La durísima condena al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, ha puesto al límite el último tramo de la legislatura y obliga al presidente del Gobierno a demostrar a sus socios que su Ejecutivo sigue siendo útil en medio del incendio. Más allá de sus explicaciones en el Congreso sobre el reguero de causas abiertas que salpican a su partido, desde el que investiga a la fontanera del PSOE por operaciones para desestabilizar procesos judiciales hasta el cobro de mordidas a cambio de amaños de obras públicas a través del ‘número dos’ del partido, Sánchez está obligado a explicar qué medidas concretas tiene pensado impulsar de aquí a 2027.
Legislar es la exigencia mínima que le piden sus aliados para que su apoyo no les condene a pagar electoralmente los platos rotos: “Esperamos que Sánchez no se quede en declaraciones y promesas genéricas. La gente está cansada de Ábalos, de Koldo o de Cerdán. Está cansada de que los casos de corrupción ocupen la agenda política. La mejor respuesta es legislar”, indicó la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero.
El portavoz de los republicanos, Gabriel Rufián, también lleva semanas reclamando al PSOE alejarse del “y tú más” con la corrupción del PP, “porque esa ya la sabemos”. “¿Aguantar para qué? ¿Qué contenido tiene lo que queda de legislatura? “Gobernar es legislar, no resistir”, afirma.
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Una sentencia difícil de digerir para el Pedro Sánchez de 2018
La sentencia firme contra Ábalos es difícil de asumir porque es especialmente crítica para el ala socialista del Ejecutivo: fue él quien abanderó la lucha contra la corrupción en la moción de censura que tumbó al gobierno del PP de Mariano Rajoy en 2018 y que abrió paso al de Sánchez.
También, porque supone una mancha imborrable en el historial del Ejecutivo, que se convierte en el primero con una sentencia por corrupción con la legislatura en activo. “¿Qué diría el Pedro Sánchez de 2018 si hubieran condenado a 24 años de cárcel por corrupción al número 2 de Mariano Rajoy?”, se preguntó la líder de Podemos, Ione Belarra.
La estrategia política de Sánchez, como ya ocurrió tras el estallido del caso Cerdán, ha buscado distanciarse todo lo posible de la figura de Ábalos, retratándolo incluso como un “gran desconocido”, en lugar de lo que realmente fue: una persona de su máxima confianza. El líder socialista considera además que las cuentas políticas ya fueron saldadas desde que expulsaron a Ábalos cuando saltaron las primeras alarmas. “El que la hace la paga, se llame Ábalos o se llame Ayuso”, apuntó el titular de Transformación Digital y Función Pública y líder del PSOE en Madrid, Óscar López, en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
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Pero más allá de este caso, el líder del Ejecutivo está tratando de desviar el foco de la corrupción retomando la iniciativa con una agenda de actos sectoriales casi diarios. El lunes, coincidiendo con la publicación de la sentencia contra Ábalos, avanzó en un acto en el Teatro Real la aprobación del segundo paquete anticrisis para paliar los efectos económicos de la guerra en Irán.
Y un día más tarde, Sánchez protagonizó otro acto con un importante anuncio social: el mayor gasto en el sistema de cuidados. Concretamente, 2.218 millones de euros de inversión estatal extra, una cifra que duplica la de 2025 y superará los 7.200 millones de euros en 2027. Y este será uno de los argumentos de peso que expondrá ante sus socios en la Cámara Baja: “Este Gobierno quiere continuar pese a todas las dificultades y a las piedras en el camino, y a quienes se preguntan por qué este Ejecutivo, yo les digo que la respuesta es esta, que la respuesta está aquí”, subrayó Sánchez.
Podemos enseña la puerta a Sánchez y Sumar pide que acelere más medidas sociales
Desde el socio minoritario reclaman a Sánchez que apruebe más medidas sociales antes de finalizar el curso parlamentario. Concretamente, la reforma del registro horario, la regulación de los alquileres de temporada y la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida por sus detractores como ‘Ley Mordaza’.
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Los gestos de Sánchez no han logrado convencer a Podemos, que sostiene que la sentencia contra Ábalos deja la legislatura en una situación “insostenible” y exige a Sánchez “dignidad” por encima de las explicaciones. Y para Podemos, no hay remontada que valga en la última semana de curso parlamentario: “Si no lo han hecho antes y han esperado al tiempo de descuento, es porque todo es campaña electoral”, afirmó la líder de la formación morada, Ione Belarra, que señaló que Sánchez estaba de campaña desde el momento en el que acordó con el PNV que no hubiese un superdomingo electoral. “Da igual que las elecciones sean mañana o que convoque dentro de tres meses con la percha de los presupuestos”, sentenció.
Por su parte, el Gobierno ya asume que la oposición saldrá en tromba a pedir un adelanto electoral. Los populares sostienen que la corrupción del PSOE converge en la figura de su líder y culpa a los socios de ser cómplices de ella. Ante la imposibilidad de hacer prosperar una moción de censura, el PP hará ver que el Gobierno ha pedido todos los apoyos de la Cámara denunciando el veto de la Mesa contra varias mociones que instaban a Sánchez a someterse a una moción de confianza.