Cómo utilizar la vitamina C y aprovechar todos sus beneficios para la piel

Este componente es esencial para el cuidar, aportar luminosidad y mantener el colágeno, lo que provoca un cutis más sano y descansado

Mujer realizando su rutina de diaria de cuidado de la piel (Freepik)

La vitamina C es un componente esencial con el que convivimos todos los días y que es parte fundamental en el cuidado de la piel. Se ha convertido en un ingrediente diferencial y que aporta luz, mejora el tono, protege frente a las agresiones externas y ayuda a tener una piel más uniforme.

Este nutriente es un antioxidante que se encuentra de forma natural en frutas y verduras, y que en la piel cumple un papel fundamental: ayuda a mantener el colágeno y aportar luminosidad, asociada a un cutis sano y descansado.

Además, la vitamina C protege frente a los radicales libres que se generan con el sol, la contaminación, el tabaco, el estrés, la falta de sueño o incluso el clima. Todo ello forma parte de un conjunto de agresiones diarias que aceleran el envejecimiento y para las que este nutriente actúa como barrera protectora.

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Sin embargo, aunque utilizar vitamina C es importante, no todas son iguales ni se usan para el mismo fin ni de la misma manera. Por eso, en ocasiones, no se ven los resultados deseados, ya que hay que saber elegir bien el producto en base a las características concretas de cada tipo de piel.

Para quién es recomendable la vitamina C

La vitamina C es uno de los mejores pasos para aplicar a la rutina diaria para la piel. Incluirla de forma correcta favorecerá la producción de colágeno para tener una piel más firme y elástica, protegerá contra los agresores externos, atenuará las líneas de expresión y las arrugas, ayudará a reducir las manchas oscuras e igualar el tono, y aportará una luminosidad visible que, a la vez, mejorará la textura general de la piel.

Este nutriente va bien para cualquier tipo de piel y, aunque hay que elegir la composición correcta, los resultados se notan con el paso del tiempo si se hace una rutina diaria y constante, combinada con otros productos que ayuden también a mejorar textura de la cara, así como otros beneficios.

Para las pieles más sensibles, lo recomendable es empezar poco a poco, eligiendo las fórmulas que se adapten mejor al cutis y evitando combinaciones con ingredientes activos más agresivos o potentes, sobre todo al principio de la rutina. Cuando la piel se adapta a ello, se notarán los resultados.

Cómo combinar la vitamina C dentro de la rutina diaria

Ahora que ya sabes la importancia de la vitamina C y que es uno de los mejores pasos dentro de la rutina diaria para la piel o, como se le denomina popularmente, ‘skincare’, hay que aprender a combinarla con otros productos para integrarla de forma correcta y potenciar todos sus beneficios.

La primera combinación es con el ácido hialurónico. Mientras que la vitamina C se encarga de iluminar y proteger, el otro componente hidrata en profundidad y ayuda a rellenar la piel. Esto proporciona una piel más lisa y elástica.

La melatonina es otro de los ingredientes que se complementa a la perfección con la vitamina C. La primera actúa por la noche ayudando a regenerar la piel, mientras que la segunda lo hace durante el día protegiendo frente a los radicales libres. Sin embargo, también se pueden utilizar a la vez en la misma rutina (día o noche) porque potencia los beneficios de la vitamina C en el cutis.

Finalmente, otro activo con el que se asocia bien es el retinal. Sin embargo, se recomienda separarlos y usar este por la noche y la vitamina C por el día, ya que se evitarán irritaciones por el fuerte componente mezclado y actuará cada uno en su momento siendo más eficaz.

Combinar la vitamina C con exfoliantes como AHAs o BHAs puede resultar demasiado agresivo. Por lo que, en este caso, se recomienda evitar esta combinación y reservar este tipo de ácidos para la noche o para utilizarlos en días alternos, protegiendo la barrera cutánea.

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