Los españoles no renuncian al verano, pero reparan más en el presupuesto: dos de tres eligen España y la mitad se plantea financiar el viaje a plazos

El gasto medio por viajero se estabiliza esta temporada en 737 euros y las agencias detectan una ralentización en el ritmo de reservas por la incertidumbre geopolítica

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Turistas disfrutan de la playa en el mar Mediterráneo en Lloret de Mar. (REUTERS/Nacho Doce)

El 89% de los españoles tiene previsto viajar este verano, pero las vacaciones de 2026 se planifican con más atención al gasto que en años anteriores. Así lo refleja el Observatorio Nacional del Turismo Emisor (ObservaTUR) en su 17ª edición, que radiografía los hábitos y comportamientos del turista nacional a partir de encuestas a cerca de un millar de viajeros y a profesionales de más de 5.000 agencias de viajes distribuidas por todo el territorio nacional.

Tres de cada cuatro españoles ya tienen decidido que viajarán este verano, aunque esa cifra desciende respecto al 82% registrado en la misma fecha del año anterior. El dato refleja una normalización de las expectativas tras varios ejercicios de fuerte dinamismo turístico, en un contexto de mayor incertidumbre económica y geopolítica. Las ganas de viajar permanecen, pero los viajeros dedican más tiempo a comparar alternativas, analizar precios y optimizar cada decisión.

España vuelve a ser el destino preferido. Dos de cada tres viajeros con destino ya decidido optarán por un enclave nacional, frente a algo más de un tercio que elegirá el extranjero. Los destinos internacionales registran una ligera pérdida de peso respecto a 2025, situándose en niveles similares a los observados antes de ese año. Dentro de España, la costa mediterránea lidera las preferencias, seguida por la costa andaluza, el norte peninsular y los archipiélagos canario y balear. La proximidad, la diversidad de oferta y una mayor percepción de certidumbre explican buena parte de esta tendencia, según el informe.

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En el exterior, las capitales europeas lideran las preferencias, aunque las agencias perciben una pérdida de impulso en segmentos internacionales. Los viajes de larga distancia registran las peores perspectivas dentro de la oferta internacional, tras varias temporadas con resultados positivos. Los profesionales del sector relacionan esta evolución con factores económicos y geopolíticos que continúan influyendo en la percepción del riesgo asociada a determinados mercados.

El gasto destinado a viajar deja de crecer

El presupuesto medio previsto para las vacaciones se sitúa en 737 euros por persona, prácticamente la misma cifra que en 2025. Es la primera estabilización tras varios años de incrementos consecutivos. Los intervalos entre 500 y 2.000 euros concentran la mayor parte de las respuestas. El alojamiento sigue siendo la partida más elevada, seguido de la restauración y el transporte. Los hombres declaran un gasto medio algo superior al de las mujeres, y el presupuesto aumenta de forma progresiva con la edad de los turistas: los mayores de 65 años presentan la previsión más elevada de todos los segmentos analizados.

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha transmitido un mensaje de tranquilidad sobre el sector turístico, asegurando que el transporte aéreo, principal vía de llegada de visitantes, tiene garantizado el suministro energético y que las reservas de vuelos hacia España están en aumento.

Entre quienes no tienen previsto viajar, los motivos económicos vuelven a ser la principal barrera: más de la mitad señala razones vinculadas al presupuesto disponible, con el incremento de los precios como factor más mencionado. Esta circunstancia afecta con especial intensidad a los viajeros de entre 50 y 64 años.

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Desde el lado de la intermediación, ObservaTUR recoge una visión más prudente que en campañas anteriores. Las agencias detectan una ralentización en el ritmo de reservas respecto al verano de 2025 y anticipan una mayor concentración de las contrataciones en fechas próximas a la salida por parte de los turistas.

Impulso a la financiación y se acorta la duración

Casi la mitad de los viajeros consideraría recurrir a algún tipo de financiación si se ofrecen condiciones atractivas, una cifra que mejora la registrada el año anterior. La predisposición a pagar las vacaciones a plazos es especialmente elevada entre los más jóvenes y disminuye con la edad. La tarjeta de crédito es la fórmula preferida, seguida de las soluciones ofrecidas por agencias de viajes y turoperadores, y de los sistemas de pago fraccionado integrados en plataformas de compra online. El informe apunta que la financiación se percibe cada vez más como una herramienta de flexibilidad antes que como una señal de dificultad económica.

La duración de las vacaciones también refleja ese ajuste. Más de la mitad de los viajeros disfrutará este verano de una semana o menos, una modalidad que gana peso respecto al año anterior. Los viajes de más de dos semanas quedan como opción minoritaria. Las agencias, por su parte, detectan un fortalecimiento de las escapadas y estancias cortas frente a los desplazamientos más prolongados, en línea con lo que declaran los propios viajeros.