Una anciana deja en herencia 570.000 euros y una casa a unos monjes, pero los sobrinos presentan otro testamento que los beneficia: la justicia prueba que era falso

El tribunal considera probado que el segundo documento era una falsificación realizada por los parientes con el objetivo de quedarse con los bienes

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El monasterio de Dumenza que heredará los bienes. (Congregazione Sublacense Cassinese OSB)

Lissone es una localidad del norte de Italia con cerca de 40.000 habitantes. Situada en el corazón de Monza y Brianza, es famosa por vida cultural, marcada por sus salas de exposiciones, su Museo de Arte Contemporáneo, su Teatro Municipal y su tradición artesanal. A su alrededor, un paisaje de lagos y montañas.

Allí tenía una casa una mujer que vivió, aparentemente, de manera apacible y acomodada, sin hacer nada que mereciera la pena ser contado en un medio de comunicación... hasta que decidió hacer testamento. Su última voluntad, plasmada en 2011 y depositada en una notaría, asignaba “su casa de Lissone y los 570.000 euros que tenía en ese momento en sus cuentas a los monjes benedictinos del monasterio de Dumenza”, una comunidad nacida en 1989 y en la que hoy residen 15 personas. La mujer no tenía marido ni hijos, pero sí tenía sobrinos, y a ellos solo les legaba algunos bienes menores. Por ello, no se quedaron muy contentos.

La mujer falleció en 2019, con 93 años. Sin embargo, a la hora de resolver su herencia, saltó la polémica porque apareció un nuevo documento. Los dos sobrinos de la fallecida presentaron entonces un testamento alternativo, supuestamente redactado en 2017, que los favorecía como herederos exclusivos, en lugar de a los monjes benedictinos.

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El caso acabó en los juzgados, y ahora los jueces del Tribunal Civil de Monza han afirmado que el único testamento válido es el que beneficia a los monjes benedictinos del monasterio de Dumenza. La sentencia declara: “El testamento ológrafo del 21 de noviembre de 2017 es apócrifo, con un grado de certeza técnica, y ha sido realizado mediante imitación directa y transparente del testamento comparativo de 2011”. Dicho con una jerga menos jurídica: los sobrinos habían falsificado un documento para tratar de quedarse con la casa y el dinero.

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Un ‘testamento’ sin detalles

Tras un análisis pericial ordenado por la jueza Claudia Maria Bonomi, el tribunal concluyó que dicho documento era falso y envió el caso a la Fiscalía de Monza para posibles implicancias penales. En la práctica, el tribunal determinó que el documento de 2011 es “muy detallado y puntual, al referirse con precisión al monto del capital de la mujer en la época de la redacción y a su destino”, incluso si el capital se reducía por gastos cotidianos. Por el contrario, el testamento de 2017 carecía de detalles: “En él, los bienes muebles, inmuebles y el capital se asignan en bloque a los sobrinos sin que se especifique siquiera el monto, como sí se hizo en el testamento anterior”.

De acuerdo con el fallo, el testamento original no solo detallaba el destino de los bienes, sino que también incluía indicaciones sobre la documentación relacionada con el inmueble, la pensión y los impuestos. Este nivel de precisión fue decisivo para los jueces al reconocer su autenticidad y descartar el segundo documento.

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La intervención de la Fiscalía de Monza será clave para definir eventuales responsabilidades penales. Si se demostrara que los sobrinos participaron en la falsificación, podrían perder incluso los modestos legados que les correspondían según el testamento legítimo, al ser considerados como “indignos para heredar”.