Uno de cada tres jóvenes caería en situación de pobreza en España si tuviera que afrontar todos sus gastos tras pagar el alquiler de su vivienda. Así lo advierte el estudio Desajustes en el mercado de la vivienda en España, elaborado por Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que pone el foco en la gravedad de la crisis habitacional que afecta especialmente a los menores de 34 años y a otros colectivos vulnerables.
La sobrecarga por gastos de vivienda -cuando un hogar dedica más del 40% de sus ingresos al pago de alquiler, hipoteca y servicios básicos- afecta al 19,6% de los jóvenes y al 25,8% de las personas inmigrantes, frente al 9% del conjunto de la población. El informe señala que en estos grupos existe una elevada proporción de familias de ingresos bajos que no cuentan con alternativas al alquiler de mercado. La escasez de vivienda pública de alquiler social agrava la situación: solo un 3,5% del parque residencial español corresponde a este régimen, mientras la media en la Unión Europea asciende al 8%.
Entre 2021 y 2025, el número de viviendas nuevas construidas (454.000) quedó muy por debajo del crecimiento neto de hogares (965.000). Esto supone que apenas se cubrió el 45% de la demanda, lo que ha elevado la presión sobre el mercado y ha impulsado los precios tanto en la vivienda nueva como en la usada y el alquiler. La demanda se concentra en zonas de mayor dinamismo laboral y educativo, como Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía, y en áreas metropolitanas y turísticas.
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El gasto medio en vivienda, que incluye energía, agua y mantenimiento, representa el 19% de la renta disponible de los hogares españoles, pero asciende al 34% entre quienes alquilan en el mercado privado. En el caso de los jóvenes emancipados, el esfuerzo sube hasta casi el 29%, diez puntos porcentuales más que entre los mayores de 34 años. Solo el 40,8% de los menores de 34 años posee vivienda en propiedad, mientras el 45% reside en alquiler.
La pobreza se dispara al descontar el gasto en vivienda
La tasa de pobreza oficial en España es del 19,5%, pero si se descuenta el gasto en vivienda, llega al 23%. Entre los jóvenes, la diferencia es aún más marcada: pasa del 24,5% al 32,9%, lo que equivale a que casi uno de cada tres menores de 34 años sería pobre después de pagar el alquiler.
Este sobreesfuerzo es especialmente intenso en las regiones con mayor renta per cápita y precios de la vivienda, como Madrid, Baleares, Navarra, Cataluña y País Vasco, donde más del 50% de la población con ingresos bajos dedica más del 40% de su renta a la vivienda.
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El informe de la Fundación BBVA y el Ivie plantea que la solución requiere políticas públicas sostenidas que incrementen la oferta de vivienda social en alquiler, modernicen la gestión urbanística y coordinen la administración del suelo. Para alcanzar la media europea haría falta añadir unas 900.000 viviendas públicas al parque actual, además de fomentar mecanismos que prevengan impagos y desahucios. El informe concluye que solo una política de vivienda coherente y evaluable puede reducir el esfuerzo financiero que asumen los jóvenes y otros colectivos vulnerables para acceder a una vivienda digna en España.