Las empresas nuevas en España crecen más rápido que las antiguas: las creadas desde 2013 triplican su plantilla en siete años

El Informe Anual 2025 del Banco de España revela que, cinco años después de su creación, la compañía española promedio llega a 12,2 empleados, mientras que la media en el resto de Europa alcanza los 20,1 trabajadores

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La imagen muestra un entorno de oficina moderna donde varias personas realizan sus tareas en escritorios individuales. (Imagen Ilustrativa Infobae generada con IA)

Las empresas creadas en España a partir de 2013 han mostrado una capacidad superior para generar empleo en sus primeros años de vida. Según el Informe Anual 2025 del Banco de España, estos nuevos negocios triplican su plantilla en siete años, mientras que los surgidos a comienzos de siglo solo lograban duplicarla en ese mismo periodo. ¿Por qué ocurre esto? Según el supervisor, este salto se debe a un entorno más propicio para la reasignación eficiente de recursos tras la crisis financiera global. Además, las empresas fundadas después de 2013 presentan una productividad un 7% superior en su primer año respecto a las más antiguas.

Este fenómeno marca un cambio en la dinámica del tejido empresarial español, pero no logra borrar la brecha que separa a las compañías nacionales de las europeas en términos de crecimiento. Veamos los datos. En primer lugar, tanto en España como en las principales economías de la Unión Económica y Monetaria (UEM), las empresas arrancan con un tamaño similar: emplean a unas dos personas de media en su primer año. La disparidad aparece con el paso del tiempo. Cinco años después de su creación, la empresa española promedio llega a 12,2 empleados, mientras que la media en el resto de la UEM alcanza los 20,1 trabajadores. El informe explica que esta diferencia no se debe a la fase inicial de la empresa, sino a su menor capacidad de expansión.

La consecuencia directa se refleja en la productividad agregada. El informe señala que las compañías grandes contribuyen más al crecimiento de la productividad, ya que lideran los avances de eficiencia en sus sectores. España cuenta con un número menor de grandes empresas, lo que limita el potencial del tejido productivo para elevar la productividad de la economía en su conjunto.

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Gráfico del informe anual publicado por el Banco de España.

Sobreviven menos empresas

El documento también observa que la tasa de supervivencia de las nuevas empresas ha caído. Un 52% de las compañías nacidas en 2000-2001 seguían activas cinco años después, frente a un 43% de las surgidas en el periodo 2013-2014. El Banco de España interpreta este descenso como una señal de mayor exigencia en el mercado: solo prosperan las empresas más productivas y las menos eficientes abandonan antes el mercado.

En el entorno europeo, la brecha de productividad acumulada entre España y la UEM se redujo del 12% en 2013 al 8% en 2025. El informe advierte que para igualar a los socios europeos sería necesario mantener durante 20 años tasas de crecimiento de productividad superiores a las actuales. El peso de las microempresas —menos de diez empleados— en el empleo total ha caído en España del 41% al 35% desde 2013, aunque sigue estando ocho puntos por encima de la media del área del euro.

Gráfico del informe anual publicado por el Banco de España.

La productividad de España frente a la de Alemania o Francia

El estudio del Banco de España compara la productividad de las empresas españolas con las de Alemania, Francia, Italia y Países Bajos. Las diferencias son más marcadas en los extremos: la productividad de las microempresas españolas es un 19% inferior a la de sus equivalentes europeas, y la de las grandes empresas, un 13% menor. Las medianas empresas presentan una brecha más ajustada, del 5%. Desde 2013, la distancia se ha reducido: en las pymes, el diferencial bajó del 12% al 5%; en las microempresas, de 21% a 19%; y en las grandes, de más del 18% al 13%.

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El informe atribuye a las grandes empresas el 42% del crecimiento de la productividad total entre 2013 y 2023, aunque solo representan el 0,14% del número total de compañías. Estas empresas concentran el 33% del empleo y generan el 41% del valor añadido, lo que amplifica el impacto de cualquier mejora o deterioro en su productividad sobre el conjunto económico.

El investigador Carl Öhman explica cómo, al morir, perdemos todos los derechos sobre nuestros datos personales. Las empresas tecnológicas se convierten en las únicas propietarias, planteando un dilema sobre el futuro de nuestra historia digital colectiva.

Respecto al ritmo de convergencia, las empresas fundadas a partir de 2013 tardan unos cinco años en alcanzar la productividad de las ya establecidas. Las que iniciaron su actividad antes de ese año mantenían una brecha negativa tras ese mismo periodo. El informe indica que la productividad de las empresas creadas entre 2014 y 2019 aumentó en cinco años unos 24 puntos porcentuales más que la de las firmas ya existentes. A partir del quinto año, estas nuevas empresas empiezan a aportar de forma positiva al crecimiento de la productividad agregada, y el Banco de España prevé que su contribución aumente conforme ganen peso en el tejido empresarial nacional.

El documento señala que el avance logrado en los últimos años aún no ha sido suficiente para cerrar la distancia con Europa. Persisten limitaciones ligadas, entre otros factores, al peso elevado de las microempresas y a ciertas ineficiencias regulatorias. El Banco de España concluye que, para consolidar estos progresos y acercarse a los niveles europeos, será clave mantener un entorno que favorezca la innovación, la expansión de las empresas más productivas y la eficiencia en la asignación de recursos.