Fernando Díaz de la Guardia vivió en 2024 el episodio más complicado de su vida. Cuando se encontraba en un gran momento personal y profesional, el periodista granadino sufrió una enfermedad neurológica que le provocó una parálisis facial y que puso en jaque su vida en todos los sentidos, tanto a nivel personal como laboral.
No era la primera vez que su cuerpo le lanzaba señales de alerta. Él mismo explica que años atrás ya había tenido episodios en los que la cara se le dormía en directo en televisión, hasta que finalmente llegó un segundo aviso más grave que derivó en una afectación motora del rostro. Aquello terminó obligándole a parar y a replantearse por completo su manera de vivir y de trabajar.
Ese proceso, que describe como un punto de inflexión, le llevó a una etapa de cambio en la que tuvo que aprender a convivir con las secuelas de una enfermedad vinculada al síndrome de Ramsay Hunt, y a reconstruirse desde una nueva forma de entender la vida y la profesión.
PUBLICIDAD
De esa experiencia nace Imbatibles, el proyecto que ha creado junto a Lapacreativa y con el que se sube a los escenarios convertido en un formato en vivo donde mezcla su historia con testimonios de superación. Un espacio en el que, más allá de la comunicación, habla de adaptación, de conciencia y de cómo aprender a vivir desde otro lugar cuando todo cambia de golpe.
¿En qué momento sentiste que tu historia podía ayudar a otras personas?
Conocí a dos pacientes en el Hospital Virgen del Rocío, a Vanesa y a María José. A una le habían extirpado la nariz por cáncer y a otra la barbilla por una malformación congénita. Cuando entré y dije que tenía parálisis facial, ellas me dijeron algo que me cambió la mirada: que lo importante no era solo lo que me había pasado a mí, sino lo que podía aportar contándolo. Ahí entendí que mi historia no era solo mía.
PUBLICIDAD
Y ahí nace Imbatibles.
Sí. En ese momento me dije “para esto era”. Me hice dos preguntas: por qué a mí y para qué. Y la segunda fue la importante. Encontré la respuesta ahí. Yo soy comunicador desde adolescente y pensé: “Mi cara ha cambiado, pero por dentro sigo siendo yo”. Así que decidí transformar lo que me había pasado en algo útil para otros.
El proyecto lo defines como una celebración de la vida consciente, ¿qué te gustaría que se llevara el público?
Que viviera el momento. Yo antes vivía instalado en la expectativa, en el futuro, y eso es una trampa. Lo único real es este instante. La vida consciente es celebrar el presente desde lo que tienes ahora. Yo he aprendido a valorar cosas muy básicas, incluso mi propio cuerpo, porque hay cosas que das por hechas hasta que un día las pierdes.
PUBLICIDAD
Hablas mucho de adaptación más que de superación.
Sí, porque no es resignación. Adaptarse es cambiar la forma de enfrentarte a lo que te pasa. Yo no he superado médicamente lo que tengo, tengo secuelas, pero he aprendido a vivir con ello. No puedes controlar las situaciones, pero sí cómo te enfrentas a ellas. Y eso lo cambia todo.
¿Qué fue lo más difícil del proceso personal que viviste?
Hubo dos avisos médicos. El primero hace años, cuando la cara se me dormía en televisión, y otro en 2024, ya con parálisis facial. El médico me dijo que si había un tercer aviso, quizá sería peor. Ahí entendí que tenía que cambiar mi forma de estar en la vida. No lo que soy, sino cómo me enfrento a lo que me pasa.
PUBLICIDAD
¿Y cómo se hace ese cambio?
Ocupando la mente, evitando la toxicidad, lo que te desgasta por dentro. Si te quedas enganchado a ciertas cosas, eso te baja las defensas incluso físicamente. En mi caso fue así. Aprendí que lo único que puedo controlar es cómo gestiono lo que pienso y lo que siento.
Hablas de momentos muy duros, pero también de adaptación en positivo.
Sí. Yo me levanto, salgo a la calle, veo el sol, la naturaleza… y pienso que soy un privilegiado. Antes no valoraba eso. Ahora sí. No es estar todo el día sonriendo, es darte cuenta de lo que tienes sin darlo por hecho.
PUBLICIDAD
¿Has necesitado terapia en este proceso?
No he ido a terapia, aunque la recomiendo totalmente. En mi caso, lo he hecho por mi cuenta. Al principio había una voz que me pedía parar, quedarme en la cama… y luego otra que me empujaba a salir. Aprendes a distinguir esos momentos. Un día estás mal y al día siguiente luchas por levantarte. Ese contraste también es importante.
En alguna ocasión has dicho que pasaste de presentar en televisión a no reconocerte en el espejo. ¿Cómo fue enfrentarte a ese cambio tan radical?
PUBLICIDAD
Fue un proceso muy duro. Yo estaba en un gran momento profesional, presentando en una cadena nacional, con proyectos y con la sensación de que todo iba bien. Y, de repente, todo se fue a negro. Lo más difícil no fue solo dejar de trabajar, sino mirarme al espejo y no reconocerme.
Había perdido la sonrisa, no podía parpadear por un ojo y mi rostro ya no era el de siempre. Ahí entendí que tenía dos opciones: quedarme atrapado en lo que había perdido o aprender a adaptarme. Yo hablo mucho de adaptación, porque no es resignación. Adaptarte es buscar otras capacidades para seguir adelante. Mi cara cambió, pero por dentro seguía siendo el mismo Fernando. Ese fue el punto de partida para reconstruirme.
¿Echas de menos la televisión?
No. Imbatibles lo compensa todo. He vuelto al escenario, que es lo más puro de la comunicación. La televisión se puede editar, pero el escenario no. Ahí ves la reacción real del público. Y eso es lo más honesto que hay.
PUBLICIDAD
¿Cómo definirías el éxito ahora?
Poder elegir lo que haces cuando quieres hacerlo. Ese es el éxito. Yo he tenido una carrera buena, he trabajado en muchos medios, pero antes vivía demasiado en el objetivo. Ahora lo disfruto más.
Y si tuvieras que resumir Imbatibles en una frase…
No hay nadie invencible. Todos estamos a perder en la vida, pero podemos intentar sentirnos imbatibles. Es eso: intentarlo. Imbatibles, la vida ante la adversidad.
PUBLICIDAD
Tras todo lo que has vivido, ¿te planteas volver a la televisión o a ponerte de nuevo ante las cámaras?
Bueno, no descarto nada. Esto es un proceso de adaptación. Quién sabe si a lo mejor en algún momento puedo dar una sorpresa en ese sentido. Lo que sí tengo claro es que lo que haga en esta etapa tiene que ver con lo que estoy viviendo ahora y con Imbatibles. He pasado por distintas etapas en televisión y he estado rodeado de grandes profesionales. Además, me quedo con relaciones muy bonitas de aquella etapa, como la que mantengo con Verónica Dulanto. Fue poco tiempo, pero muy intenso y muy positivo.