La estación de Chamartín-Clara Campoamor estrena este martes su nuevo vestíbulo principal, un espacio de 18.000 metros cuadrados que multiplica por cuatro la superficie anterior y culmina cuatro años de obras respaldadas por una inversión de más de 560 millones de euros. Con esta apertura, el nodo ferroviario madrileño pone a disposición de los viajeros cerca de 27.000 metros cuadrados distribuidos entre el nuevo vestíbulo, el vestíbulo central subterráneo ya renovado y un paso inferior de conexión.
El nuevo espacio se articula en torno a un pasillo longitudinal de 225 metros de longitud y 18 metros de ancho (el triple del corredor anterior), con locales comerciales a un lado y zonas de embarque y espera al otro. A ambos extremos se sitúan las áreas diferenciadas para usuarios de Cercanías y de Alta Velocidad. La entrada principal, recuperada por la plaza, queda protegida por una bóveda de vidrio laminado y templado. En total, el edificio dispone de cuatro entradas de distintas dimensiones y tres de emergencia.
El acceso a los andenes de alta velocidad se realizará a través de seis pasarelas de 40 metros de longitud y 10 metros de ancho, con rampas mecánicas cubiertas que salvan un desnivel de seis metros. En el área de Cercanías, el vestíbulo incorpora por primera vez un sistema de control de accesos mediante tornos en el edificio principal, y una nueva pasarela acristalada de 1.300 metros cuadrados con vistas a las vías permite el acceso a los andenes desde el nivel superior.
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La estación recibe a más de 46 millones de viajeros al año
La reforma responde al fuerte crecimiento del tráfico ferroviario en los últimos años: en 2025, la estación registró un récord de 46,2 millones de pasajeros, frente a los 44,4 millones del año anterior. Para absorber esa demanda, las vías de Alta Velocidad se duplicaron de seis a doce, con salida en ambas direcciones, lo que eleva a 25 el total de vías pasantes. La estación, levantada en la década de 1970, acusaba el impacto de la incorporación de nuevas líneas de AVE y la liberalización del mercado ferroviario.
La intervención busca también reforzar la conexión con Metro, una nueva dársena de autobuses, bolsa de taxis y espacios para vehículos de transporte con conductor (VTC). El vestíbulo dispone de máquinas de autoventa, aseos, cargadores para dispositivos electrónicos y pantallas LED de 65 pulgadas con información en tiempo real. El servicio Acerca, para personas con movilidad reducida, estrena una oficina de 167 metros cuadrados. Toda la iluminación es LED con regulación automática, y la cubierta alberga una instalación fotovoltaica para el autoconsumo energético.
Las obras continúan en Chamartín
Aunque el vestíbulo se abra al público, las obras en el entorno de la estación continúan activas. La urbanización de la zona de acceso y la reordenación de los viales urbanos están en curso, con el objetivo de separar definitivamente el tráfico urbano del interno de la estación y liberar espacio en la plaza principal.
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En la cabecera norte se trabaja en cuatro nuevas vías de apartado para trenes de Alta Velocidad: las vías 1 y 2 tendrán 200 metros de longitud para trenes en composición simple, mientras que las vías 3 y 4 alcanzarán los 216 metros para el estacionamiento de trenes tipo Avant en doble composición. La conexión de Alta Velocidad con el aeropuerto Barajas-Adolfo Suárez figura entre las actuaciones de mayor alcance aún pendientes para el desarrollo futuro de la estación.