Luciano, un jubilado extremeño de setenta y siete años, ha regresado al reconocido programa de citas de televisión First Dates en busca de una nueva oportunidad sentimental. La última entrega del espacio ha mostrado su encuentro con Encarni, una cuidadora jubilada de setenta y seis años de la misma provincia y ciudad, Mérida, que pronto ha dejado clara su personalidad directa y sin filtros. La cita no ha tardado en tomar un rumbo inesperado.
La velada entre Luciano y Encarni se ha caracterizado por una serie de momentos incómodos y reproches. Aunque en un inicio ambos se han mostrado ilusionados al comprobar que residían muy cerca en Mérida, la mención repetida a lo largo de la cita de los “240 metros habitables” del chalet adosado de Luciano ha resultado un dato decisivo para el desarrollo de los acontecimientos.
Encarni ha manifestado que ese tipo de comentarios sobre el patrimonio personal le resultan inapropiados y contrarios a sus expectativas, tal y como ha asegurado literalmente: “Eso no me ha gustado. Yo no voy buscando dinero… Me ha parecido super mal, nadie se puede vender porque tenga un chalet o un dinero”.
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Desconexión y reproches durante la cena
Durante la cena, el comportamiento de Luciano ha continuado desviando la atención de Encarni. Mucho más pendiente de su teléfono móvil que de su acompañante, el soltero no ha conseguido revertir la sensación de desconexión.
Encarni ha calificado la actitud de su cita como la de “un poco fantasma” y ha restado importancia al listado de clientes de renombre que el hostelero ha citado, por considerar que no buscaba impresionar en ese sentido.
Además, la dificultad de Luciano para silenciar su teléfono en mitad de la velada ha agravado todavía más el malestar de su pareja de mesa, que se ha referido a él como “todavía más abuelo” ante el equipo del programa.
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El desencuentro ha alcanzado su punto álgido cuando Luciano ha planteado la posibilidad de una convivencia futura, a lo que Encarni ha respondido que no puede abandonar a su hija, que aún reside con ella. A pesar de que Luciano ha asegurado estar dispuesto a esperar el tiempo que fuera necesario, esa disposición no ha cambiado la decisión de la cuidadora jubilada.
Un beso fallido y la negativa de Encarni
Después de la cena, ambos han pasado a la sala de intimidad total, un espacio diseñado para favorecer la aproximación entre los participantes y donde el programa suele proponer pequeños retos para provocar el acercamiento.
Luciano, animado por la atmósfera y la sugerencia de First Dates, ha intentado dar un beso con mordisco a Encarni, un gesto que ha sido rechazado de manera inmediata por la soltera. Encarni ha dejado constancia de su postura afirmando literalmente: “Tú no eres Drácula”, dejando entrever que no estaba cómoda con ese tipo de iniciativas.
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Las impresiones de Encarni tras el encuentro han sido igual de explícitas. Al ser consultada por la experiencia, ha llegado a decir, en tono de humor, “Me he puesto un poco revuelta de la barriga que tiene… ¡Madre mía de mi vida! ¿Cómo me han buscado esto a mí? A estas las mato yo”, según han recogido las cámaras del programa.
En la fase final, cuando el equipo ha incentivado a Luciano a sellar la cita con un “beso como si fuese el fin del mundo”, Encarni ha optado solo por un abrazo y ha advertido entre bromas que, de haber intentado algo más, le habría propinado un manotazo. En la decisión final, Encarni ha manifestado no sentir “mariposas en el estómago” y ha rechazado una futura cita con el extremeño.