España se ausenta de la cumbre organizada por Starmer para abordar la reapertura del estrecho de Ormuz

Más de 40 países han participado en la cita impulsada por Reino Unido para reabrir una de las principales rutas energéticas del mundo

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso (REUTERS/Violeta Santos Moura)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso (REUTERS/Violeta Santos Moura)

España ha quedado finalmente fuera de la cumbre internacional convocada por el Gobierno británico para abordar la reapertura del estrecho de Ormuz, celebrada este jueves en formato virtual con la participación de más de 40 países. La ausencia española, que ya estaba rodeada de incertidumbre en las horas previas, se confirma sin que por el momento se haya aclarado si Madrid declinó la invitación o si no llegó a ser convocada.

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores habían reiterado ayer en declaraciones a Infobae la posición mantenida en los últimos días. “La posición de España de no hacer nada que contribuya a la guerra actual se mantiene. Y abogamos por la desescalada, el diálogo y el respeto al derecho internacional”, explicaron, sin despejar la incógnita sobre los motivos concretos de su no participación en el encuentro impulsado por Londres.

España se mantiene al margen

La reunión, presidida por la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, congregó a representantes de más de 40 países —entre ellos Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Japón o Canadá— con el objetivo de coordinar una respuesta internacional ante el cierre del estrecho de Ormuz y sus consecuencias sobre el comercio global. Estados Unidos fue también otro de los grandes ausentes en la cita.

España no figuraba entre los asistentes, en línea con su ausencia en el comunicado conjunto suscrito el pasado 19 de marzo por una amplia coalición internacional que condenó los ataques de Irán contra buques comerciales y contra infraestructuras energéticas en el Golfo. Aquella declaración, respaldada por decenas de países, alertaba del impacto de estas acciones sobre la seguridad internacional y las cadenas de suministro.

En este contexto, las autoridades iraníes habían mostrado disposición a permitir el tránsito de embarcaciones españolas, al no considerar a España un “país hostil” dentro del actual conflicto. Este factor, unido a la postura de distanciamiento defendida por el Gobierno, reduce por ahora el impacto directo del bloqueo sobre intereses españoles y ayuda a explicar su perfil bajo en iniciativas internacionales centradas en la reapertura del corredor energético.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su salida del palacio de la Moncloa (Europa Press)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su salida del palacio de la Moncloa (Europa Press)

Una crisis con impacto global

Durante la reunión, Cooper condenó la actitud “temeraria” de Irán, al que acusó de “secuestrar una ruta marítima internacional” y de poner en riesgo la seguridad económica global. Según explicó, en las últimas 24 horas apenas cinco buques lograron atravesar el estrecho, frente a los aproximadamente 150 que lo hacen diariamente en condiciones normales. Además, cifró en más de 25 los ataques registrados contra embarcaciones en la zona y en unos 2.000 los buques actualmente bloqueados.

La jefa de la diplomacia británica subrayó que el cierre de Ormuz está afectando a rutas comerciales clave para países del Golfo como Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Omán o Irak, así como al suministro global de gas natural licuado, fertilizantes y combustible. A su juicio, las consecuencias ya se dejan sentir en variables como el coste de la energía o la inflación en distintos países.

“Hoy contamos con ministros de Exteriores y representantes de más de 40 países para debatir sobre el estrecho de Ormuz, el impacto del cierre y la urgente necesidad de restablecer la libertad de navegación”, señaló Cooper al inicio del encuentro, en el que se abordaron posibles medidas conjuntas para reabrir esta vía estratégica.

La convocatoria de la cumbre se produce además en un contexto de tensiones entre Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos. El presidente estadounidense, Donald Trump, había instado a países como el Reino Unido a implicarse más activamente, sugiriendo incluso que “tomen su propio petróleo” si Irán mantiene el bloqueo.

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado este miércoles una cumbre a finales de esta semana con aliados para estudiar "medidas diplomáticas y políticas" que contribuyan a reabrir el estrecho de Ormuz. (Fuente: 10 Downing Street)

Frente a esa presión, Londres ha optado por impulsar una respuesta multilateral centrada en la coordinación diplomática y en la búsqueda de soluciones que permitan restablecer el tránsito marítimo sin una escalada militar directa. En ese marco, la ausencia de España refuerza la posición de cautela que el Gobierno viene defendiendo desde el inicio del conflicto, marcada por la negativa a implicarse en cualquier iniciativa que pueda interpretarse como un alineamiento con las partes enfrentadas.