Jessica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, y Joseba García, hermano de Koldo García, han ofrecido en el Tribunal Supremo versiones opuestas sobre su relación durante la etapa en la que ella estuvo contratada en Ineco. Mientras él dibujó un trato cercano, con elementos de confianza personal, ella lo redujo a un contacto puntual y sin continuidad.
La divergencia no se limita a una cuestión de matiz. Atraviesa aspectos esenciales del caso: desde la existencia de una relación jerárquica hasta el papel que desempeñó Joseba en la supuesta actividad laboral de Rodríguez y, en particular, en la elaboración de los partes de trabajo.
Joseba García ha sostenido ante el tribunal que la relación con Rodríguez fue “muy buena” y fluida, enmarcada en una dinámica de compañerismo que, en ocasiones, trascendía lo estrictamente laboral. Sin llegar a definirla como amistad, sí ha introducido elementos de confianza personal. Entre ellos, ha mencionado que le facilitó las llaves de su vivienda para que le cuidara el gato, un gesto que ha presentado como ejemplo de esa cercanía.
La versión de Rodríguez, sin embargo, desactiva ese relato. Según ha declarado, su relación con Joseba fue prácticamente inexistente, limitada a una única reunión en la estación de Chamartín, donde ambos tomaron un café para abordar cuestiones vinculadas a su incorporación. “Me dijo que no necesitaba ayuda y me fui a casa”, ha explicado, negando cualquier continuidad posterior en el trato.
Este contraste se proyecta también sobre la naturaleza del vínculo laboral. Rodríguez ha afirmado que fue informada por Koldo García de que quedaría “bajo la tutela de Joseba”, en calidad de subordinada como auxiliar administrativa. Es decir, ha situado al hermano de Koldo en una posición de referencia directa dentro de su supuesto desempeño profesional.
Joseba, por el contrario, ha rechazado de plano haber ejercido como superior. “No he sido el jefe de nadie nunca. Ni siquiera su superior, era un compañero”, ha declarado, subrayando que su relación con Rodríguez carecía de cualquier componente jerárquico. Según su relato, el departamento de personal le comunicó la incorporación de un “recurso” —en referencia a ella—, pero él mismo respondió que no necesitaba apoyo, lo que refuerza su tesis de desvinculación funcional.
Los partes de trabajo, eje de la contradicción
El punto de mayor fricción entre ambos testimonios emerge en torno a los partes de trabajo de Ineco, documentos clave para acreditar la actividad de Rodríguez durante su contratación. La expareja de José Luis Ábalos ha sostenido que Joseba no solo le indicó cómo realizarlos, sino que en muchas ocasiones los elaboraba él mismo. “Yo hice alguno por indicación de Joseba, y si se hicieron más, los haría él”, ha afirmado, sugiriendo una intervención directa en la generación de esos registros.
La respuesta de Joseba introduce un relato distinto, más técnico y acotado. Ha reconocido haber prestado ayuda, pero la ha circunscrito a un apoyo puntual ante la complejidad del sistema de partes. Según ha explicado, fue Rodríguez quien contactó con él para entender su funcionamiento, y su intervención se limitó a explicarle los procedimientos, ayudarle a cuadrar horarios o indicarle cómo tramitar solicitudes administrativas como vacaciones o cheques.
“Para entenderlos hay que hacer un máster”, ha señalado, en alusión a la dificultad del sistema, justificando así su colaboración. En ningún caso, ha sostenido, asumió la elaboración de los partes ni ejerció control sobre la actividad de Rodríguez.
También ha negado tener conocimiento sobre el grado de implicación laboral de la testigo. “Yo no sé si trabajaba mucho o poco. Yo no la controlaba”, ha insistido, marcando distancia respecto a cualquier responsabilidad en la supervisión de su trabajo. Incluso cuando Ineco reclamó explicaciones por incidencias en los registros, ha enmarcado su intervención en una ayuda puntual para corregirlos, sin atribuirse funciones de gestión.
La versión de Rodríguez, sin embargo, introduce elementos que apuntan a una dependencia mayor. Aunque ha reiterado que no llegó a trabajar en Ineco, también ha declarado que “ayudaba a Joseba en su trabajo”, una afirmación que, sin concretar tareas, sugiere una vinculación funcional que no encaja con la inexistencia de relación defendida en otros momentos de su declaración.