Pagar con el móvil o con tarjeta: qué es más seguro, cómo protege tus datos y qué ocurre si te roban

Cada vez es más común pagar con el móvil o con un reloj inteligente. Pero aún muchos dudan de la eficacia y la seguridad de los métodos digitales de pago

Una mujer paga con el móvil en una cafetería (Canva)

Cada vez es más común pagar con el móvil o con un reloj inteligente. Pero aún muchos dudan de la eficacia y la seguridad de los métodos digitales de pago. ¿Conviene más pagar con el móvil o con tarjeta bancaria? La respuesta tiene que ver, además de con la comodidad del usuario, con la privacidad de los datos personales y el peligro de ser víctimas de posibles fraudes. Para quienes no saben qué dispositivo utilizar, los expertos de Roams han analizado las diferencias entre ambas opciones para aclarar qué alternativa ofrece más protección al usuario.

Según la explicación, emitida en su perfil de TikTok (@roams_vip), la clave está en cómo se gestionan los datos bancarios durante el proceso de pago y en el nivel de exposición ante posibles amenazas. Y un aspecto fundamental es qué información se comparte con los comercios y qué barreras existen frente a terceros.

“Puede parecer lo mismo, pero no lo es en absoluto”, advierten los especialistas de Roams. El pago con tarjeta física, que sigue siendo habitual en supermercados, tiendas y restaurantes, implica que el cliente “está dando al comercio el número real de su tarjeta, siempre el mismo cada vez que paga”. Esto conlleva una exposición directa de los datos bancarios en cada transacción, lo que puede facilitar el acceso a terceros no autorizados si la información es interceptada.

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El riesgo se incrementa porque “muchas veces la transacción se realiza sin necesidad de meter el PIN”, según el equipo de Roams. Esta facilidad, pensada para agilizar el proceso de compra, puede convertirse en una vulnerabilidad si la tarjeta cae en manos ajenas. Los expertos insisten en que esta mecánica deja una puerta abierta tanto para el robo físico como para el acceso fraudulento a los fondos.

Con una defraudación estimada de más de 300 millones de euros en el año 2024 y una estructura formada por 38 sociedades, se trata de una de las dos mayores tramas de hidrocarburos desarticuladas hasta la fecha (Ministerio de Hacienda)

Las claves de la seguridad en el pago móvil

La alternativa de pagar con el móvil supone un cambio importante en el modo en que se protegen los datos bancarios. “Cuando pagas con el móvil ocurre algo muy distinto, que es que el número de tu tarjeta se codifica por un número alternativo que cambia en cada compra”, explican desde Roams. El sistema emplea la llamada tokenización: en lugar de transmitir el número real de la tarjeta, genera un código único para cada operación. De esta manera, “ni el establecimiento ni nadie conoce el número real de tu tarjeta bancaria”.

Esta distinción marca la diferencia en la lucha contra el fraude digital y el robo de datos. “No quiero decir que el comercio te la vaya a liar; me refiero más bien a los hackers y otros facinerosos que circulan por la red”, puntualizan los expertos. En caso de un ciberataque o de una filtración de datos por parte del comercio, el token no permite realizar operaciones adicionales, por lo que la tarjeta original permanece protegida.

Y es que la seguridad del pago con el móvil va más allá de la barrera digital, ya que el propio dispositivo añade un paso extra de autenticación en cada compra. “El móvil te obliga a desbloquearlo para hacer cualquier pago. Tu huella, tu cara, tu PIN”, enumeran los portavoces de Roams. Este doble factor de seguridad refuerza la protección ante robos físicos, ya que un tercero necesitaría superar la autenticación biométrica o conocer el código de desbloqueo para efectuar pagos.

Mayor protección frente a robos y pérdidas

La diferencia también se aprecia en los casos de pérdida o sustracción de los dispositivos. “Si te roban la tarjeta, pueden hacer muchas compras sin tener que meter el PIN”, advierten los expertos. El límite de compras contactless sin PIN, aunque varía según el banco, puede alcanzar cifras que suponen un perjuicio considerable para el titular. En cambio, “si te roban el móvil, es más complicado, sobre todo si tienes el desbloqueo por huella o con tu cara”.

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