Los inmigrantes extracomunitarios con menos de tres años de residencia en España tienen una probabilidad hasta 12 puntos porcentuales mayor de trabajar habitualmente los sábados que los nacidos en el país, según el Boletín número 17 del Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo (OTMT) elaborado por BBVA Research y Fedea y publicado este miércoles. El mismo informe constata que este colectivo también pierde el empleo con más frecuencia que los trabajadores nativos, lo que apunta a una doble exposición a la precariedad: condiciones más duras y trayectorias laborales más inestables.
El patrón de trabajo en horarios atípicos no afecta por igual a toda la población inmigrante. Según el OTMT, las diferencias se concentran en las personas nacidas fuera de la Unión Europea con menor tiempo de residencia, mientras que los nacidos en otros países comunitarios presentan divergencias menos relevantes respecto a los trabajadores españoles. La brecha, precisa el informe, se reduce con los años de permanencia en el país, pero no llega a desaparecer.
Más allá del trabajo en fin de semana, los asalariados del sector privado nacidos en el extranjero trabajan con más frecuencia en horarios de tarde y de noche que los nativos. Las diferencias son algo menores que en el caso del fin de semana, pero el informe las califica de persistentes a lo largo del tiempo. La explicación que ofrece el OTMT remite a la distribución sectorial: la mayor presencia de población inmigrante en hostelería, comercio, cuidados y servicios personales determina una exposición superior a turnos menos favorables para la conciliación.
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Aumentan el peso de los contratos discontinuos entre los migrantes
Los datos de Fedea indican que la reforma laboral redujo la temporalidad en todos los tamaños de empresa, pero no eliminó las brechas por origen. En este contexto, los establecimientos de menor tamaño combinan las tasas de temporalidad más elevadas con una mayor proporción de trabajadores nacidos en el extranjero. Tras la reforma, el peso relativo de la población inmigrante entre los asalariados con contrato fijo discontinuo también aumentó de forma apreciable, lo que el informe interpreta como una reconfiguración de la precariedad más que como su desaparición.
Esta precariedad contractual se traduce en una mayor exposición a la pérdida de empleo. El OTMT constata que la proporción de personas nacidas en el extranjero entre quienes son despedidos o ven finalizado su contrato supera su peso en el conjunto de la población ocupada. La brecha, además, se amplió desde la pandemia, especialmente en las salidas asociadas a despidos y finalizaciones de contrato. Las finalizaciones representan dos tercios de todas las transiciones desde el empleo hacia el paro o la inactividad, y los despidos y finalizaciones juntos explican alrededor del 90% de las salidas del empleo.
El empleo indefinido crece pero los migrantes siguen liderando en trabajo temporal
La infrarrepresentación de los inmigrantes en el empleo indefinido, aunque en descenso, también persiste. El informe señala que la contratación estable avanza para el conjunto del mercado laboral (el empleo indefinido ha subido un 31,4% desde el cuarto trimestre de 2019), y que la brecha entre nativos e inmigrantes se estrecha en este segmento. Aun así, la población nacida en el extranjero sigue sobrerrepresentada entre los asalariados con contrato temporal.
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En materia de horas extraordinarias, el OTMT introduce un matiz que contradice la tendencia general: las diferencias entre nacidos en España y en el extranjero son reducidas, y son los trabajadores nativos quienes presentan una mayor incidencia de horas extraordinarias no remuneradas durante buena parte del período analizado. La proporción de asalariados del sector privado que realiza horas extra se sitúa desde la crisis financiera en torno al 5% y el 6% para el conjunto de la población, sin diferencias sustanciales por lugar de nacimiento.
La afiliación extranjera a la Seguridad Social alcanzó los 3,2 millones de personas en el primer trimestre de 2026, el 14,5% del total, con un crecimiento del 8,1% respecto al mismo período del año anterior, frente al 1,8% de la afiliación autóctona. Desde el primer trimestre de 2019, la afiliación extranjera ha subido un 55,3%, lo que refleja la magnitud de la incorporación de trabajadores nacidos fuera de España al mercado laboral formal en los últimos años.