Polonia denuncia un nuevo método de injerencia rusa en su país. Una serie de ciberataques atribuidos a grupos rusos comprometió la infraestructura de agua en varias localidades polacas en 2025, según detalla el informe oficial de la Agencia Bezpieczeństwa Wewnętrznego (ABW). El documento sitúa estos incidentes entre los riesgos más graves para la seguridad nacional del país.
Los hackers obtuvieron acceso a los sistemas industriales de control en estaciones de tratamiento de agua en Jabłonna Lacka, Szczytno, Małdyty, Tolkmicko y Sierakowo. El informe destaca que los atacantes fueron capaces de modificar parámetros técnicos en los equipos, poniendo en riesgo directo para la continuidad del servicio y el abastecimiento a la población.
El ciberacoso contra Polonia forma parte de una serie de acciones coordinadas. El viceprimer ministro Krzysztof Gawkowski informó que, en diciembre de 2025, el país se enfrentó también a un intento de apagón nacional tras un ataque masivo dirigido a su infraestructura energética. Los hackers rusos actuaron durante un periodo de condiciones climáticas adversas, con el objetivo de provocar el colapso del sistema energético en pleno invierno y agravar las consecuencias para la población.
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La investigación apunta a la implicación de los grupos APT28 y APT29, ambos identificados por su sofisticación y su relación con los servicios de inteligencia rusos, GRU y FSB. Según la agencia polaca, estos colectivos aprovecharon vulnerabilidades conocidas en los sistemas industriales, como contraseñas débiles y paneles de administración expuestos públicamente, para acceder a la red.
Ataque de hackers rusos
Los especialistas advierten que la frecuencia y la sofisticación de los ataques a infraestructuras críticas han aumentado, lo que exige una revisión constante de los protocolos de ciberseguridad y alerta nacional. El análisis de la ABW señala que los ataques buscaban “mucho más” que la interrupción del suministro. Según la agencia, el propósito era desestabilizar a la sociedad polaca, generar incertidumbre y debilitar la percepción de seguridad en el Estado.
El informe recoge que los incidentes en las plantas de agua de las mencionadas localidades representaron no solo un desafío técnico, sino también un intento deliberado de crear alarma social. La ABW ha identificado un patrón de ataques híbridos, donde la ofensiva cibernética se combina con campañas de desinformación y espionaje. Los expertos aseguran que este tipo de amenazas requieren una respuesta integral que involucre tanto a operadores de infraestructuras críticas como a organismos estatales y al sector privado.
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También advierte que este tipo de ataques puede tener consecuencias directas sobre la salud pública y el bienestar de la población, al comprometer la calidad y la disponibilidad del agua. “La posibilidad de modificar parámetros técnicos de los sistemas industriales de agua constituye un riesgo real para la continuidad de los procesos de abastecimiento a la ciudadanía”, asegura.
Tras los ataques, las autoridades polacas han elevado la vigilancia sobre infraestructuras críticas y revisan sus sistemas industriales para prevenir nuevas intrusiones. El informe de la ABW aconseja reforzar las contraseñas y blindar el acceso a los paneles de control. Además, el documento destaca que estos incidentes no son aislados, sino parte de una ofensiva rusa más amplia contra países de la Unión Europea, de manera que trata de elevar el problema a algo comunitario.