Los huevos blancos y marrones son dos variedades muy comunes que se encuentran en el mercado. La principal diferencia radica en la raza de la gallina que los produce: en el caso de los primeros, se trata de una gallina de plumaje y lóbulos blancos, y en el segundo, son de plumaje rojizo.
Sin embargo, un supermercado británico ha dejado de vender huevos marrones para quedarse únicamente con los blancos. Esta decisión la han justificado por una huella de carbono de un 12,7% menor y ha reabierto un dilema entre la población del Reino Unido: si existe alguna diferencia real de calidad o valor nutricional entre ambos.
Sin embargo, la clave del cambio está en la producción. Las gallinas que ponen huevos blancos necesitan menos pienso para generar la misma cantidad y esto es un factor que concentra entre el 50% y el 60% del impacto ambiental de la avicultura de puesta y explica por qué esta cadena de supermercados ha tomado esta decisión. Un suceso muy relevante dentro del mercado británico, ya que su población consume más de 14 millones de huevos al año, lo que genera 4,35 millones de toneladas de dióxido de carbono.
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Diferencia entre los huevos blancos y los marrones
A pesar de esta decisión, la respuesta nutricional no es tan compleja, ya que no existe ninguna diferencia alimentaria entre los huevos blancos y los marrones, según British Lion Eggs. El color de la cáscara depende de la raza de la gallina y, como se ha dicho antes, las que son de color blanco ponen huevos blancos y las de color rojizo, marrones.
La percepción de que un huevo es más oscuro o que una yema está más naranja equivale a un producto mejor, aunque es algo que también se cuestiona. Es una asociación que responde más a una idea del propio consumidor que a una diferencia notable y verificable en calidad.
La divulgadora Sunna Van Kamper en su cuenta de TikTok aclara que el color intenso de la yema no indica una mayor calidad, sino la alimentación de las gallinas. “La razón por la que las yemas son tan oscuras y naranjas es porque les dan de comer caléndula y pimentón”, explica.
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El código de la cáscara dice más que el color
Una investigación de la National Library of Medicine concluyó que el pimentón mejoró el color de las yemas de huevo y afectó de distintas maneras a los niveles de colesterol en sangre de las gallinas. El tono de la yema viene marcado sobre todo por pigmentos llamados carotenoides, presentes de forma natural en ingredientes como el maíz, la caléndula, los pimientos y las zanahorias. La apariencia, por tanto, informa antes sobre el pienso que comen estos animales que sobre el valor nutritivo final del huevo. .
El dato verdaderamente útil para el comprador, según Daily Mirror, está en el código impreso en la cáscara. Los huevos ecológicos llevan un 0, los camperos un 1, los de gallinas criadas en suelo un 2 y los de gallinas en jaula un 3, aunque los grandes supermercados ya no venden huevos de gallinas enjauladas.
La conclusión práctica es que ni el color de la cáscara ni el de la yema permiten saber si la gallina estaba más sana o si el huevo será mejor. Lo que sí se sugiere es que apostar por huevos blancos resulta más rentable para algunas cadenas de supermercados, también algo más favorable para el medio ambiente.
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