La figura de Cayetana Fitz-James Stuart vuelve a situarse en el centro de la actualidad con motivo del centenario de su nacimiento. Bajo el título Cayetana, la duquesa de todos, un ambicioso documental repasa durante tres horas la vida personal y pública de una de las aristócratas más influyentes y mediáticas de España. Un proyecto que se suma a otras iniciativas conmemorativas como exposiciones, coloquios e incluso publicaciones dedicadas a su legado.
La serie, ya disponible en Canal Sur y con próximo estreno en Netflix, reúne testimonios de su círculo más cercano. Desde amigos íntimos como Carmen Tello o el dúo humorístico Los Morancos, hasta su viudo Alfonso Díez y sus seis hijos. Todos ellos aportan una visión poliédrica de Cayetana, abordando tanto su faceta pública como la más íntima y familiar.
Sin embargo, uno de los testimonios que más ha llamado la atención es el de Carlos Fitz-James Stuart, hijo mayor de la duquesa y actual duque de Alba. En el último episodio del documental, el actual duque de Alba se muestra especialmente sincero al hablar del papel de su madre como abuela, dejando una reflexión que no ha pasado desapercibida.
“Mi madre en realidad tuvo tres nietos… A los demás no les hizo ni caso, esa es la realidad”, afirma sin rodeos en el episodio. Unas palabras que rompen con la imagen más idealizada de la duquesa y que aportan una perspectiva más realista y quizá menos conocida de su vida familiar.
Según explica, la aristócrata volcó su atención en los hijos de Cayetano Martínez de Irujo y Eugenia Martínez de Irujo. En concreto, en Amina y Luis, nacidos del matrimonio entre Cayetano y Genoveva Casanova, y en Tana, hija de Eugenia y el torero Francisco Rivera. Con ellos habría ejercido de abuela de una forma mucho más cercana, dejando en segundo plano al resto de sus nietos.
Esta visión también se complementa con otros testimonios incluidos en el documental. La propia Genoveva Casanova aporta un enfoque más emocional al recordar esa etapa: “A través de la inocencia de sus nietos recuperó esa magia de la vida”. Una afirmación que sugiere que, aunque selectiva, la relación de Cayetana con algunos de sus nietos fue especialmente intensa.
Por su parte, María Eugenia Fernández de Castro, exmujer de Jacobo Fitz-James Stuart, también reflexiona sobre este aspecto familiar. En su opinión, la duquesa cambió su manera de entender los vínculos con la siguiente generación: “Como abuela bajó mucho esa exigencia y ese compromiso. Consideró que con sus hijos ya había hecho lo que debía”.
El documental, en definitiva, no solo rinde homenaje a la figura histórica de Cayetana de Alba, sino que también desvela aspectos más personales que ayudan a comprender mejor su carácter. Su exigencia, su forma de amar y su manera de relacionarse con su familia quedan expuestas a través de relatos sinceros, algunos incluso incómodos.
Este retrato más humano llega en un momento clave, cuando se multiplican los homenajes para recordar su figura cien años después de su nacimiento. Entre exposiciones en espacios tan emblemáticos como el Palacio de Las Dueñas o publicaciones conmemorativas, Cayetana, la duquesa de todos se posiciona como una de las piezas más reveladoras.