La economía española cerró 2024 con un crecimiento del 3,2%, superando el 2,7% del año anterior y situándose por encima del promedio de la zona euro. Factores como el aumento del consumo interno, la recuperación de la inversión, el turismo y la llegada de migrantes explican parte de ese avance. Según los datos del INE, en 2024 el saldo migratorio entre los españoles con el exterior fue positivo, en concreto, de 6.616 entradas netas. Sin embargo, esa cifra no representa la situación de quienes nacieron en España: en ese grupo, 31.548 personas más salieron del país respecto de las que ingresaron, según el informe de DataPulse Research publicado en junio basado en registros de Eurostat. Este dato refleja que, pese al crecimiento económico, cada vez más profesionales prefieren seguir trabajando en el extranjero, atraídos por mejores oportunidades.
“El saldo migratorio de los españoles fue positivo en 2024, pero esa cifra esconde dos movimientos opuestos. El signo positivo lo aportan los españoles nacidos en el extranjero (32.137) que regresan o se instalan en España, sobre todo de Cuba, Venezuela y Ecuador. Entre las personas nacidas en España, en cambio, el saldo siguió siendo claramente negativo: se fueron decenas de miles más de las que regresaron. Dicho de otro modo, el dato no significa que estén volviendo los nacidos en España, sino que el saldo lo sostienen los españoles nacidos fuera", explican desde DataPulse Research a Infobae.
De los 19 países de la UE analizados, 17 registran más salidas que llegadas de ciudadanos nativos y, en términos relativos, España ocupa el puesto 12, con una pérdida de 0,65 personas por cada 1.000 habitantes. Bulgaria y Lituania han logrado revertir la pérdida de población nativa y Rumanía o Croacia han reducido sus salidas.
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Las salidas bajaron durante una década
La salida neta de personas nacidas en España alcanzó su punto máximo en 2013, durante la crisis económica, con un total de 49.473, cifra que fue disminuyendo a lo largo de una década, hasta 2023, y que volvió a aumentar en 2024, quedándose en un 36% por encima del nivel de 2019.
“El matiz importante es que las salidas apenas se movieron, pero volvieron bastantes menos personas. Y ocurre en un contexto muy favorable, con la economía española creciendo por encima del 3%, más del triple de la media de la eurozona. El crecimiento agregado es real, pero España todavía no ha cerrado la brecha salarial y de oportunidades con el norte de Europa que se abrió tras 2008″, añade el estudio de DataPulse Research. Los especialistas lo atribuyen, sobre todo, a los salarios y al precio de la vivienda: para una parte de los jóvenes y profesionales nacidos en España emigrar sigue saliendo a cuenta pese al buen dato macroeconómico.
En el conjunto de los 19 países europeos analizados, predomina un intercambio dentro del propio continente, siendo Alemania y Suiza los principales destinos para quienes deciden marcharse. Una proporción menor opta por salir de la Unión Europea, principalmente hacia Estados Unidos, mientras que Canadá y Reino Unido también figuran entre las alternativas más destacadas. En el caso de España, quienes dejaron el país eligieron Francia, Reino Unido y Alemania como principales destinos.
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Salarios más altos y menor carga fiscal, razones clave
Aunque las razones para emigrar son diversas y personales, el estudio de DataPulse Research destaca algunos factores recurrentes entre quienes deciden buscar oportunidades fuera de su país. La perspectiva de obtener un salario más alto y pagar menos impuestos es uno de los grandes incentivos. En Suiza, por ejemplo, los sueldos brutos pueden superar entre un 30% y un 50% a los de Alemania en puestos similares, y además los impuestos son considerablemente más bajos: un trabajador medio destina el 18% de sus ingresos a impuestos, frente al 37,4% en Alemania, según la OCDE. Alemania, de hecho, soporta la segunda mayor carga fiscal sobre el trabajo de la OCDE, con un 47,9% del coste laboral total una vez sumadas las contribuciones patronales. Estados Unidos, por su parte, ofrece salarios equiparables o incluso superiores para profesionales cualificados.
Las oportunidades profesionales también pesan en la balanza. Alemania se ha convertido en un polo de atracción para trabajadores de Europa del Este y Central —como Rumania, Polonia, Hungría, Chequia y Bulgaria—, impulsados por la demanda en sectores como oficios, salud y logística. Estados Unidos y Reino Unido resultan especialmente atractivos para profesionales del ámbito tecnológico y académico.
El costo de vida, el idioma y la proximidad geográfica completan el mapa de motivaciones. En Países Bajos, por ejemplo, los alquileres absorben casi el 40% del ingreso de los inquilinos, la proporción más alta de Europa Occidental. Austria seduce a muchos alemanes por la facilidad del idioma y la cercanía. En los países nórdicos, la migración tiende a concentrarse dentro de la propia región. Para los rumanos, Italia y España suelen ser opciones preferidas, en parte por la afinidad lingüística.
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