Esta rana amenazada vive solo en los Pirineos y ya se ha extinguido en algunas localidades de Aragón: fue descubierta en 1993

Un programa de cría en cautividad ha conseguido liberar ya cerca de 600 ejemplares de rana pirenaica, lo que es un gran avance en su conservación

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Ejemplar de rana pirenaica. (Dr. Sven Gippner/iNaturalist - CC BY 4.0)

La mayoría de los animales en peligro de extinción que más atención reciben por parte de programas de conservación, instituciones y la población en general son los mamíferos, muchos de los cuales se han erigido como iconos ampliamente conocidos de la importancia del cuidado del medioambiente.

Sin embargo, tal y como explicó en una entrevista con Infobae el ambientólogo y doctor en Biodiversidad Andreu Escrivà, “tenemos un problema si nos centramos únicamente en algunas especies conocidas o más icónicas porque lo que sustenta la trama de la vida en nuestro planeta no son estas cuatro que nos gustaría tener de peluche, sino todas las interacciones de todas las especies, algunas microscópicas, otras enormes”.

Algunas clases de animales que no suelen recibir demasiada atención son los anfibios y, según la Asociación Herpetológica Española (AHE), en nuestro país el 25 % se encuentran amenazados. Una de estas especies es la rana pirenaica (Rana pyrenaica), descubierta hace apenas 30 años y afectada por una gran variedad de factores que la empujan hacia su desaparición.

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Ejemplar de rana pirenaica. (Leirebaroja/Wikimedia Commons)

Una rana amenazada y única en el mundo

Descubierta en el año 1993, la rana pirenaica es un endemismo de los Pirineos aragonés y navarro, con un área de distribución de no más de 2.400 kilómetros cuadrados. Este anfibio de montaña, que es uno de los más singulares y amenazados del país, es el ejemplo de que la investigación científica continúa siendo clave para aumentar el conocimiento sobre la biodiversidad que nos rodea.

“Es una rana no muy grande que se diferencia porque el tímpano es pequeño. Realmente, el mayor valor que tiene es su distribución tan restringida”, explicó Javier González, director técnico del Acuario de Zaragoza, durante la presentación de la Lista Roja Nacional de España el pasado mes de mayo en el Congreso de los Diputados. “Además, vive en alta montaña, en torrentes muy oxigenados, con aguas muy frías. Es un anfibio que vive con un metro de nieve por encima durante cuatro o cinco meses”.

Clasificada como “vulnerable” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) y como “en peligro de extinción” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la rana pirenaica ha llegado a extinguirse en distintas localidades de Aragón.

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Este anfibio se ve gravemente afectado por las perturbaciones en los recursos hídricos en los que habita, tanto en calidad como en cantidad, como pueden ser las sequías o los aludes. También se ve amenazado por la actividad humana, a través de la eutrofización de los cursos de agua en la cabecera de los valles, la repoblación de truchas, las capturas de individuos o las canalizaciones.

Huevos de rana pirenaica. (C. Robiller/naturlichter.de/Wikimedia Commons)

En el caso del Pirineo navarro, a la rana pirenaica le afecta gravemente la extracción maderera: la apertura de pistas y el arrastre de los troncos pueden destruir riberas, contaminar los cauces y pozas por combustible y residuos de la maquinaria y destruir el lecho de los torrentes.

Cría en cautividad para evitar su extinción

Desde 2019, el Gobierno de Aragón y el Acuario de Zaragoza trabajan en un proyecto de cría en cautividad para evitar la extinción de esta especie endémica, amenazada en la comunidad autónoma. Su éxito ha sido tal que han podido liberar centenares de ejemplares en 2019, 2021, 2022, 2024 y 2025.

El proyecto también ha permitido estudiar la reproducción de la rana pirenaica, sobre lo que no se sabía nada hace apenas cinco o seis años, así como su dieta, manejo de renacuajos, tasas de crecimiento y requerimientos físicos y químicos del agua en el que viven.

El trabajo en el Acuario de Zaragoza empezó sin ningún tipo de conocimiento, ya que la especie era prácticamente desconocida en muchos aspectos: “No sabíamos cuándo eclosiona, no sabíamos qué temperatura es la ideal, no sabíamos lo que comen los renacuajos. Partíamos totalmente de cero”, rememora González. Pese a ello y a que las puestas entregadas por el Gobierno de Aragón estaban descritas como “no viables”, consiguieron sacar adelante y liberar más de 100 ejemplares.

La culebra de herradura, serpiente invasora en las islas Baleares, ha ocupado en 20 años el 90% de Ibiza, amenazando la supervivencia de la lagartija pitiusa, endémica del archipiélago (Esteban Cardona y Oriol Lapiedra/CREAF).

“En total, hasta el año 2026 [hemos soltado] unos 600 individuos”, un hito especialmente destacable si se tiene en cuenta que la población total de esta especie endémica se estima en 4.000-5.000 individuos. En 2024, en un nuevo impulso por conservar la rana pirenaica y continuar aumentando el conocimiento sobre ella, el Gobierno de Aragón subvencionó un laboratorio de cría de anfibios en el Acuario de Zaragoza.

A estos trabajos de estudio y reproducción, se suma la labor divulgativa y educativa, fundamental sobre todo en el caso de los endemismos, que muchas veces son desconocidos para la propia población que comparte entorno con estas especies. “Igual de importante es un proyecto de conservación y liberar muchos ejemplares que darla a conocer a la sociedad, los aragoneses y los turistas que van a los Pirineos y que son a veces los causantes de la desaparición de las poblaciones”.

“Es muy importante hacer ruido con las especies”, destaca González. “Con el lince ibérico no hace falta ya hacer mucho ruido porque todo el mundo está enamorado de él, pero una rana pirenaica, si no se la da a conocer y no se habla de ella, es muy difícil que la gente la valora y ayude a conservarla”.