Alba Pérez, veterinaria: “Con este sencillo gesto podrás alargar la vida de tu gato”

La hipertensión felina es una enfermedad silenciosa que puede causar graves daños a estos animales si no se detecta a tiempo

Google icon
Una persona acaricia a su gato atigrado y blanco (Imagen Ilustrativa Infobae)

La hipertensión felina es una enfermedad silenciosa que afecta a un número significativo de gatos mayores y que puede desarrollarse en hasta un 40% de los felinos a partir de los siete años, según estimaciones veterinarias. Pese a su poca frecuencia, la mayoría de los dueños de estos animales no logran detectar esta patología en casa, lo que dificulta su diagnóstico temprano y aumenta el riesgo de complicaciones.

Alba Pérez, veterinaria y dueña de dos gatas llamadas Bimba y Lola, advierte sobre la importancia de las revisiones periódicas. “Parecen iguales, ¿a que sí? Pues que sepas que Lola padece una patología que es tratable y fácilmente identificable en consulta, pero la gran mayoría de tutores no la saben reconocer en casa. Y es que la hipertensión felina no avisa”, señala. Esta falta de signos evidentes hace que la detección precoz sea prácticamente imposible sin la intervención veterinaria.

Los síntomas de la hipertensión en gatos suelen ser inexistentes o muy sutiles. “¿Y sabes qué síntomas presenta la hipertensión? Muchas veces ninguno. Y es por eso que insistimos en las visitas preventivas con tu veterinario de confianza, y es que son imprescindibles”, explica la veterinaria. Por ello, un control rutinario de la presión arterial basta para detectar la patología, y además es indoloro. “Una simple medición indolora de la presión arterial y algo que, por supuesto, no es nada invasivo, será más que suficiente para poner medidas a tiempo”, destaca la profesional en su cuenta de TikTok.

PUBLICIDAD

Consecuencias de la hipertensión felina y tratamiento

La hipertensión felina puede tener consecuencias graves si no se trata. Entre las complicaciones más comunes se encuentran la enfermedad renal crónica, la ceguera súbita por desprendimiento de retina, convulsiones y/o cambios en el comportamiento. “El tratamiento es tan simple y las consecuencias tan nefastas si no se trata que es absurdo”, advierte.

El tratamiento habitual para controlar esta hipertensión felina y que el animal pueda convivir con ella lo mejor posible consiste en la administración de medicamentos antihipertensivos, como el amlodipino. Estos permiten controlar la presión arterial y reducir el riesgo de daño en órganos vitales. Además, la hipertensión suele estar asociada a otras enfermedades, como la insuficiencia renal crónica y el hipertiroidismo. Por ello, se recomienda realizar controles periódicos en gatos mayores o con enfermedades previas.

Cómo identificar la hipertensión en el entorno doméstico

En el entorno doméstico, identificar la hipertensión es complicado si no hay herramientas específicas. Sin embargo, existen algunos síntomas sutiles, pero identificables en casa. Entre ellos, los cambios en el comportamiento, las pupilas dilatadas, la desorientación, la pérdida de visión repentina o la debilidad en las patas traseras.

PUBLICIDAD

En un esfuerzo por salvar a uno de los felinos más amenazados del mundo, WWF organiza la liberación de varios linces ibéricos en un entorno protegido. Observa el momento en que estos majestuosos animales, equipados con collares de seguimiento, dan sus primeros pasos hacia una nueva vida en libertad.

Diversos organismos internacionales recomiendan medir la presión arterial en todos los gatos a partir de los sietes años al menos una vez al año. En aquellos felinos con enfermedades renales o tiroideas, la frecuencia debe aumentar a cada seis meses. De esta manera, se establece el objetivo de detectar la hipertensión antes de que cause daños irreversibles y adaptar el tratamiento para preservar la calidad de vida del animal.

La concienciación sobre la hipertensión felina sigue siendo baja entre los dueños de estos animales. Por ello, es fundamental el control veterinario regular y la difusión de información para saber detectarla a tiempo.