La circulación en la línea de alta velocidad que conecta Madrid, Zaragoza y Barcelona se ha suspendido en ambos sentidos durante una hora y media después del arrollamiento de una persona en una zona de paso no permitido en Alcalá de Henares, según ha confirmado Renfe a través de sus canales oficiales en redes sociales.
El aviso se ha producido poco después de las 18.00 de la tarde de este domingo, hora en la que, sin llegar a producirse cancelaciones, tampoco se han producido salidas desde las estaciones de Madrid Puerta de Atocha ni Zaragoza Delicias. Frente a las consultas de múltiples afectados, Renfe aseguraba estar “trabajando para solventar la incidencia con la mayor rapidez posible”.
Se reanuda la circulación
Finalmente, cerca de las 19.30 la operadora ha informado de que ya se había autorizado la reanudación de la circulación por ambas vías en Alcalá de Henares. “Los trenes de la línea de alta velocidad Madrid - Zaragoza - Barcelona, en ambos sentidos, comienzan a recuperar su frecuencia de paso progresivamente”, han informado en otro post.
Sin embargo, algunos viajeros han denunciado que, tras informar de esa reanudación, “se ha vuelto a parar la circulación de los trenes sin más información”. “Como siempre, mala información”, ha lamentado una usuaria. Por otro lado, también han preguntado a Renfe a través de las redes sociales si finalmente saldrían los AVE de Atocha. “Estamos en Zaragoza esperando y nos han dicho que el AVE 3183 lo van a acoplar con el 3173 y que llegará a las 21:39″. Una información que ha sido confirmada por la operadora.
Preocupación por los trenes
El arrollamiento suma una incidencia más a un año marcado por el trágico accidente de Adamuz, que sumó más de 40 víctimas mortales y ha sido el punto de inflexión en la atención puesta sobre la fiabilidad del sistema ferroviario. Aunque el siniestro se produjo en un tramo recién renovado y con material moderno, el suceso puso el foco en el deterioro general de la red de alta velocidad. Lo que antes era un referente de puntualidad en España, hoy se enfrenta a constantes episodios de caos, con miles de viajeros varados y estaciones colapsadas por fallos técnicos recurrentes.
El estado actual del sector está condicionado por un estrés operativo sin precedentes debido a la liberalización y la entrada de nuevos competidores. El aumento del tráfico ha sido drástico; por ejemplo, la línea Madrid-Sevilla pasó de 6 a 70 trenes diarios, sufriendo constantes averías por falta de tensión, robos de cable e incendios. A pesar de que el presupuesto de mantenimiento se ha duplicado, el rápido crecimiento de los kilómetros de vía de la red nacional ha diluido la eficacia de estas inversiones.
A nivel de gestión, el Gobierno reconoce que los próximos años serán críticos por la obsolescencia de parte de la flota y el impacto de las obras de mejora. El descontento de los usuarios ha alcanzado niveles récord de reclamaciones, acentuado por la pérdida del antiguo compromiso de puntualidad de Renfe. Tres de cada diez trenes AVE sufren retrasos, consolidando una percepción de declive en un servicio que el Ministerio defendía, hasta hace poco, como el mejor momento de su historia.