La guerra interna desatada en el seno de la coalición Sumar ha puesto en jaque sus ambiciones de liderar el proceso de reordenación del espacio a la izquierda del PSOE. El clima en la coalición plurinacional es ahora de máxima tensión, marcado por un goteo de dimisiones, denuncias contra la dirección y sin todavía un rostro visible al frente del proyecto que lideró en 2023 Yolanda Díaz. La renuncia de Laura Moreno como secretaria de Organización de Movimiento Sumar puso nombres y apellidos al malestar de varios miembros de la coalición con la dirección de Lara Hernández, quien ocupa el cargo tras la salida de la ministra.
El contenido de su carta reveló la existencia de una investigación interna abierta contra Hernández por comportamientos tóxicos hacia varios trabajadores de la organización. Hechos que serían corroborados en mensajes en X por antiguos miembros de Sumar, entre ellos Elizabeth Duval. Por su parte, el entorno de Lara Hernández ha rechazado “de forma rotunda” las dos acusaciones y atribuye la ofensiva a una campaña organizada para erosionar su liderazgo antes de la asamblea extraordinaria que se celebrará el 11 de julio.
Y todo este embrollo político sucede en un momento decisivo de la legislatura, que encara su recta final con la vista puesta en la batalla final, las generales de 2027. La coalición plurinacional trata de relanzar su proyecto para atraer a nuevas formaciones de la izquierda estatal y la regional, entre ellas a Podemos. Pero ni el proyecto cuenta con un líder ni desde la formación morada están dispuestos a formar parte de una marca que ven muy desgastada. De hecho, Podemos todavía considera que Sumar nació como una operación política para acabar con Podemos.
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La líder de Podemos, Ione Belarra, ha aprovechado la rebelión interna para volver a marcar distancias, subrayando como un acierto la ruptura con el proyecto creado por la vicepresidenta segunda. “De cualquier otro sitio yo creo que no sale la potencia y la capacidad política que, como en el 15-M, como en el 8-M, nutre a la izquierda y permite que la izquierda esté fuerte para hacer cosas que ahora nos dicen que son imposibles, pero que nosotras sabemos que serán posibles”, ha zanjado.
Podemos redobla su apuesta por el tándem Montero-Rufián
Podemos no oculta que sus planes pasan porque sea el tándem formado por Irene Montero-Gabriel Rufián quien lidere el nuevo frente de izquierdas, que a su juicio está “calentándose” con la “primavera de movilizaciones” de las últimas semanas. El propio Rufián se llegó a encomendar a las izquierdas para liderar un frente progresista en las próximas elecciones generales. “Si yo pudiera ayudar a que haya una confluencia, o una colaboración o un espacio de unión para maximizar los resultados electorales entre las formaciones políticas soberanistas y las españolas, sea como sea, siendo yo el cabeza de lista, pa’ lante”, afirmó en un coloquio en Madrid.
Pero de momento, el portavoz parlamentario lo ha hecho con una mano por delante y otra detrás. Principalmente porque su proyecto se ha encontrado con más problemas que soluciones. El primer obstáculo fue la dirección de su propia formación, Esquerra Republicana, que no dio el beneplácito y apostó porque fuera él quien liderase la próxima lista republicana. También es difícil porque el esquema que dibuja Rufián para maximizar los resultados electorales tiene difícil encaje con la fórmula que plantean desde Sumar, Izquierda Unida o Podemos, que abogan por que sea una coalición de izquierda estatal que recoja además a las confederales con un programa único.
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Lo cierto es que, si fuera por popularidad, el portavoz republicano duplica a Yolanda Díaz como político preferido para presidir el Gobierno en el barómetro de junio del CIS, un sondeo que además le sitúa por delante de la vicepresidenta incluso entre los votantes de Sumar y que coincide con sus movimientos para articular un proyecto de unidad en la izquierda.