Una mujer de unos 70 años habría confesado a su entorno familiar su implicación en el asesinato de su hijo hace más de 30 años en Dénia (Alicante), un caso que habría permanecido oculto durante décadas. Tras esta confesión y el hallazgo de restos óseos en la vivienda donde supuestamente ocurrieron los hechos, la Policía Nacional ha intervenido y mantiene abierta una investigación para determinar si los restos corresponden al desaparecido e identificar a la víctima.
El hallazgo se produjo el pasado miércoles en una casa situada en la calle de l’Hospital, en el barrio de Les Roques, tras una excavación impulsada a partir de informaciones aportadas por un familiar, según recoge Europa Press. Los restos fueron localizados bajo el suelo del inmueble, en la zona donde antiguamente se encontraba el corral, posteriormente integrado en reformas de la vivienda.
Desaparecido desde 1993
La víctima es Juan Navarro, conocido como “Juanete”, quien tenía 27 años cuando desapareció en agosto de 1993 en Dénia (Alicante). Su paradero se mantuvo desconocido durante años, aunque la denuncia formal no se presentó hasta el año 2000. El caso se reactivó a raíz de la información aportada por su madre, que habría permitido localizar el punto exacto donde podrían encontrarse los restos.
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Sin embargo, en una entrevista concedida a Las Provincias, la madre de la víctima niega su implicación en el crimen, aunque sí aporta detalles sobre el lugar donde habría sido ocultado el cuerpo, que habría sido enterrado en “un agujero en la tierra”. Según este medio, habría trasladado esta información a una de sus hijas el pasado mes de enero.
Según algunos familiares, todo apunta a una discusión entre padre e hijo como origen de los hechos. En esa situación, la madre habría participado en la agresión con un objeto punzante, mientras que el padre, fallecido hace más de una década, habría golpeado a la víctima. Posteriormente, el cuerpo habría sido descuartizado y enterrado en el corral de la vivienda.
Asimismo, según la información recogida por El Periódico Mediterráneo, una de las hermanas del desaparecido habría confesado recientemente su implicación en la ocultación del cuerpo tras conocer que los hechos podrían haber prescrito. Según esta versión, la mujer habría reconocido también haber estado presente en el momento de los hechos cuando era joven, afirmando haber sido testigo de lo ocurrido y haber mantenido silencio durante décadas.
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El delito ha prescrito hace 13 años
El caso recayó en el Juzgado de Instrucción número 2 de Dénia, que decretó el archivo de las actuaciones al considerar que los hechos habrían prescrito, al no haberse dirigido una investigación judicial contra sospechosos concretos dentro del plazo legal establecido, fijado en 20 años para este tipo de delitos. El juzgado habría comunicado posteriormente a la familia la imposibilidad de continuar la vía penal debido a dicha prescripción.
A raíz de información aportada en el entorno familiar, los parientes impulsaron la búsqueda en la vivienda. Durante estas labores, y tras la intervención de operarios de construcción, se localizaron restos óseos fragmentados bajo el suelo del inmueble, en la zona correspondiente al antiguo corral. El hallazgo motivó la intervención inmediata de la Policía Científica, que se hizo cargo de la recuperación de los restos y de su traslado para su análisis forense.
Los restos han sido trasladados al laboratorio de ADN de la Jefatura Superior de Policía de València, donde se trabaja en su identificación mediante el análisis genético. Para ello, los investigadores han recogido muestras biológicas de familiares directos con el objetivo de realizar las correspondientes comparaciones. De forma paralela, los forenses examinan otros elementos de interés identificativo, como posibles lesiones antiguas o intervenciones quirúrgicas previas en alguna extremidad, que podrían ayudar a confirmar la identidad del fallecido.
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