frente judicial ha reaparecido en el entorno familiar por una decisión atribuida a Isabel Pantoja. La cantante habría incorporado como jefe de prensa al periodista canario Fran Fajardo, jefe de tribunales de Canarias7.
La elección tiene una carga añadida porque Fajardo fue quien publicó los datos más delicados de la investigación judicial abierta a Anabel Pantoja y David Rodríguez por un presunto delito de maltrato infantil a su hija tras ingresar de urgencia en la Unidad de Medicina Intensiva del Hospital Materno Infantil de Las Palmas.
De hecho, Anabel Pantoja llegó a demandar al periodista por las informaciones difundidas sobre su hija. En ese contexto, la decisión de Isabel Pantoja se interpreta como un gesto que podría haber molestado y, sobre todo, sorprendido a su sobrina, aunque no se haya pronunciado públicamente.
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Ese movimiento ha reforzado, la idea de que la relación entre tía y sobrina podría estar rota y de que ya no quedaría rastro de la cercanía que ambas exhibían hace solo unos meses. El cumpleaños, con la tarta del 40 y las imágenes de celebración compartidas en redes, ha coincidido así con el tramo más expuesto y más incómodo de la vida reciente de Anabel Pantoja.